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Seguridad sin precedentes, dos maletines nucleares y ausencia de Trump: todos los detalles sobre la investidura de Biden
En medio de la polémica batalla sobre la legitimidad de los resultados electorales en los últimos comicios presidenciales de EE.UU. protagonizada por Donald Trump, este miércoles 20 de enero se prevé la ceremonia de posesión del nuevo mandatario del país, Joe Biden.
No obstante, los violentos desmanes que ocurrieron en la sede legislativa del país mientras el Congreso se reunía para proclamar la victoria del candidato demócrata han obligado a las autoridades a organizar una investidura poco usual, reforzando aún más las medidas de seguridad habituales.
Asimismo, las restricciones por la pandemia han obligado a los organizadores a limitar el aforo del evento e implementar acciones dirigidas a reducir el riesgo de contagio entre los asistentes.
Ante la negativa de Trump a traspasar el poder a su rival, el acto protocolario estará a cargo del vicepresidente de la nación, Mike Pence.
Asistentes y artistas participantes
Generalmente, el acto de investidura es un evento público que concentra a más de 200.000 personas en la Explanada Nacional frente al Capitolio en Washington. Sin embargo, durante esta jornada se prevé un máximo de 1.000, quienes necesitan una entrada especial para poder acceder.
Por su parte, la alcaldesa de la capital, Muriel Bowser, ha instado a la ciudadanía a participar únicamente de forma virtual debido a las amenazas de protestas de «facciones muy extremas en nuestro país que están armadas y son peligrosas».
Entre los asistentes previstos se encuentran congresistas, senadores, y otros altos cargos del Gobierno de EE.UU. Además, como parte del evento se ha programado un espectáculo especial presentado por el actor Tom Hanks con actuaciones de cantantes como Lady Gaga, Jennifer Lopez, Demi Lovato, Jon Bon Jovi o Justin Timberlake.
Preparativos de seguridad sin precedentes
Doce miembros de la Guardia Nacional del Ejército de EE.UU. han sido apartados en los últimos días del operativo que garantizará la seguridad durante la toma de posesión después de que una investigación descubriera que mantenían vínculos con grupos de extrema derecha o que publicaron opiniones extremistas en la Red.
El Pentágono ha estado investigando a los 25.000 miembros de la Guardia Nacional que han sido desplegados en Washington para reforzar la seguridad del acto. Según AP, los representantes de defensa de EE.UU. estaban preocupados ante un posible ataque interno u otra amenaza de los miembros del servicio, después de que el pasado 6 de enero una multitud de partidarios de Donald Trump asaltaran el Capitolio.
«Zona Verde» y «Zona Roja»
Como parte de las precauciones de seguridad, la semana pasada el Servicio Secreto de EE.UU. anunció que delimitaría en Washington una «Zona Verde», que incluye calles, estaciones de metro y partes de la capital a las que solo pueden acceder los vecinos, y una «Zona Roja», un área cerrada a todo el tráfico, con la excepción de los vehículos autorizados, desde el pasado fin de semana hasta el 21 de enero.
Las nuevas zonas abarcan lugares cercanos a la Casa Blanca, el monumento a Lincoln, el Capitolio y la Explanada Nacional, donde la multitud suele reunirse para ver la investidura en grandes pantallas.
Dos maletines nucleares
A partir de John F. Kennedy, todos los presidentes de EE.UU. se han desplazado llevando siempre consigo el maletín nuclear, apodado ‘el balón’ en inglés, que luego han de entregar a su sucesor durante la ceremonia de investidura.
Sin embargo, en esta ocasión, la primera vez en la era nuclear en que un presidente en funciones no asistirá a la toma de posesión de su sucesor, se habla de dos maletines a la vez. Uno de ellos será transportado por un asistente militar que acompaña al mandatario en todo momento hasta el cambio de mando y probablemente viajará con Trump a Florida, afirmaron expertos entrevistados por CNN.
Asimismo, las fuentes del medio norteamericano sugieren que este 20 de enero Biden podría recibir el ‘balón nuclear’ vicepresidencial de Mike Pence, a menos que la Oficina Militar de la Casa Blanca haya preparado otro maletín de respaldo.
Actividades previstas y discurso de Joe Biden
En medio de tensiones políticas agravadas por la reciente toma del Capitolio por parte de los partidarios del presidente saliente, la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia de covid-19 y su profundo impacto en la economía del país, Biden se prepara para ofrecer un discurso que, de acuerdo con sus asistentes citados por AP, desea emplear para hacer un «llamado a los estadounidenses a la unidad».
La Casa Blanca ha informado que Trump y su esposa Melania abandonarán la residencia oficial de la Presidencia de EE.UU. a las 8:00 de la mañana (hora local) y partirán hacia Palm Beach, en Florida. Por lo tanto, el republicano no asistirá a la investidura de Biden.
Mientras tanto, antes de la ceremonia de posesión, el binomio demócrata asistirá por la mañana a un servicio religioso en la catedral de San Mateo el Apóstol de Washington junto a sus cónyuges. Posteriormente, prestarán el juramento correspondiente como nuevo presidente y nueva vicepresidenta de EE.UU.
El juramento presidencial
Alrededor del mediodía se llevará a cabo el juramento presidencial estipulado por la Constitución estadounidense. A pesar de las amenazas de seguridad, Biden recitará las palabras al aire libre, desde la escalinata del Capitolio frente a la Explanada Nacional, como lo han hecho tradicionalmente los mandatarios anteriores desde 1981.
«Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y, hasta el límite de mi capacidad, preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos», reza el texto oficial.
Decretos sobre inmigración, salud y cambio climático
Acto seguido, alrededor de las 2:30 de la tarde (hora local), Biden y Harris visitarán la Tumba del Soldado Desconocido en el Cementerio Nacional de Arlington en Virginia y a partir de las 5:15 de la tarde el mandatario prevé firmar varias órdenes ejecutivas y continuar con otras acciones presidenciales.
Los asesores del mandatario electo han asegurado que Biden revertirá en su primer día como presidente varios decretos proclamados por Trump relacionados con políticas de inmigración, cambio climático y gestión de la pandemia.
Según los reportes, Biden pondrá fin a la construcción del muro fronterizo con México, eliminará la prohibición de viajar desde algunos países de mayoría musulmana y ordenará el regreso de EE.UU. al Acuerdo de París y a la Organización Mundial de la Salud. Asimismo, revocará la aprobación del polémico oleoducto
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Presidente saliente de Costa Rica fue designado superministro por su sucesora
El saliente mandatario de Costa Rica, Rodrigo Chaves, formará parte del gabinete de su sucesora Laura Fernández en un puesto con amplios poderes que además le garantizará inmunidad frente a eventuales procesos legales.
Chaves, quien entregará el mando a Fernández el próximo viernes, fue designado este martes ministro de la presidencia, encargado de las relaciones con los demás poderes del Estado, con los cuales el actual gobernante mantiene un duro enfrentamiento.
También tendrá a su cargo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), señalada en el pasado por opositores de supuesto espionaje político, lo que ha sido rechazado por el gobierno.
Fernández ya había adelantado que le ofrecería el puesto a su mentor, de quien también fue ministra, lo que críticos del gobierno ven como una maniobra del presidente para mantener su influencia.
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Irán intensifica sus amenazas por la operación de EE. UU. en Ormuz
Estados Unidos y la república islámica mantienen un pulso por el control de este paso estratégico, por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
«Sabemos perfectamente que la continuación del statu quo es intolerable para Estados Unidos, mientras que nosotros ni siquiera hemos empezado todavía», advirtió Mohamad Baqer Qalibaf, el principal negociador iraní en un mensaje en X.
«La seguridad del transporte marítimo y del tránsito energético se ha visto amenazada por Estados Unidos», cuya «presencia maligna disminuirá», agregó Qalibaf, que también es presidente del Parlamento iraní.
Desde el inicio de la guerra emprendida el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, que ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, Teherán controla esta vía estratégica.
La situación ha disparado el precio del petróleo a niveles inéditos desde 2022.
Washington intenta por todos los medios presionar a Teherán y le reclama que abandone su programa nuclear.
El 8 de abril, coincidiendo con el inicio de la tregua con Irán, impuso un bloqueo a los puertos iraníes.
Y el lunes lanzó la llamada operación «Proyecto Libertad» para permitir que los barcos bloqueados desde hace semanas puedan cruzar el estrecho.
Según varias empresas especializadas, más de 900 buques estaban en el Golfo a finales de abril, con cerca de 20,000 marinos.
En las últimas horas Irán replicó a la operación de Washington con lanzamientos de misiles y drones contra barcos militares estadounidenses en la zona, que fueron interceptados, según el Mando Central de los Estados Unidos (Centcom).
Corea del Sur informó de una «explosión» seguida de un incendio en un buque surcoreano en el estrecho.
Pese a los desmentidos iraníes, el Centcom asegura que dos buques mercantes con pabellón estadounidense, escoltados por el ejército, cruzaron «con éxito» el estrecho de Ormuz el lunes. «Marcha muy bien», se felicitó el presidente Donald Trump.
El gigante danés del transporte Maersk anunció que uno de sus barcos, que transportaba vehículos y estaba bloqueado en la zona desde febrero, pudo atravesar el estrecho el lunes «acompañado de medios militares estadounidenses».
Las fuerzas estadounidenses también afirmaron haber destruido seis embarcaciones iraníes «que amenazaban la navegación comercial».
Irán negó cualquier daño en sus buques y acusó a Estados Unidos de haber matado a cinco civiles al atacar dos barcos que partieron de Omán rumbo a la costa iraní.
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Ex niños soldado aprenden oficios para rehacer sus vidas en República Centroafricana
En un aula en Bria, en la República Centroafricana, ex niños soldado aprenden a coser. Una forma de ayudar a adolescentes de entre 14 y 17 años a superar la violencia que sufrieron a manos de los numerosos grupos armados del país.
«No es fácil enseñarles. Algunos todavía llevan esa violencia dentro. Otros siguen muy estresados», relata Christophe Yonaba, profesor de la organización benéfica Esperance en esta zona del este de la República Centroafricana.
«A veces se quedan sentados en silencio», cuenta sobre sus aprendices de sastre.
«De repente se inquietan, como si se bloquearan por dentro», añade.
El este de la República Centroafricana, cuyo subsuelo es rico en diamantes, se ha visto desgarrado por años de conflicto armado.
«Todos estos adolescentes fueron, en algún momento, capturados por grupos armados», afirma Yonaba, de 53 años.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 2,000 jóvenes centroafricanos siguen en manos de estas fuerzas combatientes.
En el punto álgido de la guerra civil que se prolongó de 2013 a 2018, unos 20 grupos operaban en el este. La cifra descendió ahora a 14 gracias a los acuerdos de paz y los programas de desarme.
Pero los grupos armados continúan controlando ciertas zonas del este, especialmente en la frontera con Sudán y Sudán del Sur.
Desde finales del año pasado los combates entre el ejército y los rebeldes se intensificaron en la región.
El conflicto desplazó a decenas de miles de civiles, en su mayoría mujeres y niños, dentro del país y hacia la vecina República Democrática del Congo.
Trauma del pasado
Awa —la AFP cambió los nombres de todos los menores en esta historia— tenía 14 años cuando fue secuestrada por la Unidad por la Paz en la República Centroafricana (UPC), uno de los mayores grupos rebeldes.
Estuvo retenida durante unos tres meses.
Sentada en la parte delantera de la clase de Yonaba, donde las máquinas de coser sustituyen a los pupitres tradicionales, evita hablar del pasado y prefiere centrarse en el presente.
«Hoy me siento bien. Me gusta lo que hago aquí. Hay otros niños que tuvieron experiencias similares a la mía. Nos ayudamos mutuamente con el trabajo», describe la joven.
También afirma estar contenta de vivir ahora «una especie de vida normal».
Amadou, de 16 años fue formado como panadero por la ONG y ahora hace pan y rosquillas cada mañana en un horno tradicional en su aldea. Pasó un año y medio en las filas de la UPC.
«No nos pedían que usáramos armas, pero estábamos allí, como sirvientes. Hacíamos todas las tareas ingratas y no descansábamos. Nos hablaban de manera grosera y dura», comenta, luchando con los dolorosos recuerdos que reaparecen.
Rachelle, que está aprendiendo sobre ganadería con Esperance, cuenta que fue utilizada como esclava sexual cuando tenía 14 años. La experiencia duró un año.
«Me obligaron a hacer cosas y tuve que hacerlo, de lo contrario habría habido consecuencias», confiesa con valentía pero negándose a decir más.
Pero los recuerdos la atormentan. Se pregunta por su madre, secuestrada al mismo tiempo que ella y de la que no volvió a saber nada desde entonces.
Esperance, financiada en parte por UNICEF, ayudó a 52 jóvenes a encontrar una vocación y un empleo el año pasado. Ofrece apoyo psicológico además de formación.
Los recientes programas de desarme contribuyen a un aumento de la demanda de sus servicios.
«Antes recibíamos una llamada al mes. Ahora es cada semana», relata Karl Malone, encargado de identificar nuevos casos de niños soldados en la región de Bria.
«Este año recibimos financiación suficiente para ayudar a 100 niños. Pero hay al menos 117 que necesitan ayuda. Y no podemos atenderlos», lamenta.
Como otras organizaciones de ayuda, Esperance se ve afectada por la disminución de la financiación internacional, especialmente de USAID, la agencia estadounidense de desarrollo, desmantelada por el presidente Donald Trump poco después de regresar al poder.




