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Internacionales

Brasil se prepara para una ola de calor por “bloqueo atmosférico”

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Con el calendario todavía en época invernal, Brasil se enfrenta esta semana a una intensa ola de calor, con muchas ciudades que podrían batir récords de temperatura para esta época del año. El fenómeno, que alcanzará su punto álgido el fin de semana, se verá agravado por un “bloqueo atmosférico” que impide la llegada de frentes fríos más típicos de esta parte del año.

Según anticipó Climatempo, el bloqueo impedirá que los vientos fríos avancen sobre la mayor parte del país en los próximos días, con la excepción del sureño estado de Rio Grande do Sul, que experimentará otra semana de lluvias mientras se recupera de las recientes tormentas. “Debido a esto, una parte significativa del país experimentará una larga secuencia de fuerte luz solar y temperaturas inusualmente altas”, afirmó la agencia, citada por Folha do Sao Paulo.

Los efectos de este fenómeno, combinados con áreas de baja presión térmica en Argentina, resultarán en un período prolongado de tiempo soleado y temperaturas por encima de lo normal. Se espera que las altas temperaturas afecten a varios estados, con un calor “muy intenso” o “extremo”, marcado por mediciones cercanas a los 40°C, según MetSul Meteorologia.

Este calor persistente será particularmente intenso en Santa Catarina, Paraná, el sudeste de Brasil, el centro-oeste, el Nordeste, así como en los estados de Rondônia, Tocantins, algunas zonas del sur de Pará y las regiones centro-orientales de Amazonas.

El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) ha emitido una alerta por baja humedad en la mayor parte del país. La alerta abarca casi todas las regiones del sudeste y centro-oeste, así como partes del nordeste, norte y sur.

Josélia Pegorim, meteoróloga de Climatempo, indicó que San Pablo podría registrar su día más caluroso del año. El récord actual para 2023 se estableció el miércoles, con temperaturas que alcanzaron los 33,3°C en la estación meteorológica de la colina de Santana, situada en la zona norte de la ciudad.

La temperatura más alta registrada oficialmente en Brasil hasta ahora fue de 44,8°C en Nova Maringá, Mato Grosso, los días 4 y 5 de noviembre de 2020. “Récords mensuales, e incluso absolutos, pueden caer durante este evento de calor extremo”, pronostica MetSul, citado por Estadao.

El pronóstico indica que hacia mediados de semana, el aire cálido se desplazará hacia el centro del país, intensificándose aún más en la segunda mitad de la semana.

Los meteorólogos prevén que el pico de esta ola de calor se produzca durante el próximo fin de semana, entre el 23 y el 24 de septiembre, con especial incidencia en las capitales de Curitiba, San Pablo y Río de Janeiro. En este periodo podrían establecerse nuevos récords de calor, según Climatempo.

En general, las regiones del Centro-Sur de Brasil experimentarán un calor extremo, con temperaturas que superarán los 40°C en muchas zonas, alcanzando hasta 41°C a 43°C en el Centro-Oeste, de acuerdo con las previsiones de MetSul.

Además, el interior de Brasil también se enfrentará a temperaturas extremadamente altas durante las próximas semanas, en particular en las regiones oeste, noroeste y norte del estado de São Paulo, donde se prevén varios días con temperaturas de 40°C.

Este invierno, Brasil vivió su julio más caluroso desde que comenzaron las mediciones oficiales en 1961, con una temperatura promedio de 23 °C (73,4 °F) . A su vez, agosto registró otra fuerte ola de calor que afectó a afectó a 19 de los 26 estados del país.

El cambio climático y el fenómeno de El Niño probablemente están amplificando las temperaturas más altas y las condiciones meteorológicas más secas, según Renata Libonati, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

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Internacionales

Casi 13,000 desplazados tras el terremoto en Indonesia

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Miles de personas desplazadas por un potente terremoto registrado en el este de Indonesia aguardaban el lunes la llegada de ayuda, mientras permanecían acampadas frente a escuelas, estaciones policiales y oficinas del gobierno.

El sismo, de magnitud 7,7, ocurrió el sábado y dejó 53 personas fallecidas y más de 100 heridas. Organismos de rescate señalaron que no existen reportes de personas desaparecidas.

Sin embargo, el número de personas que no pueden regresar a sus viviendas aumentó el lunes a 12,800 en varias localidades de la isla de Flores, informó a la AFP Berton Suar Pelita Panjaitan, portavoz de la agencia nacional de desastres de Indonesia (BNPB).

Muchos habitantes de Flores pasaron una segunda noche consecutiva a la intemperie por temor a regresar a sus casas debido a las centenares de réplicas registradas en la zona.

Periodistas de la AFP observaron a varios residentes de la localidad de Mbay, ubicada cerca del epicentro, acampados en tiendas improvisadas construidas con lonas y tubos.

«Nuestras casas ya no son habitables porque muchas han colapsado, están agrietadas y no podemos entrar», comentó Junaidin, un residente de Mbay de 32 años, frente a la tienda improvisada donde dormían unas 30 personas.

El residente explicó que únicamente regresan a sus viviendas para recoger agua, ropa y almohadas, para luego pasar la noche en el campamento.

«Estamos aquí por nuestra cuenta», agregó Junaidin, quien, al igual que muchos indonesios, lleva un solo nombre.

El hombre también expresó su frustración por la aparente demora en la llegada de ayuda, mientras Indonesia celebraba el lunes su día de independencia con actos y ceremonias en la capital, Yakarta.

«En cuanto a la ayuda del gobierno, no ha habido ninguna, ni tiendas, ni medicinas, ni comida ni agua potable, nada», afirmó Junaidin.

Ante la situación, la fuerza aérea de Indonesia informó que transportaría 13 toneladas de ayuda de emergencia en aviones y movilizaría helicópteros para trasladar los suministros a los sobrevivientes de comunidades aisladas, según la agencia noticiosa estatal Antara.

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La epidemia de ébola en RD Congo es la más mortífera de la historia del país

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La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) se convirtió el lunes en la más mortífera registrada en la historia del país, luego de superar en solo tres meses las 2,300 muertes contabilizadas durante el brote de 2018-2020.

La epidemia «es la de más rápida propagación jamás registrada» y «mata a una persona cada 30 minutos», alertó la semana pasada el jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher.

Por el momento, no existe vacuna ni tratamiento disponible para la variante Bundibugyo, identificada como responsable de esta epidemia.

El brote se originó en Ituri, en el noreste de la RDC, y corresponde a la decimoséptima epidemia de ébola registrada en la historia del país. Actualmente, se extiende con fuerza por provincias del este y noreste, donde la presencia del Estado es débil y las infraestructuras sanitarias son precarias.

Pacientes llegan tarde a los centros de tratamiento

En Ituri, uno de los principales epicentros de la epidemia, el hermano de Flavier Ngurima murió poco antes de llegar a un centro de tratamiento (CTE).

«Habíamos llamado a una enfermera de confianza para que lo atendiera en casa, ya que tanto él como sus familiares temían acudir al CTE. Decían que allí muere mucha gente», relató Ngurima.

La situación no sería aislada. En el territorio de Djugu, también en Ituri, parte de la población considera que los síntomas corresponden a «un envenenamiento u otras afecciones», explicó Jean-Paul Malo Lotsima, un líder local.

Según Lotsima, las familias llevan a los enfermos al hospital «en el último momento, cuando la familia ve que la situación empeora», y en algunos casos los pacientes «mueren por el camino».

Mohamed Janabi, director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para África, aseguró que «más del 70% de las personas fallecen en la comunidad» en lugar de hacerlo en los centros de tratamiento.

Hasta el momento, el brote registra 2,325 fallecidos y 4,945 casos confirmados, superando las cifras de mortalidad de la epidemia de 2018-2020 en el este de la RDC, que dejó 2,299 muertos y 3,381 casos confirmados.

Además, los primeros tres meses de esta epidemia registraron siete veces más contagios y cinco veces más muertes que los primeros tres meses de la peor epidemia de ébola de la historia, que afectó a África Occidental en 2014, según la Agencia sanitaria de la Unión Africana (Africa CDC).

En Bunia, capital de Ituri, se ha registrado cerca del 90% de los casos desde mediados de mayo. Sin embargo, las medidas para combatir la epidemia apenas son visibles, pese a la gravedad de la situación.

Un corresponsal de la AFP también observó que las personas continúan aglomerándose en los mercados y prestan poca atención a las medidas de protección.

«La participación de la comunidad en la respuesta sigue siendo insuficiente», afirmó Janabi.

Situación en Uganda

Uganda, país vecino de la RDC, registró 20 casos confirmados, incluidas dos muertes. Sin embargo, a mediados de julio anunció que ya no tenía casos activos del virus.

La Organización Mundial de la Salud declaró el miércoles que espera revertir la tendencia al alza de la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo en un plazo de tres meses.

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Colombia avanza en la remoción de escombros tras terremoto que deja cerca de 300 muertos

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Colombia avanza este domingo en la remoción de escombros tras la destrucción provocada hace casi una semana por un potente terremoto, mientras las probabilidades de rescatar sobrevivientes son cada vez menores.

El ruido de retroexcavadoras, grúas y camiones se escucha en las zonas más afectadas por el sismo de magnitud 7.4 que, el lunes pasado, derribó miles de casas, edificios, hoteles y hospitales.

Los momentos de silencio que acompañaron las extensas jornadas de búsqueda y rescate comienzan a quedar atrás tras el terremoto más letal registrado en Colombia en este siglo, que deja cerca de 300 muertos.

El terremoto ocurrió horas después de la asunción del nuevo gobierno del ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien el sábado solicitó a su aliado estadounidense Donald Trump la suspensión temporal de aranceles para ayudar a Colombia.

El oeste del país y la región cafetera fueron las zonas más golpeadas. A casi una semana de la tragedia, las esperanzas de encontrar sobrevivientes se reducen debido al paso de los días.

Voluntarios no renuncian

En Cali, una pared de un edificio de cinco pisos que colapsó tras el sismo fue marcada por un rescatista con una «V» roja atravesada por una línea horizontal, señal que indica la finalización de las labores de búsqueda de posibles sobrevivientes.

Sin embargo, los rescatistas voluntarios se niegan a abandonar las labores.

«A pesar de que nos han dicho que ya han pasado muchos días, nosotros seguimos buscando vida porque queremos seguir apostándole a la vida», aseguró a la AFP el profesor Juan Carlos Tabares, de 58 años, quien lidera junto a varios voluntarios el punto de rescate denominado «Valentía».

Hasta el momento se registra al menos un centenar de personas desaparecidas a causa del terremoto, aunque se considera que después de 72 horas las posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente.

Más maquinaria

En Cali, una mujer continúa recorriendo los alrededores de su casa en busca de su perro Lucky, en la ciudad que registra la mayor cantidad de fallecidos, con 111.

Algunos vecinos aseguraron haber escuchado los gemidos del animal entre los escombros, por lo que los equipos de rescate continúan buscándolo con micrófonos especiales bajo los restos del edificio.

«Ya no quedaban personas vivas, pero vecinos del sector dijeron que habían escuchado a Lucky llorar en la noche y convocamos a los voluntarios para que vinieran», relató Cristian Moreno, un bombero de 32 años.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, estimó que la reconstrucción de la tercera mayor ciudad de Colombia tendrá un costo de al menos 3,200 millones de dólares.

Colombia ha recibido ayudas millonarias de países como Estados Unidos y de organismos como el Banco Mundial.

En las ciudades más afectadas por el sismo, numerosos edificios fueron marcados con una «X» roja para advertir sobre el riesgo de colapso y prohibir el paso de transeúntes.

En Pereira, una de las zonas afectadas casi en su totalidad por el terremoto, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, solicitó el sábado a empresarios poner a disposición maquinaria para la remoción de escombros, aunque advirtió que todavía hay personas bajo las ruinas.

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