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El Real Madrid tuvo varios intentos por contratar a Lionel Messi a lo largo del tiempo
El astro rosarino es ídolo del Barcelona y verdugo de la «Casa Blanca», al punto de haberse transformado en el máximo goleador del clásico. Pero la historia pudo ser diferente…6 de febrero de 2019
Dueño de una zurda prodigiosa, artista de las más grandes obras jamás vistas en el planeta fútbol, partícipe necesario de las gestas que caracterizaron a uno de los mejores equipos de toda la historia, Lionel Messi hace de cada partido una oportunidad única para disfrutar de su magia, con la 10 en la espalda y la camiseta blaugrana tatuada en la piel. Esta tarde, el argentino tiene la posibilidad de continuar agigantando su figura, cuando enfrente al Real Madrid en la ida de las semifinales de la Copa del Rey, competición que logró ganar en seis ocasiones con su equipo, el Fútbol Club Barcelona. Sin embargo, el destino pudo haber sido distinto: más de una vez, el Merengue coqueteó con su principal verdugo y, por detalles, no logró verlo festejar con la casaca blanca.
Guillem Balagué, en su libro «Messi», cuenta que el Real Madrid estuvo a punto de hacerse con los servicios de Leo en el año 2001, a través de una operación en la cual participó otro argentino, en aquel tiempo director deportivo del club blanco: Jorge Valdano. Allí comenta que un joven Messi aún no podía jugar con el conjunto blaugrana de forma definitiva, ya que el transfer necesario para aquello todavía no aparecía. En esa coyuntura, el director general del Barcelona, Javier Pérez Farguell, revisó todos los contratos de los futbolistas que competían en las divisiones juveniles. Al toparse con el del argentino, consideró que era demasiado alto para su edad y las exigencias de los directivos. Sin embargo, posteriores renegociaciones no dejaban conformes a ninguna de las partes, y los Messi, que continuaban en la incertidumbre, esperaron mientras buscaban alternativas. Un llamado de Valdano hizo sonar las alarmas en Cataluña, cuando se dispuso a ofrecerle a Lionel lo que el Barcelona le pagaba y más aún (20 millones de pesetas, unos 120 mil euros), pero con la condición de que llegara con el pase en su poder. Finalmente, la historia tuvo final feliz, y Pérez Farguell decidió firmar un contrato que contenía un préstamo para que Jorge Messi, padre del jugador, pudiese reformar su casa como compensación.
No obstante, esa no sería la primera vez que el equipo de la capital española intentó arrebatar de las manos del Barcelona a Messi. Apenas unos meses antes, Horacio Gaggioli, uno de los representantes de Leo en España, escuchó de boca de Josep María Minguella, asesor de fichajes, que alguien no estaba convencido de hacer el esfuerzo por él; Joan Gaspart, presidente de la institución, sabía de las dificultades que conllevaba contratar a un jugador joven del exterior, que además no brindaba certezas debido a su problema con las hormonas del crecimiento. Tiempo después, en declaraciones a Globoesporte, Gaggioli contaría una curiosidad pocas veces escuchada: «Por circunstancias de la vida fui a vivir a Barcelona y lo llevé para las pruebas. Pero estuve a punto de vivir en Madrid. Si eso hubiese sucedido, lo hubiera llevado a las pruebas del Madrid. Así es la vida, son circunstancias».
Pocas veces se han visto rivalidades tan marcadas en la misma época de un deporte en particular. La comparación Lionel Messi-Cristiano Ronaldo es constante y no se reduce a un solo tópico: se tienen en cuenta laureles, conquistas, asistencias y estilos de juego. Hoy buque insignia de la Juventus de Turín, el portugués jugó durante nueve temporadas en la Casa Blanca. Pese a ser uno de los ídolos más trascendentes del club, amagó con irse más de una vez. En el verano europeo de 2011, los petrodólares tocaron las puertas de Florentino Pérez, presidente de la entidad de Madrid, ofreciéndole 170 millones para llevarse a Cristiano al Manchester City. Ante la posibilidad de la partida de su estrella, Florentino hizo un intento por Messi, pero se encontró con un no rotundo del otro lado del teléfono. Para su alivio, luego Ronaldo, en una entrevista con la cadena COPE, afirmó que no se movería del Santiago Bernabéu.
Sin embargo, en el año 2013, Football Leaks relató lo que sería a posteriori la oferta más importante realizada por el Real Madrid para contar con Lionel Messi, quien pasaba por una de sus peores temporadas a nivel individual, y con el Barcelona fuera de la pelea por las tres competiciones más destacadas: Champions League, Liga y Copa del Rey. En aquel momento, los catalanes habían apostado fuerte contratando a Neymar, considerado como la promesa del fútbol mundial, al Santos de Brasil, pero inmediatamente no se cumplieron las expectativas que se habían generado. En este contexto, Florentino Pérez intentó pagar la cláusula de rescisión de Leo, valuada entonces en 250 millones de euros, ofreciéndole un salario neto de 23 millones al año durante 8 temporadas. Además, le fue propuesta una mediación ante el Gobierno Español, debido a la investigación que se le estaba realizando por fraude fiscal. Nuevamente, la respuesta resultó negativa.
La historia dirá que, desde el debut de Messi con la camiseta blaugrana, enfrentó al Real Madrid en 38 partidos, convirtiéndole 26 goles, siendo el máximo anotador en la historia del clásico español. A pesar de ello, aún tiene una cuenta pendiente: no le ha logrado marcar en duelos directos por Copa del Rey, competición que los tiene frente a frente. De local, el desafío es aún más complejo, ya que no le ganó en ambos juegos disputados en el torneo (empate 1-1 en la temporada 2011/12, derrota 1-3 en la 2012/13). De todos modos, losMerengues tiemblan. Lo que pudo ser un sueño acabó en pesadilla. Porque el destino quiso que Messi juegue en el Barcelona.
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Luis Enrique, el instaurador de la dinastía del PSG
En París nadie había logrado lo que el DT español de 56 años, ni de lejos. Dos Orejonas y una semifinal en tres años lo situan en la senda marcada por el francés Zinedine Zidane cuando conquistó en tres ocasiones consecutivas el título supremo del fútbol europeo con el Real Madrid entre 2016 y 2018.
El entrenador asturiano ha logrado transmitir a sus jugadores su ambición, su fuerza mental y su resiliencia.
«Querer ganar más» –
«Estas ganas de querer ganar más, creo que Luis Enrique es el culpable de ello, y espero que siga impulsándonos a ganar aún más», declaró el centrocampista organizador Vitinha al término de la final ganada al Arsenal el sábado en los penales.
Con esa segunda Champions del PSG, y tercera en la carrera de «Lucho», que ya la había conquistado con el FC Barcelona en 2015, el técnico nacido en Gijón entra en una nueva dimensión.
«Para el PSG, este segundo título consecutivo de la Champions League cambia para siempre la forma en que el club será recordado. Para Luis Enrique, cambia la forma en que la historia del fútbol lo recordará a él», escribió el Marca este domingo.
Pero para llevar al PSG a las más altas cotas tuvo que acometer una revolución como no se había visto en el club de la capital francesa desde su adquisición por capital catarí. Ni siquiera entrenadores con el prestigio de Carlo Ancelotti o Thomas Tuchel habían gozado de tantos poderes para construir un plantel a su imagen y semejanza.
Libertad plena –
Luis Enrique ha tenido plena libertad para transformar un equipo basado en una conjunción no siempre complementaria de estrellas rutilantes (Messi, Neymar, Mbappé…) en un grupo homogéneo y compenetrado del que él es el líder indiscutible.
«Al diseñar el mejor equipo del mundo desde hace dos años con un material que al principio no parecía un tesoro, el entrenador español logra una hazaña considerable que lo sitúa en el panteón de la historia de los entrenadores», lo alabó este domingo el pertiódico francés Le Parisien.
Una frase de Luis Enrique en un documental de Movistar+, quedará para la historia como la clave de sus éxitos: «El hecho de tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implicar que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas».
En efecto, en su caso nada es fruto del azar y sí de una profunda meditación de cada decisión, comenzando por sus ideas de juego basadas en la posesión y en una presión alta y colectiva tras la pérdida del balón. «Es sencillo: si no presionas, si no defiendes, Luis Enrique te va a mandar al banquillo», contaba hace unos días Ousmane Dembélé, que ganó el Balón de Oro en gran parte gracias al cambio de posición que impulsó su entrenador, colocándolo como falso nueve.
Luis Enrique ha logrado mantener una relación equilibrada con sus jugadores, a la vez cercana a ellos, pero «fuerte con los fuertes».
Ambición y competitividad –
El asturiano, aficionado al ciclismo, es un obseso de la nutrición y vigila meticulosamente la forma de sus jugadores.
«Es genético, si me ves por Gijón, en la playa, soy competitivo. Me levanto temprano», confesaba hace unos días el técnico cuyo contrato expira en 2027, aunque todo indica que su renovación está cercana.
Así pues, Luis Enrique seguirá siendo el mascarón de proa de un equipo que está ya por derecho propio entre los mejores de la historia, como el Real Madrid de las Champions sucesivas (2016, 2017, 2018) o el Ajax de Ámsterdam de los años 1970.
Sólo tres equipos en la historia de la competición han levantado al menos dos Orejonas, y sólo nueve lo han logrado de forma consecutiva.
Para un hombre de su ambición y competitividad en el horizonte sólo asoma una tercera Champions seguida con el PSG, aunque aún no lo reconozca abiertamente; «Los próximos objetivos estarán a la altura de nuestros aficionados, del club y de nuestra ciudad».
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Lamine Yamal tuvo «miedo» de perderse el Mundial
En declaraciones a los medios de la Federación Española, Lamine recordó como se lesionó en el partido de Liga contra el Celta el 22 de abril.
«Estaba rezando por dentro por que no fuera nada, por que fuera un calambre o cualquier cosa, porque veía muy cerca el Mundial y sabía que una lesión de ‘isquios’ de poco tiempo no era», comentó Lamine Yamal.
«Tenía miedo de que fuera grave y, sobre todo, aunque no fuera grave, pero poder recaer y que me pudiera perder el Mundial», añadió el delantero del Barcelona.
Lamine sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda al chutar un penal contra el Celta.
El seleccionador español, Luis de la Fuente, confía en poder tenerlo disponible para el primer encuentro de la Roja en el Mundial contra Cabo Verde el próximo 15 de junio.
El jugador calentó este domingo con sus compañeros en el primer entrenamiento de la Roja antes de retirarse y continuar en el gimnasio.
«También es verdad que ayuda que vas a jugar un Mundial, entoces la mente está como si no hubieras jugado un partido en toda la temporada y estoy con muchas ganas de poder debutar», afirmó.
A punto de jugar su primer Mundial, Lamine está convencido de que «es lo más grande» que hay en el fútbol y admite haber «soñado mil veces» con ganarlo.
Lamine elogió al grupo de jugadores que le rodean en la selección.
«Al final jugamos contra selecciones muy buenas. Si jugamos contra Francia y yo soy muy importante, pero el equipo no está bien, no tenemos nada que hacer», afirmó.
«Por eso voy con esa ilusión, porque sé que tenemos una gran selección, de las mejores que hemos tenido, con jugadores importantes», dijo el delantero de la Roja.
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«El PSG es el mejor equipo del mundo», admite Arteta
El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, reconoció que el flamante vencedor de la Liga de Campeones, el Paris Saint-Germain, es «el mejor equipo del mundo», después de que su equipo cayera derrotado en la tanda de penales este sábado en Budapest.
Tras empatar 1-1 después de la prórroga, el PSG se proclamó campeón de la Liga de Campeones por segunda temporada consecutiva al mostrarse más efectivo en la tanda de penales (4-3).
Un serio Arteta confesó en conferencia de prensa en el estadio Puskas Arena que sentía «dolor», y admitió que su Arsenal, flamante campeón de la Premier League, estuvo a un nivel inferior al PSG, que dominó el balón de principio a fin.
«Quiero felicitar al PSG y, en particular, a Luis (Enrique, el entrenador), porque en mi opinión son los mejores del mundo», dijo Arteta ante los periodistas.
«Lo que son capaces de hacer con el balón, con acciones individuales, no lo había visto (antes)», declaró el DT vasco.
El Arsenal tuvo menos del 25 por ciento de posesión del balón en el partido, y sufrió para contener las acometidas del PSG.
Los campeones de la Ligue 1 igualaron el récord de 45 goles marcados en una campaña de la Liga de Campeones -que estaba en manos del Barcelona- gracias al penal de Ousmane Dembélé en la segunda parte, que sirvió para neutralizar el tempranero gol inicial de Kai Havertz para el Arsenal.
Arteta no se mostró conforme con la decisión de no conceder un penal al extremo del Arsenal Noni Madueke cuando el marcador señalaba un 1-1, pero aceptó que su equipo aún tiene que mejorar más si alguna vez quiere ganar la Liga de Campeones.
Esta fue su segunda aparición en la final de la competición, 20 años después de la primera, en la que perdió contra el Barcelona en París.
En casi siete años al mando, Arteta ha ayudado a devolver al Arsenal a la cima, conquistando el título de liga inglesa tras una espera de 22 años, pero insistió en que eran necesarios más cambios, para seguir progresando.
«El mismo progreso que hemos tenido en los últimos años vamos a tener que repetirlo, y el nivel aumenta cada temporada», explicó.
«Tienes que pasar por ese dolor (desde esta noche), digerirlo y convertirlo en combustible para mejorar y alcanzar un nivel diferente, porque la calidad que hay en Europa exige un nivel distinto».




