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PNC logró capturar a más de la mitad de la lista de los 100 más buscados

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Estar en el listado de los 100 criminales más buscados por la Policía ha permitido que 59 delincuentes fueran capturados en El Salvador y en otros países de la región desde 2018 a la fecha. Los datos policiales revelan que el 50 % de las detenciones ocurrieron en la gestión del presidente de la república Nayib Bukele.

Una de las capturas más importantes ocurrió el 6 de noviembre de este año en la colonia Miramonte, en San Salvador, donde la pronta reacción de la PNC dejó como resultado la detención de Eduardo Mena Mejía.

Cuando los agentes verificaron en el sistema policial, detectaron que Mena Mejía estaba incluido en el listado de los 100 más buscados y que era reclamado por el Juzgado Segundo de Instrucción de Santa Tecla, donde es procesado por homicidio e intento de homicidio.

Los datos policiales revelaron que el criminal también es requerido por el Tribunal Especializado de Instrucción de San Salvador por organizaciones terroristas agravadas.

Criminal se ocultó en guatemala

El 24 de junio de este año, otra importante captura fue dada a conocer por el ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Villatoro, la de Rónald Alexánder Guerrero Catota, alias Pato, quien fue arrestado en Guatemala por la Policía local y luego entregado a las autoridades salvadoreñas.

«Este sujeto se dedicaba a cometer crímenes en la zona occidental del país entre 2014 y 2015», detalló el ministro en conferencia de prensa, al tiempo que se refirió al trabajo interinstitucional en la región.

«Estamos activando todas las herramientas y todos los mecanismos y mejorando esa comunicación con las policías vecinas para traer al país a esos homicidas que han manchado de sangre nuestras calles», advirtió el funcionario.

Guerrero Catota, de 25 años, fue arrestado por agentes de la Comisaría 16 en la colonia El Milagro, zona 6, ciudad de Mixco, Guatemala.

En un primer momento, el salvadoreño argumentó que no tenía documentos personales y que por eso no se podía identificar con las autoridades.

Sin embargo, el protocolo de la Interpol se activó y se constató que se trata de uno de los 100 criminales más buscados. El caso ya estaba en manos del Gabinete Criminalístico de Guatemala, que detectó que el sujeto tenía orden vigente de captura en El Salvador por homicidio y feminicidio. Fue expulsado del vecino país, además, porque su estadía era ilegal.

Buscado por asesinar a policías de ahuachapán

En septiembre de 2016, las autoridades reportaron el asesinato del subcomisionado de la PNC Stewar Marroquín y del agente policial Nelson Edgardo Paz. Ambos fueron emboscados cuando hacían su labor de patrullaje y fueron rodeados por pandilleros en el km 84.5 de la carretera de Atiquizaya hacia Ahuachapán.

El 26 de noviembre de 2021, el principal responsable de este hecho sangriento, identificado por la Policía como José Manuel Lemus Azenón, apodado el Chino, fue arrestado por agentes de la Sección Táctica Operativa (STO) en Santa Ana.

De acuerdo con la información oficial, además de formar parte del listado de los 100 más buscados, Lemus tiene un amplio historial delictivo como integrante de la pandilla MS y ha sido acusado ante los tribunales, principalmente por las muertes del jefe policial Marroquín y del agente Paz.

Pandillero se fugó de bartolinas en apopa

Carlos Antonio Mendoza Rivera, de 29 años, fue uno de los 10 reos que se fugaron de bartolinas policiales en Apopa en junio de 2020. Fue recapturado el 20 de agosto de 2021 junto con dos pandilleros más durante un operativo policial desarrollado en el cantón San Lucas, jurisdicción de Suchitoto, en Cuscatlán.

A los delincuentes les decomisaron armas de fuego y droga, detalló la PNC, que en un comunicado añadió que el prófugo estaba entre los 100 más buscados, pues además de haberse fugado tenía antecedentes por extorsión, portación ilegal de arma de fuego y agrupaciones ilícitas.

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Extorsionista que exigía $10,000 purgará 12 años de prisión

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Por extorsión agravada, Douglas Alexander Gutiérrez, deberá pagar con 12 años de prisión, así lo resolvió el Tribunal Primero de Sentencia de Santa Tecla. Asimismo, le impuso el pago de $1,500 en concepto de responsabilidad civil y lo declaró en rebeldía, por lo que giró orden de captura inmediata en su contra.

Los hechos se remontan a noviembre de 2014, en el distrito de Aguilares, municipio de San Salvador Norte. Según el expediente judicial, dos imputados con apariencia de pandilleros interceptaron al administrador de una empresa mientras inspeccionaba un inmueble y lo amenazaron con atentar contra la vida de los empleados si la sociedad si no entregaba la suma de $10,000.

Tras la denuncia interpuesta el 8 de diciembre de 2014, las autoridades coordinaron dos entregas controladas de dinero con billetes previamente seriados. Este procedimiento permitió identificar a Gutiérrez y establecer su participación directa en el cobro del dinero exigido, elementos probatorios que resultaron determinantes para que el juzgador estableciera su responsabilidad penal. El otro implicado no forma parte de este proceso judicial.

En otro caso, José Ricardo Salvador Fuentes fue sentenciado a 10 años de prisión por extorsionar a un comerciante migueleño.

La víctima recibió una llamada telefónica, en noviembre de 2011, donde le decían que tenía que pagar quincenalmente la extorsión a la pandilla a cambio de no asesinar a su familia. Por miedo a las amenazas, el comerciante llegó a un acuerdo con los pandilleros y denunció el crimen a la Policía Nacional Civil (PNC) el 21 de noviembre del mismo año.

La PNC realizó seis entregas de dinero controladas, logrando individualizar al procesado el 23 de enero de 2012, cuando recogía la extorsión.

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Internacionales

Declaran culpable de asesinato a padre de menor autor de tiroteo en escuela de EE.UU.

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Un jurado en el estado de Georgia (sureste) declaró a Colin Gray, de 55 años, culpable de asesinato en segundo grado, homicidio involuntario y otros delitos en relación con el tiroteo de septiembre de 2024 en la escuela secundaria Apalachee, cometido por su hijo Colt.

Dos estudiantes de 14 años y dos profesores murieron, y nueve personas resultaron heridas en el tiroteo ocurrido en Winder, Georgia.

Colt Gray, que entonces tenía 14 años y ahora tiene 16, fue imputado como adulto y está a la espera de fecha de juicio.

Durante los alegatos iniciales del juicio de dos semanas contra el padre, los fiscales dijeron que le compró a su hijo el rifle AR-15 utilizado en el tiroteo. Se lo regaló en la Navidad de 2023, a pesar de las advertencias de que su hijo había amenazado con llevar a cabo un tiroteo.

Según el FBI, agentes entrevistaron a Colt Gray, entonces de 13 años, ya su padre Colin, en mayo de 2023, después de recibir denuncias anónimas sobre amenazas online de cometer un tiroteo en una escuela.

«Este caso se trata de este acusado y de sus actos, al permitir que un menor que está bajo su custodia tuviera acceso a un arma de fuego y municiones después de haber sido advertido de que ese menor iba a hacer daño a otras personas», dijo el fiscal del condado de Barrow, Brad Smith.

El abogado defensor Brian Hobbs dijo al jurado que Colin Gray desconocía las intenciones de su hijo y había buscado ayuda para el deterioro de su salud mental.

Los tiroteos en escuelas son habituales en Estados Unidos, donde hay más armas que personas y las normas para comprar incluso poderosos rifles de estilo militar son laxas.

En los últimos años, la responsabilidad de los padres de menores en los tiroteos masivos ha recibido una creciente atención.

Las encuestas muestran que la mayoría de los votantes estadounidenses están a favor de controles más estrictos para la compra de armas de fuego, pero el poderoso lobby armamentista de la Asociación Nacional del Rifle se opone a restricciones adicionales y los legisladores han fracasado varias veces en tomar medidas al respecto.

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Internacionales

Teherán, una ciudad fantasma bajo las bombas

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La bulliciosa Teherán parece ahora una ciudad fantasma. Los que no pudieron huir permanecen encerrados en sus casas, angustiados por si hay más explosiones, con Israel y Estados Unidos redoblando sus bombardeos contra los edificios vinculados a las autoridades este martes.

«Me da miedo caminar por las calles desiertas, pues las bombas siguen cayendo del cielo», dice Samireh, una enfermera de 33 años.

En la capital iraní, que en general tiene unos 10 millones de habitantes, «hay tan poca gente que parece que aquí no haya vivido nadie nunca», agrega la mujer, que prefiere no decir su apellido.

Por cuarto día consecutivo, Teherán se vio sacudida por fuertes detonaciones, que dejaron tras de sí espesas humaredas grises elevándose hacia el cielo azul, observaron periodistas de AFP.

«Cuando oímos los ruidos de los bombardeos, dependiendo de lo cerca que esté el impacto, sentimos cómo tiemblan las puertas y ventanas», cuenta Saghar, de 31 años.

Los barrios más afectados son los que albergan los centros del poder, como ministerios, tribunales o el cuartel general de los Guardianes de la Revolución, bombardeado el domingo.

Elnaz, de 39 años, dice que es «difícil» protegerse pues los ataques también apuntan contra las viviendas de los policías. «No conocemos a todos nuestros vecinos», señala.

El martes de madrugada, Israel instó a evacuar a los residentes del barrio en el que se encuentran los estudios de la televisión estatal, Irib. Pero lo hizo por la red X y muy pocos vecinos lo vieron debido al corte de internet.

La plaza Ferdowsi, una de las principales intersecciones de la ciudad, está ahora llena de edificios dañados por las explosiones. Entre los escombros, se yergue una bandera de la república islámica.

No muy lejos, un gran cartel que ocupa toda la fachada de un inmueble muestra la cara del guía supremo Alí Jamenei, que murió el sábado en los bombardeos.

En los principales cruces hay policías apostados, fuerzas de seguridad armadas y vehículos blindados, que realizan controles aleatorios de los vehículos que pasan.

El gobierno iraní instó el sábado a los habitantes de Teherán a abandonar la ciudad «manteniendo la calma», tras los primeros bombardeos israelíes y estadounidenses contra la residencia de Jamenei.

«Tengo que quedarme porque soy enfermera, si no, seguramente ya me habría ido de la capita», subraya Samireh.

En el norte de Teherán, en una zona más acogedora, parece que muchos vecinos se fueron. El maullido de los gatos y el trino de los pájaros han sustituido al jaleo habitual de los atascos.

Las cafeterías y los restaurantes de moda, en general muy animados por la noche, están cerrados.

Por las calles ya no pasea nadie y casi todos los vehículos que aún circulan son los que abastecen a las tiendas de alimentación aún abiertas, donde se forman largas filas para comprar pan.

La mayoría de los puestos del bazar de Tajrish están cerrados. Un vendedor de ropa espera con impaciencia que pase algún cliente, sentado junto a una camiseta con la bandera de la república islámica estampada.

En otras circunstancias, los bazares de la capital estarían de lo más animados ante la cercanía del Nouruz, el año nuevo del calendario persa, que se celebra en torno al 21 de marzo.

Normalmente, las semanas que lo preceden suelen ser las de más ajetreo para los comerciantes, que realizan buena parte de su facturación en esos días.

Es también un período de dicha para los iraníes, que aprovechan para juntarse con familiares y amigos e intentar olvidar los problemas del día a día, muchos de ellos a causa de la fuerte inflación.

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