Internacionales
Joe Biden minimiza rumores sobre su estado mental y reitera que no renunciará
«Nadie está más cualificado que yo para ser presidente o ganar estas elecciones», aseguró Joe Biden ayer en una entrevista en ABC.
«¿Estás siendo honesto contigo mismo cuando dices que puedes hacer otros cuatro años? ¿Estás siendo honesto con tu habilidad de derrotar a Donald Trump?», le habían preguntado.
El presidente estadounidense también consideró que su cargo equivale a realizar un test cognitivo cada día cuando el periodista George Stephanopoulos le preguntó si estaría dispuesto a someterse a este tipo de prueba, tras el desastroso debate contra Donald Trump del 27 de junio.
«Realizo un test cognitivo todos los días […]. No solo estoy haciendo campaña, sino que estoy dirigiendo el mundo», dijo el demócrata de 81 años.
Aunque se expresó con más fluidez que durante su fallido debate con Trump, el demócrata habló con voz apagada, con frases a veces incompletas o un poco inconexas. Durante 22 minutos, Biden defendió obstinadamente, y a veces laboriosamente, su candidatura a un segundo mandato, pese a que algunos congresistas de su propio campo le piden que se retire de las elecciones contra Trump.
A la pregunta por su desastroso debate con su predecesor el 27 de junio, respondió que había sido una «mala noche», causada por un resfriado y un gran cansancio.
Biden dice que «no cree» en los sondeos que dan a su rival una ventaja a escala nacional y en los estados clave. Desde su punto de vista, está «codo con codo» con Trump. Cuando el periodista le dijo que nunca había visto a un presidente ser reelegido con un 36 % de aprobación, respondió: «No creo que ese sea mi índice de aprobación».
«Si el Señor Todopoderoso baja y dice “Joe, retírate de la carrera”, yo me retiraría de la carrera, pero no va a bajar», dijo el presidente estadounidense. «Si te dicen tus amigos y los legisladores que te apoyan en el Congreso que vas a perder, ¿qué harías?», le preguntó el periodista a Biden.
«No voy a responder eso. No lo haré», contestó el presidente. El presidente de 81 años fue incapaz de decirle a Stephanopoulos si, después del debate, había visto los 90 minutos del enfrentamiento con su rival republicano que sumieron su candidatura en el caos. «Creo que no», contestó.
La entrevista de ayer es crucial para Biden, que no consigue acallar la incertidumbre sobre su agilidad mental. En el primer fragmento el demócrata parecía mucho menos enérgico que durante un mitin pronunciado con teleprónter (apuntador óptico para seguir un discurso en una pantalla) poco antes de grabar la entrevista en Madison, en el estado de Wisconsin (norte).
«Déjenme decir esto tan claramente como pueda: sigo en la carrera. Derrotaré a Donald Trump» en las elecciones de noviembre, insistió ante un millar de seguidores, según su equipo de campaña. «¿Creen que soy demasiado viejo para vencer a Donald Trump?», preguntó, a lo que el público respondió con un rotundo «¡no!».
El demócrata, que abandonó el escenario al son de una canción cuyo título es «No daré marcha atrás», también destacó las meteduras de pata de su rival, cuya edad y agudeza mental despiertan menos preocupación entre la opinión pública. Detrás de él, entre el público, un espectador llevaba un cartel que decía: «Pasa la antorcha, Joe».
Internacionales
EE. UU. destruye cuartel de los Guardianes de la Revolución en Irán
Estados Unidos informó ayer que destruyó el cuartel general de los Guardianes de la Revolución en Irán, tras reportar las primeras bajas estadounidenses en el segundo día de ataques dirigidos a derrocar al Gobierno iraní. El presidente estadounidense, Donald Trump, indicó que prevé que las operaciones militares se prolonguen «unas cuatro semanas», después del inicio de la ofensiva el pasado sábado.
«Calculamos que serán unas cuatro semanas de ataques», declaró al periódico británico «Daily Mail», y prometió vengar la muerte de los militares estadounidenses caídos. Además, confirmó que abatieron a 48 líderes iraníes durante los ataques. Irán intensificó sus ataques de represalia a países del golfo y a Israel, tras jurar vengar la muerte de su líder supremo Alí Jamenei.
En los bombardeos del sábado también fallecieron el jefe de los Guardianes de la Revolución, el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor iraní. El ejército de Irán aseguró haber lanzado un ataque «a gran escala contra el enemigo», concentrándose en bases estadounidenses sin dañar a países vecinos. Por su parte, la televisión estatal reportó bombardeos en Teherán, y los medios locales informaron que hubo daños en el hospital Gandhi.
El ejército israelí afirmó haber asestado un «duro golpe» a los centros de mando y control de Irán. Tres barcos fueron atacados en el estrecho de Ormuz, puerta estratégica del golfo por donde transita el 20 % del crudo mundial.
Los Guardianes de la Revolución declararon el paso cerrado «de facto». Para contener la escalada de precios, Arabia Saudita, Rusia y otros seis miembros de la OPEP+ aumentaron sus cuotas de producción en 206,000 barriles diarios. Israel reportó nueve muertos y 11 desaparecidos en Bet Shemesh, además de víctimas en Tel Aviv y Jerusalén tras impactos directos de misiles iraníes.
En Emiratos Árabes Unidos murieron tres personas y 58 resultaron heridas desde el sábado. Israel movilizó 100,000 reservistas y anunció la intensificación de sus operaciones aéreas en Teherán.
La OTAN ajusta sus fuerzas en Europa ante posibles ataques con misiles o drones desde Oriente Medio. Alemania, Francia y Reino Unido declararon estar dispuestos a defender sus intereses y los de sus aliados en la región. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea advirtió que Oriente Medio «tiene mucho que perder» en caso de una guerra prolongada.
El anuncio de la muerte de Jamenei, de 86 años, a quien Trump calificó como «una de las personas más malvadas de la historia», generó reacciones encontradas en Irán, con manifestaciones tanto de apoyo al Gobierno como de rechazo: «¡Muerte a Estados Unidos!», coreaban algunos ciudadanos.
El país ahora queda en manos de un triunvirato de transición compuesto por el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del poder judicial Gholamhosein Mohseni Ejei y Alireza Arafi, dignatario religioso miembro de la Asamblea de Expertos y del Consejo de los Guardianes de la Revolución. La muerte de Jamenei y la ofensiva de Estados Unidos e Israel obligan al poder iraní a redefinir su estrategia.
Analistas advierten que los Guardianes de la Revolución podrían asumir un rol aún más central en la conducción del país. «La alternativa es la toma de poder por parte de los Guardianes de la Revolución», señaló Pierre Razoux, de la Federación Mediterránea de Estudios Estratégicos.
Aunque su jefe, Mohamad Pakpour, murió en los bombardeos, los Guardianes son una fuerza bien organizada que controla sectores enteros de la economía iraní y mantiene la cohesión del régimen. «El reequilibrio del poder en beneficio de los Guardianes ya se ha producido de manera progresiva», indicó Théo Nencini, investigador de Sciences Po, en Francia.
Una posible transición podría dar lugar a un régimen más militarizado, bajo la dirección de los Guardianes, conservando únicamente la fachada religiosa chiita. «El liderazgo de los Guardianes no eliminaría por completo la estructura religiosa, pero reforzaría su poder militar y económico», explicó Nencini.
Mientras tanto, el aparato represivo y las milicias basiji mantienen la vigilancia y el control de la población, evitando manifestaciones masivas. Sin embargo, la muerte de Jamenei podría generar rivalidades internas entre los Guardianes y los civiles, aunque de momento ambos sectores trabajan en conjunto para mantener el sistema en pie, según la socióloga Azadeh Kian.
Los ataques también provocaron retrasos masivos en el transporte aéreo y la suspensión temporal de operaciones navieras en el golfo por parte de Maersk y MSC, afectando la logística internacional y el tránsito de crudo.
Internacionales
Israel e Irán escalan conflicto tras ataque a instalaciones nucleares y represalias con misiles
Israel e Irán atraviesan uno de los momentos más tensos de su historia reciente, luego de un ataque israelí sin precedentes contra instalaciones nucleares y militares iraníes que desató una fuerte represalia y elevó la alarma internacional ante una posible escalada regional.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la “Operación León Ascendente” impactó la principal planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, además de científicos nucleares y estructuras vinculadas al programa de misiles balísticos iraní. Medios estatales iraníes informaron que entre los fallecidos estaría Hossein Salami, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Como respuesta, Irán lanzó cientos de misiles y drones hacia ciudades israelíes, especialmente Tel Aviv, intensificando el intercambio de ataques. En paralelo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que Washington no participó ni brindó asistencia en la ofensiva israelí.
La nueva crisis se suma a episodios recientes de alta tensión. En abril de 2024, Irán atacó directamente a Israel con más de 300 proyectiles, en represalia por un bombardeo contra una sede diplomática iraní en Damasco. Israel respondió posteriormente con ataques selectivos en territorio iraní.
De aliados estratégicos a rivales irreconciliables
Aunque hoy son enemigos declarados, ambos países mantuvieron estrecha cooperación hasta 1979. Durante el gobierno del sha Mohammad Reza Pahlavi, Irán fue un socio clave de Israel en materia energética y militar, incluyendo acuerdos petroleros y proyectos conjuntos de defensa.
La Revolución iraní de 1979 marcó el punto de quiebre. Con la llegada al poder del ayatola Ruhollah Jomeini, la nueva República Islámica adoptó una postura abiertamente hostil hacia Israel y Estados Unidos, redefiniendo el equilibrio geopolítico en Medio Oriente.
Actualmente, el enfrentamiento se desarrolla en un contexto regional ya tensionado por la guerra entre Israel y Hamas desde octubre de 2023. Potencias occidentales buscan evitar que la confrontación derive en un conflicto de mayor escala que involucre a otros actores del Medio Oriente.
Internacionales
Tres militares estadounidenses muertos en operación en Irán
Tres militares estadounidenses murieron y otros cinco resultaron gravemente heridos en el marco de la operación contra Irán, anunció el domingo el mando militar de Estados Unidos para Oriente Medio (Centcom).
Se trata de las primeras bajas estadounidenses conocidas desde que Estados Unidos e Israel lanzaron el sábado masivos bombardeos contra Irán.
El Centcom no reveló ningún detalle sobre el lugar ni la identidad de los soldados en su comunicado en X.
«La situación es cambiante, así que, por respeto a las familias, retendremos cualquier información adicional, incluida la identidad de los guerreros caídos en combate, hasta 24 horas después de que sus allegados hayan sido informados», añadió el mando estadounidense.
Varios otros soldados sufrieron heridas «leves» por esquirlas y traumatismos cerebrales, pero están siendo «reasignados a sus funciones», precisó el Centcom.
El presidente Donald Trump advirtió el sábado de que cabía esperar muertos entre las fuerzas armadas estadounidenses.




