Internacionales
Canadiense relata su testimonio del por qué no hay jugadores de color en la selección de Argentina
El partido Argentina-Islandia desató en las redes un debate entre estadounidenses y canadienses sobre por qué no hay gente negra en nuestro país. Un relato que desentrama el racismo de Argentina para que esto sea así.
Lo que nadie ve del Mundial suele ir a parar a las redes sociales. Lejos de debatir sobre el rendimiento de los jugadores, lo que los otros países se preguntan es por qué, en la Selección argentina, no hay gente negra, en comparación a los otros países latinoamericanos. Y lo hacen generando un debate extenso que terminó por dejar en evidencia la xenofobia más fuerte que tiene nuestro país: esa que está presente en nuestra historia.
“Me pregunté por qué no hay negros en la Selección argentina”, comienza diciendo el usuario de Twitter @Hereto_pree, previo a compartir un relato de Facebook que lo estremeció: se trata de Jude Idada, de Toronto, que se hizo la misma pregunta en el partido Argentina-Islandia. Notó que entre los jugadores de la Selección argentina no había ni uno solo de piel oscura. Y por ello recordó una conversación que tuvo con una argentina, en unas vacaciones en un crucero: le había llamado la atención el interés de ella por conocer hombres negros.
“¿No existen personas negras en Argentina?”, le preguntó, sin esperar lo que venía después. “No”, le respondió ella. “Luego de la esclavitud, los matamos a todos“.
Y continuó: “Estoy avergonzada de mi gente. Fue muy sistemático. Muy pensado. Primero forzaron a la mayoría de los hombres a pelear por Argentina contra Paraguay. Los mandaron a sabiendas en batallas que eran pobremente planeadas para que el ejército paraguayo haga lo que ellos no podían hacer: matar a los negros. Muchos de ellos murieron allí. Los que no, fueron forzados a vivir en esta provincia en la que había una plaga. Una enfermedad que el Gobierno se negó a parar así también podía lograr lo que ellos no debían hacer: matar a los negros. Se negaron a poner hospitales, clínicas, asilos, tiendas de comida.
Crearon el mejor ambiente para que esta enfermedad florezca. Eso mató al resto de los hombres que habían sobrevivido a la guerra. Cuanto más oscuro eras, más chance tenías de que te envíen a ese lugar a vivir o a la guerra a morir. A las mujeres menos oscuras las forzaban a tener relaciones con hombres blancos, así tenían hijos birraciales.
Luego a esos hijos los forzaban de grandes a acostarse con hombres blancos, así lo oscuro de sus pieles se volvían más blancas cada vez, al punto de que no haya más personas negras para ver”, relató. “Era tan feo que los negros viajaron a Chile, Perú, Bolivia, Brasil y Paraguay donde eran mejor tratados. Por lo menos ellos no querían matarlos y aceptaron darle protección y sustento.
Existía una ciudad en Chilellamada Arica donde las personas negras eran aceptadas y respetadas. Avisaban a los otros de que salgan de Argentina para que se unan a ellos”, cuenta.
Y habló sobre la abolición de la esclavitud, en 1815: “A pesar de ello, la esclavitud continuó hasta 1853, luego de que la primera preocupación sea cómo deshacerse de los esclavos negros y sus descendientes. El presidente que estuvo desde 1868 hasta 1874, Domingo Faustino Sarmiento, escribió en su diario en 1848: ‘En los Estados Unidos… 4 millones son negros, en 20 años serán unos 8 millones… ¿Qué es lo que se debe hacer con esos negros siendo odiados por la raza blanca?’. Demostró que él estaba pensando en eliminar a las personas negras antes de convertirse en Presidente y, de hecho, se volvió presidente y fue exitoso”.
Jude estaba escéptico del relato y le preguntó si el mundo sabía de este accionar en Argentina: “El mundo no dijo nada. Lo ignoraron. Estoy segura que la mayoría quiso hacer lo mismo pero fallaron. En ese momento, los admiraban. ¿Por qué crees que los nazis escaparon a Argentina luego de la Segunda Guerra Mundial? Porque era el lugar perfecto para que vivan los racistas más diabólicos“.

De hecho, la argentina dejó en claro que esto es algo que sucede a diario hoy en día: “Si preguntás sobre las personas negras en Argentina te van a decir que nunca hubo gente negra. Eso es lo que enseñan en las escuelas. Re-escribieron la historia. La hicieron toda blanca. Nunca salieron y dijeron: ‘Odiamos a la gente negra. Argentina es solo para los blancos o algo parecido’. Han modificado el país para que sea solo para gente blanca”. Y finalizó: “No te dejes llevar por todas las sonrisas de los argentinos. Ve más allá de la superficie y te vas a dar cuenta que todo lo que quieren es que desaparezcas”.
Las respuestas de los argentinos y de inmigrantes que vivieron en Argentina
Dos personas argentinas le escribieron al que compartió este testimonio y comenzó una catarata de comentarios de extranjeros impresionados sobre la historia argentina.
Why there’s no black people in Argentina (saw this on Facebook) pic.twitter.com/RAVpMbH0pK
— here to pree (@Hereto_pree) 20 de junio de 2018
“Soy argentina y puedo confirmar que las personas son racistas. En primaria los profesores nos piden pintarnos nuestras caras de negro, para parecernos a los esclavos africanos para cada día patriótico. Creo que ningún maestro se da cuenta lo grave que es esto… También tenemos un montón de inmigrantes y las personas se ríen de ellos, llamándolos por la palabra que empieza con n. Ahora estamos por legalizar el aborto y los que representan a los ‘pro vida’ están afiliados a organizaciones nazis. Cuando hay algún robo, los argentinos suelen decir que no son negros de piel, sino de alma“, contó uno.

“Pintarse la cara de negro se ha hecho en los realities más exitosos de Argentina. Es muy extraño ver a mujeres de color con su pelo natural (muchas se lo alisan). Se usan rastras, se realiza una apropiación cultural y nadie lo nota ni sabe de qué viene. Hace unos 10 años llegaron muchos africanos de Senegal y Angola que buscan una vida mejor y sufren ostracismo, viviendo bajo condiciones pobres. Se usan los términos ‘negros de mierda’ para todo aquel que comete un delito…“, relató otro.
Al mismo tiempo, muchos que vivieron en Argentina y que no pertenecían a ese país contaron sus experiencias:
My mum recently went to Argentina with friends for a work trip and she also mentioned how much staring and dismissiveness they dealt with. https://t.co/2R41DnTC2o
— La Dama Suprema (@battymamzelle) 21 de junio de 2018
“Mi madre recientemente fue a Argentina con amigos para un viaje de trabajo y también mencionó la cantidad de miradas y desdén que enfrentaron”, contó otra.
Wish I had seen this before we went there, would’ve at least had some context. By the time we noticed there were no black people in the entire airport it was late for us. People were pointing and staring for 4 days straight. https://t.co/jYjm4rE9q7
— Tumi (@TumeloMM) 21 de junio de 2018
“Ojalá hubiera visto esto antes de ir allí, al menos habría tenido algún contexto. Cuando nos dimos cuenta de que no había negros en todo el aeropuerto, ya era tarde para nosotros. La gente nos señaló y miró durante 4 días seguidos”, reveló otra.
“Esto es completamente verdad. Tengo 23 y todavía no conozco un argentino que no me haya visto como alguien inferior. Incluso cuando vivía en México y teníamos turistas argentinos siempre hablaban mal en nuestra cara. Tenía 6 cuando estaba en un local de ropa y mi mamá escuchó decir a una mujer: ‘Esa chica sucia probablemente ni habla, no te acerques’”, describió.
“Argentina es el país más racista de la región. Viví en Buenos Aires por un año y como parte de la comunidad japonesa, la cantidad de odio y racismo que recibí fue ofensiva y dolorosa. Fue solo un año pero tengo un montón de recuerdos de gente tratándome como un pedazo de basura. También viví en Brasil, pero los brasileros son asombrosos, son mucho más inclusivos que los argentinos”, contó una chica japonesa. “Ese año en Buenos Aires fue el momento más difícil en mi vida por todo el odio que recibí”.
La historia argentina
En Argentina, solo entre un 4 y 6 por ciento de la población está compuesta por afrodescendientes. Algo un poco contrario a lo que sucedía en 1778, año en el que la comunidad afro representaba el 40% en algunas ciudades de nuestro país.
Pero, ¿qué sucedió en el medio? ¿Cuánto hay de verdad en el relato que se volvió viral? Según cuenta Diego Valenzuela Argentina también recibió tráfico de esclavos tras la conquista. En 1810, un tercio de los habitantes de Buenos Aires eran esclavos negros utilizados para mano de obra y para la práctica de diferentes oficios, como sastre o carpintero.
“Las guerras de la Independencia, la Guerra del Paraguay, la fiebre amarilla y especialmente el mestizaje son algunas de las causas“, cuenta Diego Valenzuela, no muy lejos del relato original de esta nota.
Ignacio Telesca, otro historiador argentino que estudió la guerra que enfrentó a Paraguay contra Argentina, Uruguay y Brasil, confirma que los negros fueron utilizados como “carne de cañón” para la guerra de la Triple Alianza (1864-1870). “Se llegaron a liberar esclavos negros para que reemplazasen a los soldados”, cuenta para el diario Montevideo. “Muchos fueron comprados por el Estado para que integrasen a las filas de sus ejércitos”.
Una epidemia de fiebre amarilla invadió Buenos Aires en aquel entonces. Para los libros de historia, la fiebre amarilla no fue esparcida como plaga para terminar con la raza negra. Por el contrario, se suele enseñar que fueron los soldados que volvieron de la Guerra los que propagaron la enfermedad por la ciudad, haciendo que la población porteña se reduzca a menos de la tercera parte.
Respecto a Sarmiento, Presidente en aquella época, para el historiador Osvaldo Bayer sí había algo de racismo en sus políticas: “Su admiración por Estados Unidos llevó a Sarmiento a contratar maestras para enseñar en la Argentina, cuando debería haber encontrado un término medio: valorar las culturas de los pueblos originarios y las culturas que nos traía Europa, en lugar de imponer una sobre otra”, cuenta, para La Nueva. “Es impresionante el racismo de Sarmiento su forma despreciativa hacia los pueblos originarios, hacia el gaucho, hacia el criollo. Es más, hay un capítulo del que no se habla es de su racismo contra los judíos. Y eso hay que ponerlo porque no puede ser que un personaje inmortal haya tenido esas bajezas”.
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Ex niños soldado aprenden oficios para rehacer sus vidas en República Centroafricana
En un aula en Bria, en la República Centroafricana, ex niños soldado aprenden a coser. Una forma de ayudar a adolescentes de entre 14 y 17 años a superar la violencia que sufrieron a manos de los numerosos grupos armados del país.
«No es fácil enseñarles. Algunos todavía llevan esa violencia dentro. Otros siguen muy estresados», relata Christophe Yonaba, profesor de la organización benéfica Esperance en esta zona del este de la República Centroafricana.
«A veces se quedan sentados en silencio», cuenta sobre sus aprendices de sastre.
«De repente se inquietan, como si se bloquearan por dentro», añade.
El este de la República Centroafricana, cuyo subsuelo es rico en diamantes, se ha visto desgarrado por años de conflicto armado.
«Todos estos adolescentes fueron, en algún momento, capturados por grupos armados», afirma Yonaba, de 53 años.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 2,000 jóvenes centroafricanos siguen en manos de estas fuerzas combatientes.
En el punto álgido de la guerra civil que se prolongó de 2013 a 2018, unos 20 grupos operaban en el este. La cifra descendió ahora a 14 gracias a los acuerdos de paz y los programas de desarme.
Pero los grupos armados continúan controlando ciertas zonas del este, especialmente en la frontera con Sudán y Sudán del Sur.
Desde finales del año pasado los combates entre el ejército y los rebeldes se intensificaron en la región.
El conflicto desplazó a decenas de miles de civiles, en su mayoría mujeres y niños, dentro del país y hacia la vecina República Democrática del Congo.
Trauma del pasado
Awa —la AFP cambió los nombres de todos los menores en esta historia— tenía 14 años cuando fue secuestrada por la Unidad por la Paz en la República Centroafricana (UPC), uno de los mayores grupos rebeldes.
Estuvo retenida durante unos tres meses.
Sentada en la parte delantera de la clase de Yonaba, donde las máquinas de coser sustituyen a los pupitres tradicionales, evita hablar del pasado y prefiere centrarse en el presente.
«Hoy me siento bien. Me gusta lo que hago aquí. Hay otros niños que tuvieron experiencias similares a la mía. Nos ayudamos mutuamente con el trabajo», describe la joven.
También afirma estar contenta de vivir ahora «una especie de vida normal».
Amadou, de 16 años fue formado como panadero por la ONG y ahora hace pan y rosquillas cada mañana en un horno tradicional en su aldea. Pasó un año y medio en las filas de la UPC.
«No nos pedían que usáramos armas, pero estábamos allí, como sirvientes. Hacíamos todas las tareas ingratas y no descansábamos. Nos hablaban de manera grosera y dura», comenta, luchando con los dolorosos recuerdos que reaparecen.
Rachelle, que está aprendiendo sobre ganadería con Esperance, cuenta que fue utilizada como esclava sexual cuando tenía 14 años. La experiencia duró un año.
«Me obligaron a hacer cosas y tuve que hacerlo, de lo contrario habría habido consecuencias», confiesa con valentía pero negándose a decir más.
Pero los recuerdos la atormentan. Se pregunta por su madre, secuestrada al mismo tiempo que ella y de la que no volvió a saber nada desde entonces.
Esperance, financiada en parte por UNICEF, ayudó a 52 jóvenes a encontrar una vocación y un empleo el año pasado. Ofrece apoyo psicológico además de formación.
Los recientes programas de desarme contribuyen a un aumento de la demanda de sus servicios.
«Antes recibíamos una llamada al mes. Ahora es cada semana», relata Karl Malone, encargado de identificar nuevos casos de niños soldados en la región de Bria.
«Este año recibimos financiación suficiente para ayudar a 100 niños. Pero hay al menos 117 que necesitan ayuda. Y no podemos atenderlos», lamenta.
Como otras organizaciones de ayuda, Esperance se ve afectada por la disminución de la financiación internacional, especialmente de USAID, la agencia estadounidense de desarrollo, desmantelada por el presidente Donald Trump poco después de regresar al poder.
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Evacuan a pasajeros de vuelo en aeropuerto indio por humo en cabina
Una evacuación de emergencia se llevó a cabo en un vuelo en un aeropuerto de la ciudad norteña india de Chandigarh hoy martes luego de que el cargador portátil de un pasajero se incendiara y el humo se esparciera en el interior del avión.
El incidente ocurrió en un vuelo de IndiGo de Hyderabad a Chandigarh, lo que activó una respuesta de emergencia y la evacuación al aterrizar. De acuerdo con las autoridades, los 198 pasajeros y seis miembros de la tripulación fueron evacuados a través de rampas.
«Todos los clientes han sido trasladados a salvo a la terminal», dijo IndiGo Airlines en un comunicado.
El humo se extendió por toda la cabina cuando el avión llegó a la bahía, y la tripulación respondió rápidamente con un extintor para contener las llamas.
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Un paraíso bajo terror: la violencia asedia un destino turístico de Colombia
En apariencia es una joya turística de aguas cristalinas a orillas del Caribe y rodeada de montañas de picos nevados. Pero en las entrañas de un destino paradisíaco de Colombia la violencia paramilitar mantiene bajo el miedo a comerciantes y pueblos indígenas.
En la Sierra Nevada de Santa Marta, los turistas disfrutan sin percatarse de los escuadrones de camuflado que los vigilan de cerca, extorsionan a los negocios alrededor y siembran terror en las comunidades originarias, cuyo conocimiento ancestral es reconocido como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
«Tenemos miedo, zozobra por el porvenir», dice a la AFP el gobernador del pueblo kogui Atanasio Moscote, en lo alto de la reserva que los indígenas consideran «el corazón del mundo».
Detrás de la violencia están las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), un grupo de origen paramilitar que se financia con el control de las rutas del narcotráfico en la montaña costera más alta del mundo al imponer su dominio sobre el territorio y la población.
«El entrar con armas genera un desequilibrio en la sierra», se queja Moscote vestido con su tradicional atuendo blanco tejido a mano.
Ante la violencia, el presidente izquierdista Gustavo Petro cerró por más de dos semanas, entre febrero y marzo, el emblemático Parque Tayrona, una de las dos reservas naturales de la sierra que recibe cada año a miles de visitantes.
El gobierno justificó la medida por las extorsiones, los bloqueos de carreteras y las amenazas contra los guardaparques, quienes se oponen a actividades ilegales como la tala.
La AFP acompañó a uno de estos funcionarios intimidado a lo largo de un recorrido por la reserva.
«Nuestra presencia en cada rincón, en cada zona, es de vital importancia para conservar, mantener y monitorear los recursos que tenemos», dice Yeiner Hernández, de 31 años.
Los guardaparques reciben advertencias por su labor de protección, que riñe con los intereses de grupos criminales.
Según investigadores, esos grupos ilegales reciben rentas del turismo y buscan controlar playas para exportar droga.
Peor que nunca
El Tayrona alberga el bosque seco mejor conservado del país, así como ricos ecosistemas marinos que atraen a buceadores.
Pegado se encuentra el Parque Nacional Natural Sierra Nevada, que alcanza los 5.700 metros sobre el nivel del mar. Ambas áreas protegidas recibieron en 2025 a más de 873.000 viajeros.
También son hogar de los arhuacos, koguis y otras comunidades indígenas.
Históricamente, grupos criminales, entre ellos la extinta guerrilla de las FARC, se han disputado el control de la zona a sangre y fuego, debido a su ubicación estratégica y a su extensión de 2.3 millones de hectáreas según la UNESCO.
Los indígenas afirman que actualmente la violencia ha alcanzado niveles peores contra sus comunidades debido al terror que ejercen los llamados «Conquistadores», herederos de un exjefe paramilitar extraditado a Estados Unidos tras firmar la paz con el gobierno en 2006.
«Estos grupos se han subido a la parte más alta». «Afectan a una comunidad en la que el 95% son totalmente propios (nativos), que no saben hablar español, que viven de sus cultivos y de su conocimiento», dice Luis Salcedo, gobernador arhuaco de larga cabellera, mientras mastica hoja de coca, su planta sagrada.
Y ahora se suma la guerra del Clan del Golfo. En los últimos meses el principal cartel del narcotráfico intenta tomar el poder de la sierra con combates cerca de los cabildos indígenas.
«¿Turismo a Ucrania?»
Petro incluyó a las ACSN dentro de su política de «paz total», una estrategia con la que intentó negociar el desarme de las principales organizaciones del país.
Sin embargo, las conversaciones no avanzaron y el conflicto se intensificó cuando falta poco para que Petro deje el poder en agosto.
Según la investigadora Norma Vera las ACSN son la autoridad de facto en la región pues ejercen «un control territorial a través de una gobernanza armada consolidada», un fenómeno usual en un país con más de seis décadas de conflicto armado.
Además, explotan ilegalmente minas de oro que contaminan el agua con mercurio y controlan hasta «el plato de comida que se vende» a los turistas mediante la extorsión, asegura.
Estos cobros disfrazados son un delito en aumento en Colombia. El Ministerio de Defensa asegura haber recibido más de 46.000 denuncias desde 2022.
Para el sector turístico, la violencia se traduce en una mala reputación, dice Ómar García, presidente del gremio hotelero en la ciudad de Santa Marta.
«Afecta el número de visitantes». «¿Quién va a hacer turismo a Ucrania?» «¿A Irán?», ejemplifica.




