Internacionales
Presidente Donald Trump planea decretar el estado de emergencia en EUA por el coronavirus
A través de una conferencia de prensa que prevé dar esta tarde en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos planea declarar el estado de emergencia por el avance del coronavirus, según han revelado fuentes de la administración norteamericana a las agencias informativas.
Donald Trump activará una ley de emergencias nacionales que le permite derivar fondos públicos a los servicios sanitarios de los estados y las ciudades para que puedan efectuar pruebas de diagnóstico y tratar a los pacientes. Según la Casa Blanca, las ayudas serán de miles de millones.
La crisis del coronavirus ha paralizado la vida política de EE.UU. en un año de elecciones y se ha convertido en la mayor crisis a la que se ha enfrentado Donald Trump justo a ocho meses de jugarse su reelección. El miércoles, el presidente intentó calmar a la ciudadanía y, sobre todo, a los mercados, con un mensaje a la nación televisado en directo desde el Despacho Oval, algo reservado a las crisis más graves en la historia del país. El resultado fue el contrario del deseado, y al día siguiente las bolsas sufrieron la peor caída desde 1987.
El mensaje de Trump estuvo plagado de errores que la Casa Blanca hubo de corregir momentos después de que este acabara. El presidente dijo que el cierre de frontera afectaba a toda Europa, pero en realidad está vigente sólo con 26 países del espacio Schengen y además cuenta con excepciones como los nacionalizados o residentes permanentes en EE.UU. y sus familiares. Trump se equivocó al decir que se cerraba el acceso de bienes comerciales, algo que hubiera dañado al comercio. Y también erró al afirmar que las aseguradoras habían eliminado los copagos de tratamiento a infectados por el virus.
Trump no quiere hacerse la prueba porque asegura que no tiene síntomas, a pesar de que el fin de semana pasada estuvo en su residencia de Mar-a-Lago en Florida con el equipo del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, en el que hay al menos un infectado, el responsable de comunicaciones Fábio Wajngarten. Varios medios han afirmado este viernes que el propio Bolsonaro ha dado positivo pero su equipo lo ha negado tajantemente después.
Lo cierto es que Trump tomó medidas pronto y el 31 de enero impidió la entrada a EE.UU. de viajeros llegados de China, un veto ampliado luego a Irán, Corea del Sur, Italia y el resto del espacio Schengen. Pero desde un primer momento, el presidente norteamericano quiso demostrar optimismo, afirmó que la infección estaba bajo control y auguró que los casos irían descendiendo poco a poco. En un momento llegó a referirse a la crisis como «una farsa», aunque matizó después que se refería a la politización que los demócratas han hecho de ella.
En un país con una sanidad privada, las pruebas están siendo escasas, según denuncian pacientes y las autoridades de ciudades y estados afectados. De momento, de una población de 329 millones de personas, apenas 10.000 han sido sometidas a las pruebas. Unas 1.200 han dado positivo, y 36 han fallecido. Trump, que ha dado ya dos ruedas de prensa en la Casa Blanca para hablar del coronavirus, dijo en la última que «quien quiera que se le haga la prueba puede hacerlo».
Según admitió el director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, en una comparecencia en el Capitolio el jueves, «el sistema no está preparado para lo que se necesita en este momento. Y eso es un fracaso, hay que admitirlo». Según Fauci, «las cosas se van a poner peor».
El presidente ha cancelado sus actos de campaña, como han hecho sus dos principies rivales en las elecciones, los demócratas Bernie Sanders y Joe Biden. Durante sus conversaciones con los medios, Trump ha culpado de la falta de preparación y la carencia del material necesario para hacer las pruebas a recortes aprobados durante el Gobierno del demócrata Barack Obama (2009-2017), del que Biden era vicepresidente.
En EE.UU. comienzan a darse este viernes las prohibiciones que a Europa han ido llegando a lo lago de la semana: centros de mayores en aislamiento, clases canceladas, oficinas con personal de emergencia y un aumento del teletrabajo. En los supermercados de la capital, como en los de muchos otros puntos del país, desaparecen con rapidez el papel higiénico y alimentos básicos como la pasta o las legumbres. Hace semanas que escasean los desinfectantes de manos y el alcohol.
Internacionales
Presidente saliente de Costa Rica fue designado superministro por su sucesora
El saliente mandatario de Costa Rica, Rodrigo Chaves, formará parte del gabinete de su sucesora Laura Fernández en un puesto con amplios poderes que además le garantizará inmunidad frente a eventuales procesos legales.
Chaves, quien entregará el mando a Fernández el próximo viernes, fue designado este martes ministro de la presidencia, encargado de las relaciones con los demás poderes del Estado, con los cuales el actual gobernante mantiene un duro enfrentamiento.
También tendrá a su cargo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), señalada en el pasado por opositores de supuesto espionaje político, lo que ha sido rechazado por el gobierno.
Fernández ya había adelantado que le ofrecería el puesto a su mentor, de quien también fue ministra, lo que críticos del gobierno ven como una maniobra del presidente para mantener su influencia.
Internacionales
Irán intensifica sus amenazas por la operación de EE. UU. en Ormuz
Estados Unidos y la república islámica mantienen un pulso por el control de este paso estratégico, por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
«Sabemos perfectamente que la continuación del statu quo es intolerable para Estados Unidos, mientras que nosotros ni siquiera hemos empezado todavía», advirtió Mohamad Baqer Qalibaf, el principal negociador iraní en un mensaje en X.
«La seguridad del transporte marítimo y del tránsito energético se ha visto amenazada por Estados Unidos», cuya «presencia maligna disminuirá», agregó Qalibaf, que también es presidente del Parlamento iraní.
Desde el inicio de la guerra emprendida el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, que ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, Teherán controla esta vía estratégica.
La situación ha disparado el precio del petróleo a niveles inéditos desde 2022.
Washington intenta por todos los medios presionar a Teherán y le reclama que abandone su programa nuclear.
El 8 de abril, coincidiendo con el inicio de la tregua con Irán, impuso un bloqueo a los puertos iraníes.
Y el lunes lanzó la llamada operación «Proyecto Libertad» para permitir que los barcos bloqueados desde hace semanas puedan cruzar el estrecho.
Según varias empresas especializadas, más de 900 buques estaban en el Golfo a finales de abril, con cerca de 20,000 marinos.
En las últimas horas Irán replicó a la operación de Washington con lanzamientos de misiles y drones contra barcos militares estadounidenses en la zona, que fueron interceptados, según el Mando Central de los Estados Unidos (Centcom).
Corea del Sur informó de una «explosión» seguida de un incendio en un buque surcoreano en el estrecho.
Pese a los desmentidos iraníes, el Centcom asegura que dos buques mercantes con pabellón estadounidense, escoltados por el ejército, cruzaron «con éxito» el estrecho de Ormuz el lunes. «Marcha muy bien», se felicitó el presidente Donald Trump.
El gigante danés del transporte Maersk anunció que uno de sus barcos, que transportaba vehículos y estaba bloqueado en la zona desde febrero, pudo atravesar el estrecho el lunes «acompañado de medios militares estadounidenses».
Las fuerzas estadounidenses también afirmaron haber destruido seis embarcaciones iraníes «que amenazaban la navegación comercial».
Irán negó cualquier daño en sus buques y acusó a Estados Unidos de haber matado a cinco civiles al atacar dos barcos que partieron de Omán rumbo a la costa iraní.
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Ex niños soldado aprenden oficios para rehacer sus vidas en República Centroafricana
En un aula en Bria, en la República Centroafricana, ex niños soldado aprenden a coser. Una forma de ayudar a adolescentes de entre 14 y 17 años a superar la violencia que sufrieron a manos de los numerosos grupos armados del país.
«No es fácil enseñarles. Algunos todavía llevan esa violencia dentro. Otros siguen muy estresados», relata Christophe Yonaba, profesor de la organización benéfica Esperance en esta zona del este de la República Centroafricana.
«A veces se quedan sentados en silencio», cuenta sobre sus aprendices de sastre.
«De repente se inquietan, como si se bloquearan por dentro», añade.
El este de la República Centroafricana, cuyo subsuelo es rico en diamantes, se ha visto desgarrado por años de conflicto armado.
«Todos estos adolescentes fueron, en algún momento, capturados por grupos armados», afirma Yonaba, de 53 años.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 2,000 jóvenes centroafricanos siguen en manos de estas fuerzas combatientes.
En el punto álgido de la guerra civil que se prolongó de 2013 a 2018, unos 20 grupos operaban en el este. La cifra descendió ahora a 14 gracias a los acuerdos de paz y los programas de desarme.
Pero los grupos armados continúan controlando ciertas zonas del este, especialmente en la frontera con Sudán y Sudán del Sur.
Desde finales del año pasado los combates entre el ejército y los rebeldes se intensificaron en la región.
El conflicto desplazó a decenas de miles de civiles, en su mayoría mujeres y niños, dentro del país y hacia la vecina República Democrática del Congo.
Trauma del pasado
Awa —la AFP cambió los nombres de todos los menores en esta historia— tenía 14 años cuando fue secuestrada por la Unidad por la Paz en la República Centroafricana (UPC), uno de los mayores grupos rebeldes.
Estuvo retenida durante unos tres meses.
Sentada en la parte delantera de la clase de Yonaba, donde las máquinas de coser sustituyen a los pupitres tradicionales, evita hablar del pasado y prefiere centrarse en el presente.
«Hoy me siento bien. Me gusta lo que hago aquí. Hay otros niños que tuvieron experiencias similares a la mía. Nos ayudamos mutuamente con el trabajo», describe la joven.
También afirma estar contenta de vivir ahora «una especie de vida normal».
Amadou, de 16 años fue formado como panadero por la ONG y ahora hace pan y rosquillas cada mañana en un horno tradicional en su aldea. Pasó un año y medio en las filas de la UPC.
«No nos pedían que usáramos armas, pero estábamos allí, como sirvientes. Hacíamos todas las tareas ingratas y no descansábamos. Nos hablaban de manera grosera y dura», comenta, luchando con los dolorosos recuerdos que reaparecen.
Rachelle, que está aprendiendo sobre ganadería con Esperance, cuenta que fue utilizada como esclava sexual cuando tenía 14 años. La experiencia duró un año.
«Me obligaron a hacer cosas y tuve que hacerlo, de lo contrario habría habido consecuencias», confiesa con valentía pero negándose a decir más.
Pero los recuerdos la atormentan. Se pregunta por su madre, secuestrada al mismo tiempo que ella y de la que no volvió a saber nada desde entonces.
Esperance, financiada en parte por UNICEF, ayudó a 52 jóvenes a encontrar una vocación y un empleo el año pasado. Ofrece apoyo psicológico además de formación.
Los recientes programas de desarme contribuyen a un aumento de la demanda de sus servicios.
«Antes recibíamos una llamada al mes. Ahora es cada semana», relata Karl Malone, encargado de identificar nuevos casos de niños soldados en la región de Bria.
«Este año recibimos financiación suficiente para ayudar a 100 niños. Pero hay al menos 117 que necesitan ayuda. Y no podemos atenderlos», lamenta.
Como otras organizaciones de ayuda, Esperance se ve afectada por la disminución de la financiación internacional, especialmente de USAID, la agencia estadounidense de desarrollo, desmantelada por el presidente Donald Trump poco después de regresar al poder.




