Internacionales
Mitad de brasileños apoya juicio destituyente contra Jair Bolsonaro
Cerca de la mitad de los brasileños (49 por ciento) apoya que el Congreso le abra un juicio político con fines destituyentes al presidente Jair Bolsonaro, por alguno de los crímenes de responsabilidad de que es acusado, incluyendo su fallida gestión frente a la pandemia de COVID-19.
De acuerdo con un sondeo divulgado este sábado por la firma Datafolha, el porcentaje de brasileños que apoya la apertura del proceso en el Congreso subió desde el 46 por ciento en marzo hasta el 49 por ciento en mayo, mientras que el de los que se opone a esa posibilidad cayó desde el 50 por ciento al 46 por ciento en el mismo período.
En abril del año pasado, un 53 por ciento rechazaba el juicio político y sOlo un 42 por ciento lo apoyaba.
Es la primera vez que el porcentaje de brasileños que respalda el juicio supera al de los que se opone desde que Datafolha comenzó a interrogar a los entrevistados sobre el asunto.
El sondeo de Datafolha, una de las firmas demoscópicas más prestigiosas de Brasil, escuchó esta semana a dos mil 71 personas de más de 18 años en todo el país para un sondeo que tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.
El apoyo al juicio político refleja la caída de la popularidad del líder ultraderechista en las últimas semanas, en parte por el aumento de las críticas a su gestión frente a la pandemia, que tiene a Brasil como el segundo país en el mundo en número de muertos por COVID-19 (432 mil628) y el tercero en número de casos (15.5 millones) después de Estados Unidos e India.
Bolsonaro es uno de los mandatarios más negacionistas en torno a la gravedad de la pandemia del COVID-19, que ha llegado a calificar como “gripecita”, y se opone a medidas preventivas como el uso de máscara, el distanciamiento social o los confinamientos.
Según una encuesta también de Datafolha divulgada el pasado jueves, el apoyo al Gobierno del capitán de la reserva del Ejército cayó desde el 30 por ciento en marzo hasta el 24 por ciento en mayo, el nivel más bajo desde el inicio de su mandato, el 1 de enero de 2019.
La tasa de desaprobación, por su parte, subió un punto porcentual, del 44 por ciento en marzo al 45 por ciento en mayo.
Según el sondeo divulgado este sábado, el rechazo al juicio político contra Bolsonaro llega al 60 por ciento entre los entrevistados que dicen no tenerle miedo al coronavirus, al 57 por ciento entre los que aseguran ser evangélicos y al 53 por ciento entre los hombres.
El apoyo al juicio, por su parte, llega al 62 por ciento entre los desempleados, al 60 por ciento entre los que dicen tener mucho miedo de la pandemia, al 57 por ciento entre los habitantes del empobrecido nordeste brasileño y al 57 por ciento entre los jóvenes de entre 16 y 24 años.
Hasta enero pasado habían sido presentadas al Congreso 62 peticiones para que el Legislativo someta a Bolsonaro a un juicio con fines destituyentes, de las cuales sólo cinco habían sido rechazadas y las demás esperaban a una decisión del presidente de la Cámara de Diputados.
La apertura de un juicio político contra un jefe de Estado en Brasil es una decisión exclusiva del presidente de la Cámara de Diputados, que, dependiendo de sus alianzas y de su relación con el mandatario, puede dejar las peticiones archivadas por varios meses sin ofrecer explicaciones.
El actual presidente de la Cámara Baja, Arthur Lira, un aliado del mandatario, alega que abrirle un juicio en estos momentos a Bolsonaro es contraproducente debido a que agravaría la crisis y la paralización del Gobierno ante la crisis sanitaria.
En caso de que Lira acepte al menos una de las peticiones, el proceso podrá ser iniciado por una comisión, pero exigirá la aprobación de las dos terceras partes de los 513 diputados de Brasil para avanzar al Senado.
Con información de EFE.
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Polonia investigará los vínculos de Epstein en el país
El equipo se formó tras la publicación el viernes de millones de nuevos documentos por parte del Departamento de Justicia estadounidense que ponen de aliviar los vínculos entre el financiero, acusado de tráfico sexual de menores, y numerosas personas influyentes en todo el mundo.
El ministro de Justicia polaco, Waldemar Zurek, asumió la dirección del equipo.
«Como saben por los medios de comunicación, el entorno de Epstein incluía a polacos», declaró Zurek a la prensa.
El ministro señaló que las autoridades polacas conocen la identidad de dos personas, un hombre y una mujer de nacionalidad polaca, sin dar más detalles.
El equipo determinará si las actividades que involucran a Epstein y su red en Polonia justifican investigaciones complementarias, especialmente si hubiera víctimas polacas.
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Estados Unidos y Rusia acuerdan restablecer diálogo de alto nivel en asuntos militares
Estados Unidos y Rusia han acordado restablecer el diálogo militar de alto nivel, informó el Pentágono el jueves, horas después de la expiración del último tratado que imponía límites a los arsenales nucleares de ambos países.
«Mantener el diálogo entre fuerzas armadas es un factor importante para la estabilidad y la paz globales, que solo pueden lograrse mediante la fuerza, y ofrece una vía para aumentar la transparencia y la desescalada», señaló el Comando Europeo de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en un comunicado.
El acuerdo para restablecer el diálogo militar se produjo tras «avances productivos y constructivos» en las conversaciones de paz sobre Ucrania en Abu Dabi, a las que asistieron el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y el yerno del presidente, Jared Kushner, indicó el Comando Europeo.
Activistas contra el armamento nuclear han advertido que la desaparición del tratado Nuevo START podría desatar una nueva carrera entre las principales potencias del mundo y alentar a China a ampliar su arsenal.
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Juzgado por violación, el hijo de la princesa de Noruega niega haber drogado a nadie
Juzgado por violación, Marius Borg Høiby, hijo de la princesa de Noruega Mette-Marit, negó el jueves haber drogado a nadie, un día después de que una presunta víctima afirmara en el tribunal haber consumido algo «sin saberlo».
Nacido de una relación anterior al matrimonio de su madre, Mette Marit, con el príncipe heredero Haakon en 2001, Høiby responde en el juicio de un total de 38 cargos, entre ellos cuatro violaciones y agresiones a exparejas.
El joven de 29 años niega las acusaciones más graves, en particular las violaciones. Se expone en total a una pena de 16 años de cárcel.
El miércoles, durante su primera comparecencia ante el tribunal de Oslo, una supuesta víctima de violación afirmó creer que la habían drogado antes de que Høiby la violara durante una fiesta en el domicilio de los príncipes.
«Sospecho que ingerí algo sin saberlo. Es lo que creo, al 100%», respondió al ser preguntada sobre si pensaba que la habían drogado.
Este jueves, Høiby, que vestía pantalón tejano, suéter azul y camiseta blanca, retomó sus explicaciones iniciadas la víspera en el tribunal y afirmó que nunca había drogado a nadie.
«Nunca drogué a nadie, al menos que yo sepa», dijo, mientras manoseaba una especie de rosario y masticaba chicle.
La víspera, el hijo de la princesa reconoció haber llevado una vida llena de excesos. «A mí me conocen sobre todo como el hijo de mi madre, no por otra cosa. He tenido una necesidad de reconocimiento extremadamente elevada. Toda mi vida. Y eso se ha traducido en mucho sexo, muchas drogas y mucho alcohol», declaró.
Los hechos habrían sucedido la noche del 19 al 20 de diciembre de 2018 en la casa de la que dispone Høiby en la finca de Skaugum, donde reside la pareja principesca, a las afueras de Oslo. Según el acusado, sus padres estaban en casa.
La presunta víctima no descubrió los hechos hasta años después, cuando la policía la convocó a declarar y le mostró fotos y videos incriminatorios incautados al acusado, en los que ella aparece inconsciente, según los investigadores.
Las cuatro presuntas violaciones –una de ellas habría sido cometida cuando Høiby estaba de vacaciones con el príncipe Haakon en las islas Lofoten en 2023– habrían ocurrido todas después de relaciones consentidas, a menudo tras fiestas con consumo de alcohol, cuando las víctimas no estaban en condiciones de defenderse, según la acusación.
La defensa sostiene que en todos los casos se trató de «relaciones sexuales normales y consentidas».


