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#FOTOS: Este es el «modesto» apartamento en el que vive el expresidente Funes y su familia en Nicaragua
El nicaragüense y expresidente de la Républica de El Salvador, Mauricio Funes Cartagena, actualmente alquila un apartamento privado en los condominios Santa Mónica, en la parte final del 23 pasaje sureste, una de las zonas más exclusivas en Managua, Nicaragua.
De acuerdo con una publicación de Diario1.com, en esta zona, Funes Cartajena habitó por primera vez en ese país, mientras la Fiscalía General de la República (FGR) avanzaba en la investigación en su contra por el supuesto desvío de $351,000, 000 de la partida secreta de la Presidencia de la República.
Los condominios Santa Mónica están en Santo Domingo. Esta es una zona de entre cinco a ocho kilómetros con casas de lujo en las que viven empresarios extranjeros y nicaragüenses, así como algunos funcionarios del gobierno de Daniel Ortega Saavedra.
Asimismo, en el sector se encuentran embajadas y representaciones de organismos internacionales de todo el mundo y los edificios de instituciones estatales.

El arrendamiento del apartamento cuesta $1 mil 200, equivalente al aproximado de 40 mil 224 córdobas. La Bolsa Inmobiliaria de Nicaragua describe los apartamentos: “Tienen el estilo Townhouse. Poseen una club-house con piscina, calles iluminadas y vigilancia 24 horas, alambrado eléctrico en muros perimetrales.
En esta vivienda, el régimen de Daniel Ortega, permanecía en la entrada de la puerta las 24 horas del día, cuidándolo como todo un extranjero de la supuesta persecución que lo obligó a huir de El Salvador.
No hay claridad de la fecha en la que llegó a vivir a Las Colinas pero los empleados de las casas vecinas comenzaron a notar movimientos extraños a principios de 2017, cuando policías uniformados y de civil permanecían las 24 horas afuera de la casa custodiando la entrada para el nuevo inquilino.
A los cuatro meses de la nueva rutina empezaron a ver, únicamente en las noches, a un hombre barbado, pelo corto, lentes gruesos y panza crecida que con sus perros iba a la tienda de la esquina llamada AM-PM a comprar licor. No tardaba más de lo necesario: regresaba rápido a la casa con sus bolsas, sin detenerse a hablar con nada ni con nadie.
Las casas más baratas de la zona tienen un área de construcción de más de 300 metros cuadrados y unas 1,000 varas cuadradas de área de terreno. Son de dos pisos con cuatro habitaciones, tres baños, sala, comedor, patio propio, terraza, lavandería interna, cocina, cuarto de estudio, cuarto con baño para trabajadora doméstica.
Todas y cada una de las residenciales tienen portón de acceso con guardias custodiando. Sin embargo, las fuentes consultadas dijeron que es bastante probable que la nueva casa de Funes esté en Estancia de Santo Domingo, que es una residencial con pasajes internos también custodiados con portón de acceso y guardias de seguridad.

Una casa en Estancia de Santo Domingo puede oscilar entre los 300 a 500 mil dólares, de acuerdo con los precios de mercado actuales.
El sitios locales describen así las casas en la Estancia: “Una de las zonas más exclusivas de Managua y es una casa ideal y por su ubicación tiene una zona muy segura para vivir y gozar de la tranquilidad y quietud”.
Los precios del arrendamiento oscilan entre 1 mil 700 a 2 mil 600 dólares mensuales. Es requisito tener ingresos familiares superiores a los 9 mil 800 dólares.
Ante estos datos surge la interrogante: ¿Cómo hacen los Funes para pagarse una casa en Santo Domingo y vivir en una zona bastante exclusiva y mantener un alto estatus de vida?
El 13 de mayo de este año El Confidencial publicó que Funes es empleado de la Cancillería con un salario de $2,739. Su hijo Diego Roberto Funes Cañas también tiene sueldo de asesor superior a los $1,400.
Las Colinas y Santo Domingo son zonas exclusivas, no para una clase media normal. El costo de la vida es mucho más caro en esa zona. Un trabajador promedio de Cancillería nicaragüense muy difícilmente pueda darse ese tipo de vida
Texto: El Blog
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Industrias Plásticas se incorpora al Consejo Industrial de la ASI
Industrias Plásticas S.A. de C.V. (IPSA) se incorporó como nuevo miembro del Consejo Industrial de El Salvador de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), como parte de la consolidación de una industria cada vez más unida, sólida y orientada al desarrollo de El Salvador.
La adhesión de IPSA fortalece la institucionalidad del Consejo Industrial, cuya agenda estratégica, enfoque técnico y capacidad de incidencia continúan atrayendo a empresas líderes comprometidas con la competitividad, la innovación y el crecimiento sostenible de El Salvador.
Con más de 67 años de trayectoria, IPSA es una empresa salvadoreña referente en la fabricación de empaques plásticos flexibles y soluciones de empaque para alimentos, reconocida por su enfoque en calidad, innovación y sostenibilidad. Su incorporación aporta experiencia en procesos industriales, gestión ambiental, economía circular y desarrollo de cadenas de valor, elementos clave para la consolidación de una industria moderna y responsable.
La firma de la declaración de principios del Consejo Industrial representa para IPSA un paso firme para convertir el compromiso en acción, sumando capacidades con otros actores del sector para impulsar una agenda industrial que genere inversión, empleo, competitividad y bienestar para el país.
«Con esta nueva incorporación, el Consejo Industrial reafirma su carácter multisectorial y su misión de ser una plataforma efectiva de articulación entre empresas, gremiales e instituciones, orientada a incidir en políticas públicas y a construir condiciones favorables para el desarrollo productivo de El Salvador», explicó la entidad a través de un comunicado.
Por otra parte, afirmó que El Salvador necesita una industria fuerte, unida y visionaria, por lo que IPSA se suma al esfuerzo colectivo con la convicción de contribuir activamente a un futuro más competitivo, sostenible y próspero para el país.
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El Salvador emite advertencia por fuertes vientos y restringe acceso al cráter del volcán de Santa Ana
Ráfagas de hasta 61 km/h obligan a extremar precauciones en todo el país y podrían impedir el acceso al cráter del volcán de Santa Ana durante recorridos turísticos.
El Ministerio de Medio Ambiente de El Salvador advirtió este martes sobre la presencia de vientos fuertes en el territorio nacional, con ráfagas que podrían alcanzar hasta 72 horas de impacto, y alertó que las visitas al volcán de Santa Ana podrían no llegar hasta el cráter por razones de seguridad.
Según la institución, las condiciones atmosféricas, asociadas a vientos del norte, incrementan el riesgo de caída de árboles y vallas publicitarias en las próximas 24, 48 y 72 horas, por lo que llamó a la población a mantenerse atenta a las actualizaciones oficiales y seguir las recomendaciones de las autoridades.
En el caso del volcán de Santa Ana, uno de los destinos turísticos más visitados del país, el Ministerio señaló que, debido a los vientos intensos, existe la posibilidad de que los recorridos sean limitados y no alcancen el cráter. «Esta medida se aplicará por seguridad de los visitantes», indicó, al tiempo que pidió acatar las indicaciones del personal de guardarecursos en el lugar.
El Observatorio Ambiental informó que, en las últimas horas, se han registrado ráfagas máximas de hasta 61.1 kilómetros por hora en Apaneca, departamento de Ahuachapán. Otras localidades también reportaron velocidades elevadas, superiores a los 40 km/h, especialmente en áreas altas y expuestas.
Las autoridades reiteraron que el pronóstico está basado en impactos y que los vientos pueden generar incidentes como la caída de árboles u objetos inestables, por lo que recomendaron tomar precauciones, en especial a quienes planean actividades al aire libre o visitas a zonas naturales.
«Por tu seguridad, consulta previamente las condiciones del tiempo y sigue las recomendaciones», señaló el Ministerio, al subrayar que la prevención es clave para reducir riesgos mientras persista este episodio de vientos fuertes.
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El Salvador refuerza la protección marina con el cuarto año de Misión Océano
El Ministerio de Medio Ambiente de El Salvador inició el cuarto año consecutivo de Misión Océano, una estrategia permanente de protección, restauración y gestión responsable de los ecosistemas marinos, que articula acciones desde la cordillera hasta la costa.
Durante una actividad en el Área Natural Protegida Complejo Los Cóbanos, el ministro de Medio Ambiente, Fernando López, subrayó el valor ecológico, social y económico de este sitio, reconocido como el octavo humedal de importancia internacional Ramsar del país. «Estamos en uno de los tesoros naturales más valiosos de nuestro país, no solo por su belleza, sino por su enorme importancia ecológica, social y económica que Los Cóbanos tiene para El Salvador», afirmó.
El funcionario destacó que este ecosistema, de origen volcánico, alberga arrecifes coralinos y sistemas costero-marinos clave que funcionan como refugio, zona de reproducción y alimentación para especies emblemáticas como tortugas marinas, cetáceos y una amplia diversidad de peces. «Proteger Los Cóbanos es proteger la biodiversidad, el sustento de las comunidades, la economía local y el patrimonio natural», sostuvo.
López enfatizó que Misión Océano trasciende el discurso y se enfoca en la acción directa, enmarcada en la Política Nacional de Educación Ambiental. «No estamos aquí para hablar de educación ambiental, estamos aquí para ejercerla», dijo, al señalar que la premisa central es «pasar del papel a la acción».
En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, el ministro explicó que, por cuarto año consecutivo, esta conmemoración en El Salvador se traduce en intervenciones concretas. «Eso es lo que refleja Misión Océano», señaló, al definirla como una estrategia del Ministerio para proteger la biodiversidad marina y fortalecer las economías locales.
Entre los principales resultados, destacó el retiro de redes fantasma, limpiezas de playas con voluntarios, fortalecimiento de la vigilancia costera y acciones que han generado condiciones más seguras para especies como la ballena jorobada y las tortugas marinas. También mencionó la capacitación a emprendedores costeros para reducir plásticos de un solo uso y mejorar la separación de residuos, impulsando prácticas sostenibles.
Desde el Programa Nacional de Conservación de Cetáceos, el Ministerio capacitó a guías comunitarios, elaboró el primer Plan de Acción para la Atención de Varamientos y desarrolló una guía de buenas prácticas para el avistamiento responsable. «No son iniciativas aisladas: son reglas claras, conocimientos que se están aplicando y educación ambiental en acción», afirmó.
En cuanto a las tortugas marinas, López resaltó el fortalecimiento de viveros, el respaldo a viveristas y las liberaciones públicas con comunidades y turistas. Asimismo, informó que gracias a patrullajes conjuntos entre la Policía Nacional Civil, guardarrecursos, voluntarios comunitarios y la Marina Nacional, se ha logrado una articulación interinstitucional sostenida.
Uno de los hitos más relevantes fue el registro de nacimientos de tortuga baula, especie en peligro crítico de extinción, un hecho que no se reportaba en El Salvador desde hace más de una década. «Este resultado no es casualidad; es reflejo del trabajo técnico, la vigilancia constante y el compromiso sostenido», afirmó.
Solo en el Complejo Los Cóbanos, a través de tres corrales de incubación del Ministerio, se han incubado más de 450 nidos y protegido más de 38,000 huevos durante la temporada 2025–2026. Estas acciones se complementan con esfuerzos a lo largo de toda la costa, mediante permisos de conservación, recolección controlada de huevos, traslado a viveros y marcaje de hembras anidantes para generar información científica.
«Misión Océano no es un proyecto aislado. Es una visión de país», concluyó el ministro, al asegurar que el Gobierno de El Salvador continuará demostrando que «cuando actuamos con decisión, la conservación es posible».


