Internacionales
Nueva visita de congresistas de Estados Unidos a Taiwán reactiva la tensión con China
China reanudó este lunes las maniobras militares en torno a Taiwán en respuesta a la visita de dos días de una delegación de congresistas de EE.UU. a la isla, apenas doce días después del controvertido paso por Taipéi de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
El gigante asiático volvió así a realizar ejercicios en la zona tras un parón de cuatro días, después de que del 4 al 11 de agosto el Ejército Popular de Liberación (EPL, ejército chino) organizará unos juegos de guerra con fuego real alrededor de Taiwán en reacción al viaje de Pelosi.
El portavoz del Comando del Teatro de Operaciones del Este del EPL, el coronel Shi Yi, anunció este lunes que con estas maniobras buscan “defender resueltamente la soberanía nacional”.
Los ejercicios constan de una patrulla de preparación para el combate conjunta de servicios múltiples y un simulacro de combate real en el mar y el espacio aéreo alrededor de la isla de Taiwán.
Estas maniobras se suman a las patrullas regulares de combate que el ejército chino anunció que llevaría a cabo en las aguas que rodean Taiwán tras dar por concluidas sus maniobras la pasada semana.
El Ministerio de Defensa de China, a través de su portavoz Wu Qian, señaló que el EPL está entrenando a sus tropas “para la guerra” en su afán de “aplastar cualquier forma de esquema separatista e interferencia extranjera para una independencia de Taiwán”.
Además, Wu declaró que su país considera el viaje de los legisladores estadounidenses una “violación flagrante” del principio de “una sola China” que defiende Pekín.
Esta política explica por qué las recientes maniobras “cubren un área más grande, involucran más elementos militares y se espera que sean altamente efectivos”, opinaron expertos chinos en materia de defensa citados por medios locales.
Hasta ahora, las maniobras del ejército chino han incluido fuego real y el lanzamiento de misiles de largo alcance.
Por su parte, el ejército taiwanés ha comenzado a revisar y analizar las tácticas empleadas por China en los recientes ejercicios realizados en las proximidades de la isla, reportó la agencia de noticias CNA.
El objetivo de las fuerzas armadas de Taiwán es el de analizar las estrategias chinas con el fin de obtener referencias útiles para sus futuros militares, en un contexto de creciente escalada del conflicto en el Estrecho de Taiwán, afirmó a la agencia una fuente militar que solicitó el anonimato.
La respuesta de la isla a las maniobras realizadas por China se concretó en una serie de ejercicios que comenzó el pasado 9 de agosto, y que continuarán el próximo día 24 con pruebas realizadas en las aguas y el espacio aéreo del noreste y suroeste de Taiwán.
El Ministerio de Defensa taiwanés también denunció las incursiones este lunes de 30 aviones y cinco buques militares chinos en áreas que rodean la isla, que se suman a los 22 aviones y seis buques que hicieron lo propio el domingo coincidiendo con la llegada de la delegación de congresistas estadounidenses.
Este tipo de incursiones no son nuevas en el Estrecho de Taiwán, pero han aumentado desde octubre del año pasado, a pesar de las constantes quejas al respecto del gobierno insular y EEUU.
El viaje de los legisladores liderados por el senador Ed Markey duró 20 horas e incluyó una reunión con la presidenta de la isla, Tsai Ing-wen, quien destacó que la visita demuestra el apoyo del Congreso de EE.UU. hacia Taiwán.
Al respecto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, a través de su portavoz Wang Wenbin, calificó el viaje de la delegación como una intromisión de EE.UU. “en la soberanía e integridad territorial” del país asiático.
El vocero de la Cancillería aseguró a su vez que este viaje equivale a “hacer caso omiso” de las “protestas y firme oposición” por parte de China ante Estados Unidos.
Las reacciones de Pekín a los viajes de estas delegaciones plantean en Taiwán la preocupación de que el Gobierno chino esté tratando de imponer un nuevo statu quo que disuada a los políticos extranjeros de comprometerse con la isla.
La visita de Pelosi este mes resultó en la imposición de sanciones a la veterana política demócrata y la suspensión de varios diálogos de alto nivel entre China y EE.UU., entre ellos los de defensa y cambio climático, a lo que se sumaron los vetos comerciales a la importación de centenares de productos alimenticios taiwaneses.
China reclama la soberanía de la isla y considera a Taiwán una provincia rebelde desde que los nacionalistas del Kuomintang se replegaron allí en 1949, tras perder la guerra civil contra los comunistas.
Internacionales
Presidente saliente de Costa Rica fue designado superministro por su sucesora
El saliente mandatario de Costa Rica, Rodrigo Chaves, formará parte del gabinete de su sucesora Laura Fernández en un puesto con amplios poderes que además le garantizará inmunidad frente a eventuales procesos legales.
Chaves, quien entregará el mando a Fernández el próximo viernes, fue designado este martes ministro de la presidencia, encargado de las relaciones con los demás poderes del Estado, con los cuales el actual gobernante mantiene un duro enfrentamiento.
También tendrá a su cargo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), señalada en el pasado por opositores de supuesto espionaje político, lo que ha sido rechazado por el gobierno.
Fernández ya había adelantado que le ofrecería el puesto a su mentor, de quien también fue ministra, lo que críticos del gobierno ven como una maniobra del presidente para mantener su influencia.
Internacionales
Irán intensifica sus amenazas por la operación de EE. UU. en Ormuz
Estados Unidos y la república islámica mantienen un pulso por el control de este paso estratégico, por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
«Sabemos perfectamente que la continuación del statu quo es intolerable para Estados Unidos, mientras que nosotros ni siquiera hemos empezado todavía», advirtió Mohamad Baqer Qalibaf, el principal negociador iraní en un mensaje en X.
«La seguridad del transporte marítimo y del tránsito energético se ha visto amenazada por Estados Unidos», cuya «presencia maligna disminuirá», agregó Qalibaf, que también es presidente del Parlamento iraní.
Desde el inicio de la guerra emprendida el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, que ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, Teherán controla esta vía estratégica.
La situación ha disparado el precio del petróleo a niveles inéditos desde 2022.
Washington intenta por todos los medios presionar a Teherán y le reclama que abandone su programa nuclear.
El 8 de abril, coincidiendo con el inicio de la tregua con Irán, impuso un bloqueo a los puertos iraníes.
Y el lunes lanzó la llamada operación «Proyecto Libertad» para permitir que los barcos bloqueados desde hace semanas puedan cruzar el estrecho.
Según varias empresas especializadas, más de 900 buques estaban en el Golfo a finales de abril, con cerca de 20,000 marinos.
En las últimas horas Irán replicó a la operación de Washington con lanzamientos de misiles y drones contra barcos militares estadounidenses en la zona, que fueron interceptados, según el Mando Central de los Estados Unidos (Centcom).
Corea del Sur informó de una «explosión» seguida de un incendio en un buque surcoreano en el estrecho.
Pese a los desmentidos iraníes, el Centcom asegura que dos buques mercantes con pabellón estadounidense, escoltados por el ejército, cruzaron «con éxito» el estrecho de Ormuz el lunes. «Marcha muy bien», se felicitó el presidente Donald Trump.
El gigante danés del transporte Maersk anunció que uno de sus barcos, que transportaba vehículos y estaba bloqueado en la zona desde febrero, pudo atravesar el estrecho el lunes «acompañado de medios militares estadounidenses».
Las fuerzas estadounidenses también afirmaron haber destruido seis embarcaciones iraníes «que amenazaban la navegación comercial».
Irán negó cualquier daño en sus buques y acusó a Estados Unidos de haber matado a cinco civiles al atacar dos barcos que partieron de Omán rumbo a la costa iraní.
Internacionales
Ex niños soldado aprenden oficios para rehacer sus vidas en República Centroafricana
En un aula en Bria, en la República Centroafricana, ex niños soldado aprenden a coser. Una forma de ayudar a adolescentes de entre 14 y 17 años a superar la violencia que sufrieron a manos de los numerosos grupos armados del país.
«No es fácil enseñarles. Algunos todavía llevan esa violencia dentro. Otros siguen muy estresados», relata Christophe Yonaba, profesor de la organización benéfica Esperance en esta zona del este de la República Centroafricana.
«A veces se quedan sentados en silencio», cuenta sobre sus aprendices de sastre.
«De repente se inquietan, como si se bloquearan por dentro», añade.
El este de la República Centroafricana, cuyo subsuelo es rico en diamantes, se ha visto desgarrado por años de conflicto armado.
«Todos estos adolescentes fueron, en algún momento, capturados por grupos armados», afirma Yonaba, de 53 años.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 2,000 jóvenes centroafricanos siguen en manos de estas fuerzas combatientes.
En el punto álgido de la guerra civil que se prolongó de 2013 a 2018, unos 20 grupos operaban en el este. La cifra descendió ahora a 14 gracias a los acuerdos de paz y los programas de desarme.
Pero los grupos armados continúan controlando ciertas zonas del este, especialmente en la frontera con Sudán y Sudán del Sur.
Desde finales del año pasado los combates entre el ejército y los rebeldes se intensificaron en la región.
El conflicto desplazó a decenas de miles de civiles, en su mayoría mujeres y niños, dentro del país y hacia la vecina República Democrática del Congo.
Trauma del pasado
Awa —la AFP cambió los nombres de todos los menores en esta historia— tenía 14 años cuando fue secuestrada por la Unidad por la Paz en la República Centroafricana (UPC), uno de los mayores grupos rebeldes.
Estuvo retenida durante unos tres meses.
Sentada en la parte delantera de la clase de Yonaba, donde las máquinas de coser sustituyen a los pupitres tradicionales, evita hablar del pasado y prefiere centrarse en el presente.
«Hoy me siento bien. Me gusta lo que hago aquí. Hay otros niños que tuvieron experiencias similares a la mía. Nos ayudamos mutuamente con el trabajo», describe la joven.
También afirma estar contenta de vivir ahora «una especie de vida normal».
Amadou, de 16 años fue formado como panadero por la ONG y ahora hace pan y rosquillas cada mañana en un horno tradicional en su aldea. Pasó un año y medio en las filas de la UPC.
«No nos pedían que usáramos armas, pero estábamos allí, como sirvientes. Hacíamos todas las tareas ingratas y no descansábamos. Nos hablaban de manera grosera y dura», comenta, luchando con los dolorosos recuerdos que reaparecen.
Rachelle, que está aprendiendo sobre ganadería con Esperance, cuenta que fue utilizada como esclava sexual cuando tenía 14 años. La experiencia duró un año.
«Me obligaron a hacer cosas y tuve que hacerlo, de lo contrario habría habido consecuencias», confiesa con valentía pero negándose a decir más.
Pero los recuerdos la atormentan. Se pregunta por su madre, secuestrada al mismo tiempo que ella y de la que no volvió a saber nada desde entonces.
Esperance, financiada en parte por UNICEF, ayudó a 52 jóvenes a encontrar una vocación y un empleo el año pasado. Ofrece apoyo psicológico además de formación.
Los recientes programas de desarme contribuyen a un aumento de la demanda de sus servicios.
«Antes recibíamos una llamada al mes. Ahora es cada semana», relata Karl Malone, encargado de identificar nuevos casos de niños soldados en la región de Bria.
«Este año recibimos financiación suficiente para ayudar a 100 niños. Pero hay al menos 117 que necesitan ayuda. Y no podemos atenderlos», lamenta.
Como otras organizaciones de ayuda, Esperance se ve afectada por la disminución de la financiación internacional, especialmente de USAID, la agencia estadounidense de desarrollo, desmantelada por el presidente Donald Trump poco después de regresar al poder.




