Internacionales
Controversia con respecto a Shincheonji, injustamente culpado del COVID-19
Los líderes religiosos de Norte y Sur América abogan por Shincheonji y su presidente Man Hee Lee contra las falsas afirmaciones de los medios y las excesivas medidas gubernamentales durante el brote de coronavirus en Corea del Sur en febrero.
En abril, la Comisión de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF siglas en inglés) emitió una declaración «condenando» la estigmatización de Shincheonji durante la pandemia.
«Está claro que los líderes religiosos y políticos que son conocidos opositores de Shincheonji están usando su influencia para culpar a una organización por la pandemia de todo el país», dijo el pastor Jerimiah Martin de The Well Church en Estados Unidos. Se une a otros líderes cristianos internacionales que están abogando por Shincheonji.»Las personas que han trabajado con Shincheonji y conocen personalmente al Presidente Lee, verán más allá de la retórica que se utiliza», dijo Martin.
Uno de ellos es Juan Carlos Urquhart de Barros, Obispo de la Iglesia Anglicana del Uruguay. Urquhart de Barros es uno de los muchos líderes religiosos que trabajan con el Presidente Lee para tender un puente entre las religiones. A través de incontables horas de hablar y trabajar juntos, ha visto la dedicación del Presidente Lee a su fe.
«Personalmente me sorprende su habilidad para testificar de acuerdo a la Biblia, bajo el estándar de profecía y cumplimiento de principio a fin, sin agregar ni quitar. Es la mejor verdad», dijo Urquhart de Barros. «No sólo esto, [el Presidente Lee] vive cada segundo de acuerdo a eso. ¿Un hombre de más de 80 años, que se salta horas de sueño y comidas en viajes mundiales para tener tiempo para hablar de paz, realmente tiene mucho que ganar personalmente? ¿No vive de una manera sacrificada para beneficiar a otros?»
Recientemente, el presidente Lee alentó a los miembros de Shincheonji que se recuperaron de COVID-19 a donar su plasma para una vacuna, ya que los miembros se ofrecían como voluntarios para donar, el presidente Lee, que conocía bien sus dificultades para recuperarse, les agradeció su esfuerzo.
«Los miembros de nuestra congregación han recibido la sangre de vida de Jesús, el Hijo de Dios, y han sido liberados del pecado. Al igual que Jesús, a través de nuestra donación de sangre (plasma), sé que han reunido sus corazones en nuestro deseo colectivo de liberar a todas las personas del mundo de los dolores de esta enfermedad», dijo Lee.
«Este es el trabajo que se debe hacer como ciudadanos de este país y como verdaderos creyentes. Es mantener el mandato de Jesús de amar a tu prójimo como a ti mismo, y estoy agradecido de que hayan reunido sus corazones para este buen trabajo y para tomar esta decisión que es como la luz. Oremos todos en el nombre de Jesús para terminar con el COVID-19 «.
A pesar de la donación, la ciudad de Daegu demandó por 100.000 millones de wones ($ 82.3 millones) a la iglesia Shincheonji por pérdidas que según afirma, es una consecuencia del virus que se propagó. Pero los líderes religiosos internacionales dicen que los funcionarios de la ciudad mantienen a la iglesia en un estándar injusto y deben retirar de inmediato la demanda.
«La comunidad internacional está observando. Si la ciudad presenta una demanda contra Shincheonji, esto significa que, todos los negocios, iglesias o templos en todo el mundo deben pagar multas por la enfermedad de sus miembros o trabajadores. Sin embargo, otros países no están haciendo eso. ¿Por qué Corea está procesando a una organización religiosa porque sus miembros se enfermen? dijo el pastor Pedro López de la Iglesia de Nueva Generación en Estados Unidos.
«Para aquellos que han trabajado personalmente con Shincheonji y el presidente Lee como nosotros, Shincheonji es una luz brillante en Corea del Sur y tiene un impacto positivo en todo el mundo. Líderes y ciudadanos de Corea del Sur, les pedimos que se pongan del lado de la justicia», dijo Martin.
Internacionales
Presidente Paz decreta estado de excepción en Bolivia tras más de seis semanas de protestas
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, decretó este sábado el estado de excepción y ordenó la movilización de policías y militares tras más de seis semanas de protestas y bloqueos protagonizados por indígenas aimaras y campesinos afines al exmandatario Evo Morales, quienes exigen su renuncia.
Las manifestaciones comenzaron a principios de mayo, cuando obreros, campesinos e indígenas iniciaron una huelga y cortes de rutas para exigir al Gobierno soluciones a la crisis económica, considerada la más grave del país en cuatro décadas, y para rechazar la venta de gasolina de mala calidad, situación que generó malestar general.
Aunque el viernes el Gobierno alcanzó un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) para pacificar el país, indígenas de la Federación Túpac Katari y cocaleros afines a Morales decidieron mantener los bloqueos de carreteras.
Ante la falta de acuerdos, los sectores movilizados incorporaron la demanda de renuncia presidencial y extendieron los bloqueos a nivel nacional. Asimismo, durante varios días se registraron enfrentamientos con la Policía en La Paz, ciudad que junto con su vecina El Alto enfrenta escasez de alimentos, medicinas y combustibles.
“Hemos tomado la decisión de declarar el estado de excepción en todo el territorio nacional”, afirmó Paz durante un mensaje difundido por el canal estatal desde el Palacio de Gobierno. El mandatario sostuvo además que la medida responde a “un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo”.
El Gobierno de centroderecha de Paz, que asumió el poder en noviembre tras dos décadas de gobiernos de izquierda, acusa a Morales de impulsar las protestas y de utilizar recursos provenientes del narcotráfico, aunque no ha presentado pruebas. Morales permanece oculto en la región cocalera de Chapare para evitar una orden de captura por un caso de trata de menor, acusación que niega. También ha rechazado los señalamientos sobre presuntos vínculos con el narcotráfico.
En su mensaje, Paz informó que instruyó a la Policía Boliviana y a las Fuerzas Armadas ejecutar las acciones necesarias para restablecer el libre tránsito, recuperar las carreteras y garantizar la seguridad de la población.
El decreto, publicado posteriormente en la Gaceta de Bolivia, tendrá una vigencia máxima de 90 días. Además, establece que los ministerios de Gobierno y Defensa podrán emitir resoluciones conjuntas para restringir, cuando sea necesario, los derechos de circulación, locomoción y reunión. La medida deberá ser ratificada por el Congreso, que convocará reuniones en las próximas horas.
La declaración del estado de excepción se produjo un día después de que el Gobierno alcanzara un acuerdo con la COB. Mario Argollo, máximo dirigente de la organización sindical, anunció el levantamiento de las medidas de presión a nivel nacional y destacó el compromiso gubernamental de cumplir de forma inmediata lo acordado.
Paz celebró el entendimiento alcanzado con la central sindical y afirmó que “el diálogo es más fuerte que la propia fuerza, no sobreviven los más fuertes, sobreviven los que se saben adaptar”.
Durante la semana pasada, el Gobierno instaló mesas de trabajo con dirigentes sindicales y ministros para negociar una salida al conflicto. Entre los acuerdos alcanzados figura el estudio de la liberación de personas detenidas durante las marchas en La Paz y los bloqueos de carreteras. La Defensoría del Pueblo reportó más de un centenar de arrestados.
Asimismo, la administración de Paz se comprometió a no privatizar empresas estatales, una de las principales demandas de los sindicatos.
Sin embargo, tras conocerse el acuerdo, organizaciones campesinas y cocaleras anunciaron que mantendrían las medidas de presión. El dirigente campesino Antonio Mallku aseguró que se determinó radicalizar los grupos de huelga en las carreteras.
Por su parte, los cocaleros informaron en un comunicado difundido por una radio de su propiedad que mantendrán la movilización y los bloqueos de caminos, al tiempo que calificaron la firma del convenio entre el Gobierno y la COB como una “traición”.
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Brote de ébola en RDC infecta a 75 médicos desde mayo
Una alta funcionaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este viernes que trabajadores de la salud estuvieron entre las primeras personas infectadas durante el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC).
La directora de Emergencias de la OMS, Marie Roseline Belizaire, señaló mediante videoconferencia desde el oriente de la RDC que, oficialmente, desde que se declaró el brote el 15 de mayo, 75 trabajadores sanitarios contrajeron ébola y 17 de ellos fallecieron.
“Es un precio verdaderamente elevado el que el sistema, el sistema de salud, está pagando porque no tenemos suficientes trabajadores sanitarios en RDC”, afirmó la funcionaria.
En respuesta a consultas de periodistas, Belizaire explicó que cerca del 90 % de los pacientes con ébola no presentaron inicialmente síntomas hemorrágicos. Debido a ello, muchas personas permanecieron en sus hogares automedicándose o buscaron atención con sanadores tradicionales. Asimismo, indicó que el cuerpo de una persona fallecida por ébola es más contagioso que cuando la persona estaba viva.
La directora de Emergencias de la OMS enfatizó que, aunque el brote de ébola continúa siendo una preocupación importante, otras enfermedades, especialmente la malaria, representan desafíos sanitarios significativos y no deben ser descuidadas.
Belizaire también informó que China desplegó un equipo médico para fortalecer los esfuerzos de respuesta ante la emergencia, mientras que Uganda se prepara para enviar otro contingente de apoyo.
La funcionaria advirtió que la situación sigue siendo grave y continúa evolucionando. Agregó que todavía se reportan nuevos casos en múltiples regiones, lo que pone de manifiesto la necesidad de mantener y acelerar las medidas de respuesta.
Hasta este viernes, la República Democrática del Congo confirmó 896 casos de ébola y 232 fallecimientos distribuidos en 33 zonas sanitarias de tres provincias.
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La epidemia de ébola se propaga rápidamente en la RDC
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este viernes que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa propagándose rápidamente, pese al fortalecimiento de las acciones para combatir el virus.
Marie-Roseline Belizaire, responsable de emergencias para África en la OMS, afirmó que el brote sigue siendo grave y está evolucionando con rapidez, al tiempo que alertó sobre una transmisión acelerada de la enfermedad.
En declaraciones ofrecidas a periodistas en Ginebra desde Bunia, capital de la provincia de Ituri, Belizaire señaló que, aunque la situación es preocupante, la respuesta sanitaria se fortalece cada día.
El brote fue declarado el 15 de mayo, aunque la transmisión de la rara cepa Bundibugyo del virus pasó desapercibida durante un período de tiempo.
Según el más reciente informe de la OMS, se han confirmado 896 casos de ébola en la RDC, incluidos 232 fallecimientos. Además, en las últimas 24 horas se registraron 21 nuevos contagios.
La epidemia se concentra principalmente en la provincia de Ituri, afectada por el conflicto y donde se reporta más del 90 % de los casos conocidos. No obstante, el virus también se ha extendido a las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur.
Belizaire explicó que la velocidad con la que avanza la enfermedad obliga a acelerar la respuesta para evitar perder terreno frente al brote.
Entre los avances alcanzados, destacó el incremento en la disponibilidad de camas para pacientes con ébola, pasando de cero a más de 500 espacios de tratamiento.
Asimismo, los equipos de vigilancia investigan cerca de 400 alertas diarias y tienen capacidad para realizar más de 2,000 pruebas cada día.
Las autoridades sanitarias también han intensificado el rastreo de contactos de casos confirmados, alcanzando ya al 75 % de las personas identificadas. Sin embargo, la OMS indicó que es necesario localizar al 95 % de los contactos para lograr controlar la epidemia.
La organización recordó que el ébola se transmite mediante contacto estrecho con fluidos corporales infectados. Además, destacó que una mejor detección permite realizar entierros seguros y dignos, reduciendo el elevado riesgo que representa para los familiares la manipulación de cadáveres infectados.
La situación en la vecina Uganda presenta un panorama distinto. Ese país ha registrado 19 casos confirmados, incluidos dos fallecimientos, mientras que 10 pacientes se han recuperado. Además, no se han reportado nuevos casos durante los últimos 12 días.




