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Las actrices Salma Hayek y Penélope Cruz tuvieron su tan esperado reencuentro y hasta se dieron de comer en la boca durante los Óscar
La actriz Salma Hayek ya dejó patente, dos días antes de la ceremonia, que uno de sus principales alicientes de cara a la gran fiesta del cine estadounidense residía en su esperadísimo reencuentro con Penélope Cruz, una de las mejores amigas con las que ha contado siempre la mexicana en el circuito de celebridades de Hollywood.
“Este domingo, Penélope y yo no vamos a presentar juntas, pero las dos vamos a presentar, y estoy muy feliz de volver a verla”, escribía la protagonista de ‘Frida’ al tiempo que compartía en Instagram una foto de la gala en la que subieron juntas al escenario, la del año 2006.
Como era de esperar, la expectación que suscitó la posibilidad de ver una nueva foto de la pareja en los Óscar no dejó de intensificarse a medida que las estrellas iban llegando a la alfombra roja instalada a las afueras del Dolby Theater de Los Ángeles. Sin embargo, los internautas tuvieron que esperar un poco más de lo previsto antes de admirar a las dos amigas en acción.
En cualquier caso, Salma no ha decepcionado a sus seguidores y ha vuelto a demostrar que nadie es capaz de combinar como ella la elegancia de estos exclusivos actos con la espontaneidad derivada de su extrovertido carácter. De esta forma, la estrella de cine ha decidido resumir su experiencia en la velada con una instantánea francamente divertida, la cual refleja también los ‘sacrificios’ que han de hacer algunas celebridades para sacar el máximo partido a sus impresionantes estilismos.
“¡Dios mío! ¡Teníamos tanta hambre!”, ha reconocido Salma, quien se destacó como una de las mejor vestidas de la noche gracias a su angelical y vaporoso vestido de Gucci, junto a una imagen en la que aparece compartiendo su caviar con la oscarizada artista española, quien optó por un sofisticado vestido negro de la firma Chanel.
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A Kurt Cobain lo mataron, según investigación forense independiente
Una nueva investigación forense independiente reavivó el debate sobre la muerte del líder de Nirvana, Kurt Cobain, ocurrida en 1994, al sostener que el caso podría tratarse de un homicidio y no de un suicidio, versión que sigue siendo la oficial. De acuerdo con «El Tiempo de Colombia», el equipo privado que revisó la autopsia y los registros de la escena concluyó que existen inconsistencias con la determinación original realizada por las autoridades estadounidenses en 1994.
Entretanto, información del «Daily Mail», indica que el grupo forense liderado por el especialista Brian Burnett sostiene que el músico habría sido obligado a consumir grandes dosis de heroína para incapacitarlo antes del disparo fatal. La investigación indica que algunos hallazgos, como daños en cerebro e hígado y líquido en los pulmones, serían más compatibles con sobredosis prolongada que con una muerte instantánea por arma de fuego.
El estudio —publicado en una revista científica forense— presenta diez puntos de evidencia que sugieren la intervención de terceros y la posible manipulación de la escena, incluyendo la colocación del arma y la supuesta falsificación de la nota de despedida. La investigadora Michelle Wilkins afirmó al «Daily Mail» que tras revisar los datos, Burnett concluyó: «Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto».
Sin embargo, la Oficina del Médico Forense del Condado de King reiteró que la investigación original fue completa y que, hasta ahora, no existen pruebas nuevas que justifiquen reabrir el caso, mientras la Policía de Seattle mantiene la conclusión de suicidio, detalla el periódico «Vanguardia».
La controversia ha sido amplificada por nuevos reportes mediáticos internacionales. El «Economic Times» y otros medios internacionales, sostienen que el informe privado no tiene carácter oficial, pero ha reactivado el debate público sobre uno de los casos más discutidos en la historia del rock, más de tres décadas después de la muerte del artista.
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Muere James Van Der Beek, estrella de «Dawson’s Creek», a los 48 años tras luchar contra el cáncer
El actor estadounidense James Van Der Beek, conocido mundialmente por protagonizar la serie juvenil «Dawson’s Creek», murió hoy, 11 de febrero de 2026, a los 48 años tras una batalla contra el cáncer colorrectal, según reportaron medios estadounidenses. De acuerdo con The Hollywood Reporter, el intérprete falleció luego de enfrentar durante años la enfermedad que marcó su etapa final de vida.
Según la revista People, el actor fue diagnosticado con cáncer colorrectal en etapa 3 en 2024, tras una colonoscopía de rutina. El medio señaló que inicialmente mantuvo el diagnóstico en privado antes de compartirlo públicamente, mientras continuaba con tratamientos médicos y su vida profesional y familiar.
Durante los últimos años, Van Der Beek mantuvo una actitud pública de optimismo. De acuerdo con People, el actor siguió realizando apariciones públicas y proyectos profesionales mientras avanzaba su tratamiento, aunque su estado de salud se deterioró progresivamente hacia finales de 2025.
En el plano artístico, alcanzó la fama internacional a finales de los años 90 interpretando a Dawson Leery en «Dawson’s Creek», una de las series juveniles más influyentes de su época. De acuerdo con Los Angeles Times, el actor también desarrolló una carrera en cine y televisión con participaciones en producciones como «Varsity Blues» y series posteriores, consolidando más de dos décadas de trayectoria en la industria.
Tras conocerse su fallecimiento, surgieron reacciones de colegas, fanáticos y figuras del entretenimiento. De acuerdo con People, en sus últimos meses el actor destacó el apoyo de su familia, incluida su esposa y sus seis hijos, además de promover la concienciación sobre el cáncer colorrectal y la importancia de la detección temprana.
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Bad Bunny visibilizó la economía latina en el show de medio tiempo del Super Bowl
El medio tiempo del Super Bowl 2026 no solo marcó un hito musical con Bad Bunny al frente, también dejó una lectura social que llamó la atención, porque el escenario se transformó en una postal viva de la economía latina de «barrio»
Lejos de logotipos corporativos y marcas globales, el show apostó por taquerías, barberías, puestos ambulantes y oficios que forman parte del día a día de millones de personas dentro y fuera de EE. UU.
Durante la presentación aparecieron referencias a vendedores de cocos, tiendas de esquina, barberías, albañiles y locales de compra de oro y plata, donde cada elemento aportó a una narrativa clara sobre la cultura latina y su excepcional mano de obra en la economía de cada país.
Estos micronegocios representan una forma de autoempleo con baja inversión, márgenes ajustados y un fuerte vínculo comunitario. La barbería y la tienda de barrio, por ejemplo, funcionan como espacios de confianza, puntos de encuentro y, en muchos casos, como el primer paso económico de familias migrantes.
La presencia de albañiles destacó el papel de trabajadores esenciales en la construcción de las ciudades, frecuentemente invisibilizados pese a su peso en la economía productiva. En paralelo, los locales de compra de oro y plata aludieron a negocios que suelen funcionar como salvavidas financiero en momentos de crisis.
La taquería Villa’s Tacos, de Los Ángeles, fue otro de los momentos clave, el negocio, fundado por Víctor Villa, hijo de migrantes michoacanos, tuvo apenas unos segundos en pantalla, pero el impacto fue inmediato, y al día siguiente, las filas superaban la hora de espera.


