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Pandilleros que se jactaban de su criminalidad en TikTok ya están presos
Presumir por pertenecer a la Mara Salvatrucha o al Barrio 18 era el objetivo de varios pandilleros a través de la red social del momento, TikTok, sin embargo, tras una investigación de la Policía Nacional Civil (PNC) los terroristas fueron ubicados y ahora ya están tras las rejas de diferentes centros penitenciarios donde podrían pasar los próximos 20 años.
Entre los últimos terroristas ubicados luego de subir videos por la referida red social está Javier Jonathan Martínez, quien se burlaba de la justicia e incita a los familiares de los pandilleros a «tomarse las cárceles» y dar un golpe de estado contra el Presidente Nayib Bukele para revertir el régimen de excepción. El hombre ya tiene antecedentes, entre 2015 y 2020 fue capturado 3 veces por agrupaciones ilícitas, pero varios jueces lo liberaron.
En el 2015, vigilaba mientras otros terroristas asesinaron a un policía, fue capturado y también fue liberado por un juez, según la Policía. Ahora será procesado por: Sedición, agrupaciones ilícitas y apología del delito.
Otra de las detenidas es Liliana Trinidad Salazar de 35 años, alias «Malévola», producía videos donde presumía su pertenencia a la pandilla 18.
De acuerdo con el reporte oficial, la Malévola recogía el dinero de la extorsión y amenazaba a vendedores. De la zona de Chalchuapa, lugar donde fue arrestada el pasado 16 de mayo.
Otro de los terroristas que alardeaba ser miembro de la pandilla por la referida red social era José Alfredo Aparicio, alias «El Enano», a quien la Policía Nacional Civil (PNC) lo tenía perfilado como jefe de pandillas. El delincuente fue capturado en el cantón El Espino, Zacatecoluca, departamento de La Paz.
Las autoridades indicaron que, por ser cabecilla, le esperan de 40 a 45 años de prisión, luego que los diputados de la Asamblea Legislativa reformaron el Código Penal e incrementaron las penas para los miembros de pandillas.
El Enano tiene cuentas pendientes con la justicia. Entre 2014 y 2020 fue procesado varias veces, sin embargo, fue absuelto por diversos jueces.
Entre sus pendientes con la justicia están la portación ilegal de tres armas de fuego y una granada M-67, dos veces por homicidio agravado, feminicidio agravado, organizaciones terroristas y agrupaciones ilícitas.
En un caso similar, la PNC arrestó a Erika Beatriz Villanueva Aldana, quien se jactaba de ser pandillera en redes sociales. La Corporación explicó que Villanueva grababa videos en TikTok donde presumía pertenecer a la mara. La mujer fue detenida en el cantón San Juan Las Minas, Metapán, Santa Ana y enfrenta un proceso por los delitos de agrupaciones ilícitas y apología.
El día del arresto de Villanueva Aldana, el director de la Policía Nacional Civil, Comisionado Mauricio Arriaza Chicas, «esta mujer incitaba a los jóvenes a pertenecer a estructuras criminales».
Las autoridades del Gabinete de Seguridad reiteran que el presidente Nayib Bukele libra una guerra contra las pandillas para proteger a las familias salvadoreñas del accionar criminal, de los grupos de terroristas que ha dejado luto, dolor y pérdidas económicas debido a las extorsiones que por muchos años las estructuras terroristas exigieron a las victimas bajo amenazas de muerte a ellos o a miembros de sus familias.
Otro de los que se jactaba por estar activo en la mara era René Amilcar Flores Martínez, alias «Sastre», quien las investigaciones detallaron que colaboraba con los terroristas en diferentes actividades ilícitas.
El Sastre fue detenido en un Operativo de Intervención Rápida (OIR) ejecutado en el mercado de la colonia Santa Lucía, Ilopango. El hombre podría enfrentar una pena de hasta 25 años de cárcel.
Uno de los más recientes casos durante el régimen de excepción es la aprehensión de Nayeli Cantarero, quien fue ubicada Ejército y luego entregada a la Policía por pertenecer a grupos terroristas y publicar contenido alusivo a pandillas en TikTok. Cantarero es originaria de San José Villanueva, La Libertad y al momento del arresto se ocultaba junto a otra mujer en Sensuntepeque, Cabañas.
Días antes de la entrada en vigencia del combate frontal a las pandillas, la PNC detuvo a José Rubelí Benítez alias «Crimen», un pandillero de la 18 que subía videos a la red social y se burlaba de la justicia, además se jactaba de su pandilla.
Las autoridades le siguieron la pista y fue arrestado por agentes de la Sección Táctica Operativa en La Unión. El Crimen es procesado por agredir a un agente policial, además de los delitos de robo agravado y tenencia de droga.
Este terrorista también es investigado por otros delitos, ya que este sujeto ordenaba el cometimiento de ilícitos a otros mareros.
MARERO MOSTRABA LUJOS EN LA RED SOCIAL
El pasado 14 de junio de 2021, tras una investigación de la Fiscalía, la Policía capturó a David Ernesto Bermúdez Martínez, alías «Quisquilluelo», quien se vanagloriaba en TikTok sobre todos sus lujos que según las pesquisas son producto de las extorsiones a comerciantes en el municipio de Corinto, Morazán.
El marero además administraba un aparente negocio de comida llamado Mirador Entre Nubes situado en la calle a Cacaopera, lugar en el que, según la Policía, se reunían para planificar los crímenes.
En su cuenta de Tik Tok @martinez0134, «Quisquilluelo» publicaba videos que alardeaban de los lujos que la mara tenía: entre ellos el supuesto comedor publicitado como un concepto único con la mejor vista panorámica de todo el país, en el lugar a parte del servicio de comida ofrecían áreas de descanso, piscinas, paseos en pony y un recorrido para apreciar especies animales como un mono de la especie conocida como Cara Blanca, dos guaras y una tortuga.
En la red social, Bermúdez Martínez también subía videos que mostraban la ostentosa vida, al mejor estilo narco, que él y varios de su estructura tenían. En los clips se observaban modernas camionetas, pick up y motos 4×4, dinero tirado en camas o entre ramos de rosas y chocolates decorados como un regalo, relojes, joyas, la construcción de áreas recreativas del supuesto negocio, celebraciones de fiestas con discomóvil y guardaespaldas equipados con chalecos antibalas, fusiles y revólveres.
Cada video era acompañado de música de banda o trap, géneros musicales frecuentemente utilizados por bandas criminales como los narcotraficantes.
ENTREGA ESPECIAL
Del Uber de confianza al asesino: La brutal historia de Glenda Hernández que conmocionó El Salvador
En las calles de Santa Ana todavía pesa el eco de un CRIMEN que estremeció a todos.
Un caso más de VIOLENCIA que comenzó mucho antes del ASESINATO, porque según las investigaciones de la Fiscalía, la víctima vivía atrapada en un círculo constante de MALTRATO, AMENAZAS y MIEDO por parte de Diego Antonio Santos Villanueva, de 34 años, su expareja.

Al principio, él era solo el taxista de confianza —ese conductor que le hacía viajes periódicos y se ganó su confianza hasta entrar en su vida—. Ella le abrió la puerta pensando que sería diferente, que el amor podía cambiarlo. Pero ya no pudo salir. Aunque dijera NO, aunque supiera que el peligro crecía, tuvo tiempo para salir de allí pero no lo intentó. El miedo la paralizó. Pensó que las cosas serían diferentes esta vez.
La tragedia alcanzó su punto más BRUTAL el 19 de abril de 2026, en su propia vivienda en el barrio San Rafael, calle Libertad Oriente, Santa Ana Centro. Ese día, Villanueva entró a la casa. Tras una discusión, la furia se desató sin PIEDAD. Armado con un CUCHILLO, la atacó con saña hasta arrebatarle la vida dentro del lugar donde debía sentirse segura.

La víctima era Glenda Isabel Hernández Trujillo, de 28 años, una joven madre originaria de Texistepeque: trabajadora, instructora de gimnasio, dedicada a su hija de apenas 8 años, amiga de todos, apasionada por el ejercicio y con sueños aún por cumplir. Una mujer que, según sus cercanos, brillaba por su amabilidad y su fuerza.
Pero esa tarde, la pequeña de 8 años se convirtió en la voz que rompió el silencio. Encontró a su madre tirada en el piso de la entrada, con sangre en la cabeza, y marcó a sus familiares por teléfono. “Mamá tuvo un accidente”, dijo quien aún no entiende la magnitud del horror. Los familiares llegaron corriendo, pidieron ayuda médica en el Hospital San Juan de Dios… pero ya era tarde. Glenda yacía sin vida. La Policía Nacional Civil confirmó el feminicidio por arma blanca.
Después del CRIMEN, no hubo remordimiento. Hubo fuga.
Villanueva escapó de la escena, ocultó su vehículo e intentó desaparecer cruzando la frontera hacia Guatemala para burlar a la justicia. Pero la huida terminó cuando agentes policiales lo capturaron y lo entregaron a El Salvador.
Ahora, la Fiscalía General de la República logró que Diego Antonio Santos Villanueva continúe en prisión provisional mientras avanza el proceso penal en su contra por feminicidio agravado. El Juzgado Primero de Paz de Santa Ana ya lo decretó: seguirá tras las rejas.
Pero en la calle se sabe una verdad amarga: cuando la violencia se normaliza, cuando los gritos se ignoran y cuando el miedo se calla, muchas veces la historia termina en TRAGEDIA.
Hoy él duerme tras las rejas. Ella no volverá jamás.
La hija de 8 años tuvo que despedir a su madre en el cementerio de Texistepeque, con el corazón hecho pedazos. Otra familia rota. Otro hogar enlutado.
Y Santa Ana, una vez más, amanece con rabia.
Glenda Isabel Hernández Trujillo. Otro nombre que se suma a la lista de mujeres arrebatadas por la VIOLENCIA. Otro recordatorio de que el miedo no es debilidad… hasta que te mata.

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La UES lidera proyecto para incorporar prácticas profesionales al inicio de la carrera universitaria
La Universidad de El Salvador (UES), en coordinación con el Ministerio de Educación (Mined), participa en el proyecto DUALELS, una iniciativa que pretende impulsar cambios en el proceso de enseñanza aprendizaje e incorporar las prácticas profesionales desde el inicio de las carreras.
El proyecto denominado «Fortalecimiento de las capacidades para la implementación de la educación dual en la educación superior de El Salvador» es una iniciativa internacional cofinanciada por la Unión Europea que busca implementar un modelo de educación dual en la educación superior de El Salvador.
Esta iniciativa pretende fortalecer las competencias de los graduados y mejorar su empleabilidad al integrar formación académica teórica con prácticas reales en empresas.
De acuerdo, con Eric Guardado, docente de la Facultad de Ciencias Agronómicas, en este proyecto participan la facultad que representa y la de Química y Farmacia.
Guardado explicó que este proyecto permitirá que los estudiantes durante su formación puedan realizar prácticas y recibir un ingreso económico, al tiempo que la práctica le cuenta como experiencia laboral. «Eso le va a catapultar su currículo y de esa manera puede ser competitivo a escala nacional», enfatizó.
El proyecto inició en 2024 y actualmente se encuentra en la etapa de elaboración del modelo genérico, que tiene tres fases: un borrador, el modelo genérico y un pilotaje.
También incluye la búsqueda y selección de las empresas que puedan participar de este proceso, así como la elaboración de los criterios de selección de los estudiantes que se enviarán a las empresas.
Representantes de las universidades privadas también participaron en el taller de revisión de modelo de educación dual, en la Universidad de El Salvador, para analizar dicha propuesta que buscan implementar en el futuro.
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ESIT impartirá el curso Introducción a redes
La Escuela Superior de Innovación y Tecnología (ESIT) invita a que participen los salvadoreños en el curso Introducción a redes, mediante el cual podrán aprender los fundamentos de la conectividad y como se comunican los dispositivos en una red.
La capacitación tendrá una duración de 20 horas y es en nivel básico.
Los asistentes recibirán sus clases de forma virtual y en el tiempo que deseen, ya que la modalidad es asincrónica. Los interesados se pueden inscribir en el sitio web: esit.gob.sv.
El curso es en alianza con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). El Gobierno del presidente Nayib Bukele a través de la ESIT abre este tipo de espacios para la formación gratuita de los salvadoreños, con el propósito de que adquieran nuevas habilidades tecnológicas.





