Vida
Las 7 cosas que NO debes comer porque dañan tus riñones en el Día Mundial del Riñón
Hoy 10 de marzo es el Día Mundial del Riñón, y la efeméride no es menor si consideramos la valiosa función de nuestros riñones en el cuerpo y que más de 37 millones de estadounidenses sufren enfermedad renal, la mayoría sin saberlo. Por ello, es muy importante saber las cosas que no debes comer porque dañan tus riñones; evitar o limitar estos alimentos te ayudarán a mantener estos órganos saludables.
Entre otras funciones, los riñones filtran las toxinas de la sangre que posteriormente eliminamos por la orina, para que el suministro sanguíneo llegue cargado de nutrientes. Gracias a los riñones producimos hormonas y mantenemos un equilibrio de sustancias en el cuerpo. Factores como la diabetes o la hipertensión pueden provocar daño permanente en los riñones, pero también nuestra alimentación.
Según la recomendación de los expertos de Healthline, evita o disminuye el consumo de los siguientes alimentos para mejorar la función de tus riñones y disminuir la acumulación de desechos en tu sangre:
1 Lácteos
Los lácteos son una buena fuente natural de potasio, fósforo y proteína, pero para las personas con enfermedad renal, el exceso de fósforo puede dañar sus huesos, pues al acumularse en la sangre por una mala filtración, ocurre la descalcificación.
2 Carnes procesadas
En cualquier tipo de dieta, las carnes procesadas son señaladas con una bandera roja, pues contienen mucha sal para mejorar y preservar su sabor.
3 Bebidas oscuras
Los refrescos de color oscuro suelen contener grandes cantidades de fósforo y aditivos que no son nada recomendables para los riñones. El fósforo que no es natural ayuda a preservar las bebidas, mejora su sabor y evita que se decoloren, pero se acumula en el cuerpo en forma de sal.
4 Aceitunas, encurtidos y condimentos
Estos alimentos son ricos en sodio y, aunque existen opciones bajas en sal, aún así su contenido sigue siendo alto, así que limítalos todo lo que puedas.
5 Comidas instantáneas
Se trata de comidas altamente procesadas y, por ende, con altos contenidos de sal. Para no superar los 2,300 mg de sodio diarios que se recomiendan, evita las comidas para microondas, los fideos instantáneos y la pizza congelada.
6 Alimentos en lata
Los enlatados son muy prácticos y tienen costos accesibles, pero contienen mucha sal como conservador. El sodio en exceso causa retención de líquidos y daña la labor de filtración de los riñones. Prefiere los alimentos con la etiqueta “sin sal añadida” o enjuaga y escurre los alimentos enlatados como el atún o los frijoles.
7 Galletas y papas fritas
Estos snacks listos para comerse suelen contener mucha sal y prácticamente carecen de nutrientes. Además, es muy fácil superar la porción recomendada de este tipo de botanas, por lo que acabarás consumiendo más sal y más calorías.
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Nueva evidencia indica que la obesidad y la hipertensión pueden ser una causa directa de la demencia
La tasa de obesidad se triplicó en las últimas cuatro décadas a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es hoy una de las mayores preocupaciones de la salud pública.
Ahora, científicos de Dinamarca y el Reino Unido presentaron pruebas que sugieren que la obesidad y la presión arterial alta pueden ser causas del desarrollo de la demencia, el trastorno mental que puede implicar un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
El estudio fue publicado hoy en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores señalaron que mantener un peso óptimo y la presión arterial bajo control podría ayudar a evitar el deterioro cognitivo.
“Encontramos que el índice de masa corporal elevado y la presión arterial alta son causas directas de demencia”, dijo Ruth Frikke-Schmidt, profesora y médica jefe del Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.
Así, la salud física y la salud mental resultan estar mucho más conectadas de lo que se pensaba.
En la investigación, también participaron científicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido. Contaron con el financiamiento del Fondo Independiente de Investigación de Dinamarca, la Fundación Lundbeck, la Región Capital de Dinamarca, Hjerteforeningen y Sygeforsikringen Danmark.
La obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, según OMS. Sin embargo, el uso del IMC como único criterio para definir la obesidad ha sido cuestionado porque no distingue entre masa muscular y grasa ni considera la distribución de la grasa en el cuerpo. Por eso, algunos expertos proponen complementar el IMC con otras mediciones para evaluar el riesgo real para la salud.
El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Dinamarca fue averiguar si la obesidad y la hipertensión no solo acompañan a la demencia, sino que la provocan.
El equipo analizó datos de miles de personas de Dinamarca y Reino Unido. Utilizó una técnica llamada aleatorización mendeliana, que emplea información genética para simular un experimento natural y eliminar confusiones externas.
Esta metodología compara a quienes tienen variantes genéticas ligadas a la obesidad con quienes no las tienen. Así se puede detectar el efecto real del exceso de peso sobre la salud mental.
El análisis demostró que el riesgo de demencia aumenta con el IMC mayor y se intensifica cuando existe hipertensión.
Frikke-Schmidt comentó: “Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso con el objetivo de detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero no se observó ningún efecto beneficioso”.
Una cuestión abierta que queda por probar es si la medicación para bajar de peso, iniciada antes de la aparición de síntomas cognitivos, podría ser protectora contra la demencia.
“Nuestros datos actuales sugerirían que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia de tipo vascular”, estimó.
En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni e investigador en neurociencias del Conicet, señaló: “Hasta ahora, la obesidad se reconocía como un importante factor de riesgo para la demencia, pero la evidencia previa no la definía como una causa directa”.
Estudios anteriores habían sugerido una relación clara entre obesidad y mayor riesgo de demencia, aunque consideraban que el vínculo era complejo y dependía de varios factores intermedios.
“Aún se necesita más investigación para confirmar una relación causal directa”, consideró Allegri.
“Recientemente se planteó que los pacientes obesos en tratamiento con medicamentos GLP-1 podían desarrollar menos demencia. Pero otro estudio encontró que ese tipo de fármaco no frenan el deterioro cognitivo”, dijo.
En cuanto a la prevención de la demencia, “implementar campañas de salud pública enfocadas en los factores de riesgo es una de las acciones más económicas y efectivas a largo plazo. El estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism lo reafirma”, subrayó Allegri.
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Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos
«La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: ‘Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo’», recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).
«¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal», dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.
El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.
En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.
De los caballos, «sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces», explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.
Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.
Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de «miedo», «alegría» o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.
Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.
En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de «miedo» presentaban síntomas de temor más elevados.
En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.
El olor del miedo humano «los pone en un estado de alerta, de vigilancia», incluso sin presencia humana. «Hay un contagio emocional», insiste Lansade, aunque «no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato».
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Una vacuna experimental activa defensas contra el cáncer de colon hereditario
Una vacuna experimental logró estimular de forma específica el sistema inmunológico en personas con síndrome de Lynch, una condición hereditaria que eleva el riesgo de cáncer colorrectal y otros tumores, según los resultados iniciales de un ensayo clínico publicados en la revista Nature Medicine.
El síndrome de Lynch está causado por mutaciones en genes responsables de reparar errores en el ADN, lo que favorece la aparición de tumores con inestabilidad de microsatélites. Estas alteraciones generan proteínas anormales que pueden ser reconocidas como extrañas por el sistema inmune.
Imagen de carácter ilustrativo /Pixabay
El estudio evaluó la vacuna Nous-209 en 45 adultos sin cáncer activo, considerados de alto riesgo genético. El tratamiento consistió en dos dosis aplicadas con un intervalo de ocho semanas, utilizando virus modificados que no causan enfermedad para introducir 209 péptidos característicos de estos tumores.
Los investigadores observaron que todos los participantes analizados desarrollaron linfocitos T capaces de reconocer las proteínas incluidas en la vacuna. La respuesta inmunológica se mantuvo en la mayoría de los casos durante al menos un año y, en pruebas de laboratorio, estas células demostraron capacidad para destruir células tumorales.
En cuanto a la seguridad, la vacuna fue bien tolerada. Los efectos adversos registrados fueron leves o moderados, principalmente dolor en el lugar de la inyección y fatiga, y se resolvieron en pocos días.
Los autores señalan que el trabajo se realizó sin un grupo de comparación y con un seguimiento limitado, por lo que serán necesarios estudios más amplios y prolongados para determinar si la activación del sistema inmune se traduce en una reducción efectiva de la incidencia de cáncer. No obstante, consideran que este enfoque podría abrir nuevas vías de prevención para personas con alto riesgo hereditario.


