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Ciencia

Científicos de la NASA descubren que los espermatozoides podrían sobrevivir en el planeta rojo hasta 200 años

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El semen puede sobrevivir el viaje hacia el espacio y conservarse en congelación durante muchos años, incluso unos dos siglos, según los cálculos de los científicos

Hace tiempo que la idea de preservar la vida terrestre humana y animal en otros planetas dejó de ser un guión de ciencia ficción para convertirse en una búsqueda científica que avanza en conjunto con la tecnología. Ahora los investigadores calculan que los espermatozoides podrían sobrevivir en Marte hasta 200 años, lo que abre las posibilidades de reproducción en otros planetas.

Inicialmente, los científicos de la Universidad de Yamanashi en Japón han realizado experimentos exitosos con semen de ratón, mismo que transportaron a la Estación Espacial Internacional (EEI) donde lo mantuvieron por seis años.

Un artículo del Daily Mail asegura que los espermatozoides de 66 ratones fueron recolectados en 2012 en 30 ampolletas de vidrio; tres de ellas fueron transportadas a la EEI en 2013 y otras tres se mantuvieron en Japón con fines comparativos.

Los científicos temían que la radiación en el espacio corrompiera el ADN del semen y lo imposibilitara para la reproducción, pero experimentaron una grata sorpresa. En 2014 un primer cargamento del esperma fue devuelto a la Tierra, luego otro regresó en 2016 y un tercero en 2019, casi seis años después de haber viajado al espacio.

Luego de comparar las condiciones de los espermatozoides que habían viajado al espacio con los que permanecieron en Japón, los expertos utilizaron el semen para la reproducción y obtuvieron “muchos descendientes genéticamente normales”.

“Estos descubrimientos son esenciales para la humanidad. Cuando llegue el momento de migrar a otros planetas, necesitaremos mantener la diversidad de recursos genéticos, no sólo para los humanos sino también para los animales domésticos”, explicó el profesor Sayaka Wakayama a la publicación.

Otras investigaciones exploran la posibilidad de guardar semen y óvulos de millones de especies terrestres, incluyendo la humana, en la Luna, en lo que sería una especie de arca de Noé que guarde células reproductivas de animales, plantas y humanos en el satélite natural terrestre. La Universidad de Arizona encabeza esta propuesta de crear un banco de semen en la Luna para garantizar la supervivencia de la vida humana.

Por otra parte, las exploraciones espaciales en Marte siguen su curso. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio en Estados Unidos (NASA) ha realizado varios vuelos de reconocimiento en la atmósfera marciana gracias a su helicóptero miniatura identificado como Ingenuity.

El Ingenuity es un dron que pesa apenas 4 libras y en su última incursión voló casi 63 segundos sobre Marte. Logró una foto blanco y negro que la NASA compartió en su cuenta de Twitter:

Ciencia

Un estudio señala que la vacuna de Pfizer es 70% efectiva contra la variante Delta del COVID-19

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La vacuna de Pfizer contra el COVID es mayormente eficaz para prevenir cuadros graves de los contagios de la variante Delta, aunque su tasa baja considerablemente ante estos casos, según una investigación publicada en Israel, donde la mayoría de la población está vacunada con esta fórmula.

El estudio realizado por la Universidad Hebrea y Centro Médico Universitario Hadassah indicó que la fórmula desarrollada por el laboratorio BioNTech alcanzó una eficacia de 70% contra la variante Delta, según informó la cadena nacional Kan, un descenso significativo con respecto a la tasa de 95% contra el virus original, pero muy por encima del umbral del 50% recomendado por la OMS.

El portal Ynet indicó que las cifras fueron presentadas ante las autoridades sanitarias, que en las últimas horas advirtieron que la variante Delta, de alta contagiosidad, aumentó su predominancia en el país: pasó del 60% al 90% de los casos nuevos en solo dos semanas.

Este lunes, las autoridades israelíes reportaron 343 casos de coronavirus, su cifra máxima en los últimos tres meses, en medio de un fuerte repunte. Asimismo, ha señalado que en estos momentos hay 2.597 casos activos en el país, incluidos 35 en estado grave, mientras que la tasa de positividad ha aumentado hasta el 0,7 por ciento.

El despliegue de vacunas en Israel, que comenzó en diciembre, ha sido uno de los más rápidos del mundo, lo que ha convertido al Estado judío en un caso de estudio muy seguido sobre si la inoculación masiva ofrece una salida a la pandemia. Las vacunaciones habían reducido la transmisión a unos cinco nuevos casos locales al día, cifra que creció exponencialmente en las últimas semanas.

Ran Balicer, presidente del panel nacional de expertos en COVID-19 de Israel, advirtió por este descenso de eficacia, aunque consideró que es demasiado pronto para evaluarla con precisión frente a la Delta, identificada por primera vez en la India en abril y que está surgiendo en todo el mundo. Esto se debe, en parte, al escaso número de casos entre los israelíes totalmente vacunados y a que esos casos no están distribuidos uniformemente entre la población, lo que complica aún más los esfuerzos por llegar a conclusiones sobre los datos.

Balicer, también director de innovación de Clalit, la mayor organización de mantenimiento de la salud (HMO) de Israel, dijo que la aparición de la variante Delta como “cepa dominante” en el país ha provocado un “cambio masivo en la dinámica de transmisión”.

Aproximadamente la mitad de los nuevos casos diarios se dan en niños, y la otra mitad en adultos, en su mayoría vacunados. “Hasta cierto punto, eso era de esperar, ya que el 85% de los adultos israelíes están vacunados”, dijo Balicer. “Pero las tasas en las que vemos estos casos de avance hacen creer que se extienden más allá de lo esperado y sugieren que es probable que haya una cierta disminución de la eficacia de la vacuna contra la enfermedad leve, pero no la grave”.

En ese sentido, añadió que los expertos “mantienen la esperanza de que la eficacia de la vacuna contra la enfermedad grave siga siendo tan alta como lo fue para la cepa Alfa” identificada por primera vez en Gran Bretaña en diciembre.

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, advirtió el domingo, antes de una reunión semanal del gabinete, que “con la variante Delta desbocada”, Israel podría tener que reintroducir ciertas restricciones que se levantaron el mes pasado para frenar la transmisión.

Balicer dijo que era poco probable que Israel pudiera contener el aumento de los casos sin que se volvieran a imponer más restricciones, pero expresó la esperanza de que fueran leves y de que el “muro de vacunas” de Israel de ciudadanos inoculados ayudara a reducir la propagación.

Las autoridades estarían sopesando además la posibilidad de inyectar una tercera dosis de la vacuna a personas en grupos de riesgo para potenciar el sistema inmunológico y evitar una mayor propagación de la enfermedad.

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Ciencia

Estudio asegura que tener relaciones ayuda a la regeneración de neuronas

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La ciencia ha comprobado a través de un estudio que tener relaciones puede ayudara a la regeneración de neuronas, informó el portal web Noticiero Televisa.

Estudios científicos sugieren que las nuevas neuronas conocidas como “neurogénesis adulta” podría ser posible a través de una serie de prácticas convertidas en hábitos y rutinas, como la dieta, el ejercicio y la intimidad.

“El tener intimidad repetida puede estimular la neurogénesis adulta siempre que esta persista en el tiempo”, señala el estudio.

De acuerdo a Sandrine Thuret, una de las principales investigadoras de la neurogénesis, asegura que el hipocampo mantiene la generación de neuronas, la cuales serían fundamentales para procesos de aprendizaje y memoria de toda la vida y se lograría por medio de hábitos saludables.

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Científicos descubrieron que la inmunidad al coronavirus podría durar años

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Acorde con dos nuevos estudios se determinó que la inmunidad al coronavirus dura al menos un año, llegando a mejorar con el tiempo, especialmente después de la vacunación, lo que permitiría que se extienda incluso por toda la vida. Los hallazgos pueden ayudar a disipar los temores persistentes de que la protección contra el virus sea de corta duración.

Ambos estudios sugieren que la mayoría de las personas que se han recuperado del covid-19 y que luego fueron inmunizadas no necesitarán refuerzos. Sin embargo, las personas vacunadas que nunca se infectaron probablemente necesitarán las inyecciones, al igual que una minoría que se infectó pero no produjo una respuesta inmunitaria sólida.

Los dos informes analizaron a personas que habían estado expuestas al coronavirus aproximadamente un año antes. Las células que conservan una memoria del virus persisten en la médula ósea y pueden producir anticuerpos cuando sea necesario, según uno de los estudios, publicado el lunes en la revista Nature.

El otro estudio, publicado en línea en BioRxiv, un sitio de investigación en biología, encontró que estas llamadas células B de memoria, continúan madurando y fortaleciéndose durante al menos 12 meses después de la infección inicial.

“Los artículos son consistentes con el creciente número de documentos que sugieren que la inmunidad provocada por la infección y la vacunación contra el SARS-CoV-2 parece ser de larga duración”, dijo Scott Hensley, inmunólogo de la Universidad de Pensilvania que no participó en la investigación.

Los estudios pueden calmar los temores de que la inmunidad al virus sea transitoria, como es el caso de los coronavirus que causan resfriados comunes. Pero esos virus cambian significativamente cada pocos años, dijo el Dr. Hensley. “La razón por la que nos infectamos con coronavirus comunes repetidamente a lo largo de la vida podría tener mucho más que ver con la variación de estos virus que con la inmunidad”, dijo.

De hecho, las células B de memoria producidas en respuesta a la infección con SARS-CoV-2 y mejoradas con la vacunación son tan potentes que frustran incluso las variantes del virus, lo que anula la necesidad de refuerzos, según Michel Nussenzweig, inmunólogo de la Universidad Rockefeller en Nueva York, quien dirigió el estudio sobre la maduración de la memoria.

“Las personas que se infectaron y se vacunaron realmente tienen una respuesta excelente, un conjunto excelente de anticuerpos, porque continúan desarrollando sus anticuerpos”, dijo el Dr. Nussenzweig. “Espero que duren mucho tiempo”.

Es posible que el resultado no se aplique a la protección derivada de las vacunas solamente, ya que es probable que la memoria inmunológica se organice de manera diferente después de la inmunización, en comparación con la que sigue a una infección natural.

Eso significa que las personas que no han tenido covid-19 y han sido inmunizadas pueden eventualmente necesitar una vacuna de refuerzo, dijo el Dr. Nussenzweig. “Ese es el tipo de cosas las sabremos muy, muy pronto”, agregó.Una persona recibe una vacuna contra la covid-19Una persona recibe una vacuna contra la covid-19

Al encontrarse por primera vez con un virus, las células B proliferan rápidamente y producen anticuerpos en grandes cantidades. Una vez que se resuelve la infección aguda, una pequeña cantidad de células se instala en la médula ósea, bombeando de manera constante niveles modestos de anticuerpos.

Para observar las células B de memoria específicas del nuevo coronavirus, los investigadores dirigidos por Ali Ellebedy de la Universidad de Washington en St. Louis, analizaron la sangre de 77 personas en intervalos de tres meses, comenzando aproximadamente un mes después de su infección con el coronavirus. Solo seis de ellos habían sido hospitalizados por covid-19; el resto tenía síntomas leves.

Los niveles de anticuerpos en estos individuos disminuyeron rápidamente cuatro meses después de la infección y continuaron disminuyendo lentamente durante meses después, resultados que están en sintonía con los de otros estudios.

Algunos científicos han interpretado esta disminución como un signo de inmunidad menguante, pero es exactamente lo que se esperaba, dijeron otros expertos. Si la sangre contuviera grandes cantidades de anticuerpos contra todos los patógenos que el cuerpo haya encontrado, se transformaría rápidamente en una especie de lodo espeso.

En cambio, los niveles sanguíneos de anticuerpos caen drásticamente después de una infección aguda, mientras que las células B de memoria permanecen inactivas en la médula ósea, listas para actuar cuando sea necesario.

El equipo del Dr. Ellebedy obtuvo muestras de médula ósea de 19 personas aproximadamente siete meses después de haber sido infectadas. Quince tenían células B de memoria detectables, pero cuatro no, lo que sugiere que algunas personas pueden tener muy pocas células o ninguna.

“Me dice que incluso si se infecta, no significa que tenga una respuesta superinmune”, dijo el Dr. Ellebedy. Los hallazgos refuerzan la idea de que las personas que se han recuperado de covid-19 deben vacunarse, sugirió.

Cinco de los participantes en el estudio del Dr. Ellebedy donaron muestras de médula ósea siete u ocho meses después de haberse infectado inicialmente y nuevamente cuatro meses después. Él y sus colegas descubrieron que la cantidad de células B de memoria se mantuvo estable durante ese tiempo.La criopreservación de células madre puede ayudar a futuros tratamientos La criopreservación de células madre puede ayudar a futuros tratamientos

Los resultados son particularmente notables porque es difícil obtener muestras de médula ósea, dijo Jennifer Gommerman, inmunóloga de la Universidad de Toronto que no participó en el trabajo.

Un estudio histórico realizado en 2007 mostró que, en teoría, los anticuerpos podrían sobrevivir décadas, quizás incluso mucho más allá del promedio de vida, lo que sugiere la presencia a largo plazo de células B de memoria. Pero el nuevo estudio ofreció una prueba poco común de su existencia, dijo el Dr. Gommerman.

El equipo del Dr. Nussenzweig observó cómo maduran las células B de memoria con el tiempo. Los investigadores analizaron sangre de 63 personas que se habían recuperado de covid-19 aproximadamente un año antes. La gran mayoría de los participantes presentaba síntomas leves y 26 también habían recibido al menos una dosis de la vacuna Moderna o Pfizer-BioNTech.

Los llamados anticuerpos neutralizantes, necesarios para prevenir la reinfección del virus, permanecieron sin cambios entre seis y 12 meses, mientras que los anticuerpos relacionados pero menos importantes desaparecieron lentamente, según encontró el equipo.

A medida que las células B de memoria continuaron evolucionando, los anticuerpos que produjeron desarrollaron la capacidad de neutralizar un grupo aún más amplio de variantes.

Un año después de la infección, la actividad neutralizante en los participantes que no habían sido vacunados fue menor contra todas las formas del virus, con la mayor pérdida observada contra la variante identificada por primera vez en Sudáfrica.

La vacunación amplificó significativamente los niveles de anticuerpos, lo que confirma los resultados de otros estudios.

El senador republicano de Kentucky, Rand Paul, dijo el pasado domingo que, no recibiría una vacuna contra el coronavirus porque se había infectado en marzo del año pasado y, por lo tanto, era inmune.

Pero no hay garantía de que dicha inmunidad sea lo suficientemente poderosa como para protegerlo durante años, particularmente dada la aparición de variantes del coronavirus que pueden eludir parcialmente las defensas del cuerpo.Una enfermera sostiene una jeringa que contiene una vacuna contra el coronavirusUna enfermera sostiene una jeringa que contiene una vacuna contra el coronavirus

Los resultados del estudio del Dr. Nussenzweig sugieren que las personas que se han recuperado de covid-19 y que luego han sido vacunadas continuarán teniendo niveles extremadamente altos de protección contra variantes emergentes, incluso sin recibir una vacuna de refuerzo en el futuro.

“Se parece exactamente a lo que esperaríamos que fuera una buena respuesta de las células B de memoria”, dijo Marion Pepper, inmunóloga de la Universidad de Washington en Seattle que no participó en la nueva investigación.

Todos los expertos estuvieron de acuerdo en que es probable que la inmunidad se desarrolle de manera muy diferente en personas que nunca han tenido covid-19. Luchar contra un virus vivo es diferente a responder a una sola proteína viral introducida por una vacuna. Y en aquellos que tenían coronavirus, la respuesta inmune inicial tuvo tiempo de madurar entre seis y 12 meses antes de ser desafiada por la vacuna.

“Esa cinética es diferente a la de alguien que se inmunizó y luego se inmunizó de nuevo tres semanas después”, dijo el Dr. Pepper. “Eso no quiere decir que no tengan una respuesta tan amplia, pero podría ser muy diferente”.

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