ENTREGA ESPECIAL
La historia de un hombre al que un cerdo le devoró los pies cuando tenía 3 meses
Tener pies fue siempre la ilusión de Jaime Carvajalino, un joven de 28 años nacido en El Zulia, un rezagado municipio arrocero de 30,000 habitantes del centro oriente de Colombia.
Allí, según el Departamento Nacional de Estadística, el 41% de la población sufre pobreza multidimensional, el internet de alta velocidad llega al 0,7% del territorio, solo el 5% de la gente tiene un empleo formal, y el 40% es rural. Jaime hace parte de esas cifras.
Vive a 20 minutos en carro de la cabecera municipal, sobre la carretera, en una humilde casa de cuatro paredes y 15 metros cuadrados que él mismo construyó para establecerse con Yurley, su compañera desde que tenía 15 años y, sus dos hijos: Stiven y Lucía, de 5 y 2 años, respectivamente. No conoce lo que es el trabajo formal; mucho menos uno bien remunerado.
Se baña, lava sus enseres y bebe de una fuente de agua no potable. Y ha estado toda su vida sometido a la pobreza y la discriminación.

El accidente
La forma en que Jaime perdió los pies parece sacada de un cuento de terror: cuando tenía apenas 3 meses, un cerdo casi lo devoró.
Ese día su madre había salido al pueblo a cobrar una madera, y, horas después, su padre partió hacia una vereda cercana a comprar un becerro. Dejó a Jaime al cuidado de tres hermanos —de 11, 9 y 7 años—, y les recomendó que estuvieran pendientes de una ahuyama y un maíz que recién habían sembrado.
De repente, cuentan los hermanos de Jaime, cuando estaban distraídos con el cultivo, oyeron el llanto del bebé y el de un cerdo.
Corrieron al cuarto y se encontraron con una escena dantesca: el animal tenía al niño en la boca. Le mordía los pies insistentemente y, poco a poco, lo arrastraba hacia la marranera.

Cuando se percató de la presencia de los niños, el cerdo comenzó a perseguirlos con el bebé en la boca.
El mayor le daba golpes con un palo para que lo soltara. En uno de esos intentos, logró herir al animal y éste soltó a Jaime para lamerse la herida.
El chico de 11 años agarró al bebé y se lo pasó al otro hermano que ya estaba trepado en un árbol para ponerlo a salvo. Eran las 3 o 4 de la tarde.

Después lo llevó al riachuelo más cercano y le lavó los pies.
Los restregó con arena, dice él, “para limpiarlos”, regresó al cuarto donde comenzó el ataque, lo arropó en una sábana y lo dejó en la cama.
Hacia las 8 de la noche, los padres volvieron, y la madre fue la primera en enterarse de lo sucedido.
“Los niños me dijeron que el cerdo lo había mordido poquitico, pero cuando lo cargué ardía en fiebre y no paraba de llorar; lo desarropé, prendí una mechera para ver (porque no teníamos luz), y comencé a llorar”, cuenta.
Por fuera, los pies estaban completos aunque hinchados y amoratados, pero por dentro todo se sentía destruido.
En cuanto los vio, el padre de Jaime perdió los cabales y comenzó a gritar desesperado.
Caminaron cerca de hora y media por una trocha empantanada para llegar a la carretera más cercana, y en vista de que ningún carro paraba a auxiliarlos, se atravesaron en la vía para llamar la atención de los conductores.
Llegaron al puesto de salud del municipio hacia la medianoche y, de ahí, por la gravedad de las heridas, los doctores remitieron a Jaime rápidamente al hospital de Cúcuta, la ciudad más cercana.
Entró a cirugía hacia las 2 a.m., y, cuando salió, no tenía pies.
De ahí en adelante su vida ha sido una mezcla entre resiliencia y frustración.

Crecer sin pies
Cuando tenía 9 nueve meses, el hospital de Cúcuta le regaló las primeras prótesis. Valían el equivalente a $70 dólares de la época (1995) y las usó muy poco.
“No le gustaban, prefería andar sobre los muñones ayudado de un par de estacas de madera que uno de sus hermanos le dio para sostenerse. Así aprendió a caminar”, cuenta su madre.
Crecer sin pies fue “una tortura”.
En la escuela tenía compañeros que lo llamaban “el mocho” —un apelativo usado en Latinoamérica para llamar peyorativamente a un amputado— y se burlaban a diario de la apariencia de sus muñones.
Por eso, solo estudió hasta tercer grado.
“Un día me cansé de un compañero y me agarré con él a golpes; cuando mi papá se enteró, me dijo que él no me mandaba a la escuela a pelear y me dejó en la casa pastoreando un ganado a la orilla del río. Fue la última vez que estudié”, cuenta Jaime.
Igual que con la escuela, Jaime tampoco se adaptó fácilmente a las prótesis.
Los médicos le amputaron las piernas a dos alturas diferentes.
En la derecha conserva el tobillo, que con el tiempo se tornó una especie de pie: luce abultado a los lados y plano por debajo (similar al casco de un caballo), y le da la estabilidad necesaria para apoyarse.
La izquierda no llega ni al tobillo y la pantorrilla, al no haber desarrollado músculo, es tan delgada como el hueso.
Los “potes”
En vista de que ninguna prótesis se ajustaba bien a sus muñones, Jaime fabricó a los 12 años unas prótesis artesanales con envases plásticos.
La primera que hizo fue solo para la pierna izquierda: tomó un vaso que su madre le había regalado a su padre, lo rellenó con calcetines y encajó el muñón.
Luego fue perfeccionando la técnica hasta llegar a “los potes” (como él los bautizó): dos envases del veneno que se utiliza en los campos de arroz, cortados a dos alturas diferentes, y soportados en el tacón de las botas de caucho que sus hermanos iban dejando.

Como sus muñones, cada pote tiene su anatomía.
El derecho va cortado a ras con el tobillo y lleva una abertura de unos siete centímetros de diámetro, de tal forma que el abultamiento salga por ahí, mientras que el izquierdo se asemeja más a un tubo.
Le llega más o menos a mitad de caña, y, para usarlo, Jaime lo rellena con trapos, medias, y toallas femeninas en el fondo para acolchar la superficie sobre la que apoya el muñón.
Luego, recubre su delgada pantorrilla con una bolsa plástica grande -la que mensualmente recibe por parte del Estado con mercado para alimentar a su hija de 2 años-, y lo introduce en el tubo, de tal forma que encaje y no se salga al caminar.
Con el tiempo esta alternativa le empezó a pasar factura.
Por los trabajos pesados que hace —cargar bultos, sembrar cultivos, construir canales de riego, deshierbar, entre otros— los muñones sufren mucho dentro de los potes.
Especialmente el derecho, cuya planta suele abrirse tras una jornada larga, y Jaime, como todo un cirujano, se sutura a sí mismo con hilo y aguja de costura; sin analgésicos ni, mucho menos, anestesia.

El izquierdo suele adormecérsele luego de varias horas de trabajo y, cuando permanece sumergido en el río, su piel acaba quemada por el roce de la bolsa plástica.
¿El remedio? Un relajante muscular de sensación fría que un hermano consiguió en un pueblo cercano y que “le distrae el dolor”.
Para paliar un poco esa situación, fabricó otro tipo de prótesis; unas “más guerreras”.
Son botas de caucho reutilizadas, a las que les introduce el socket de una antigua prótesis (la funda espumosa que aloja y conecta el muñón con el resto de la pieza) y un pedazo de tubo para poder encajar cada muñón con la ayuda de varias medias, toallas femeninas y bolsas plásticas.
A pesar del dolor, Jaime corre, camina, juega fútbol y monta bicicleta con los potes. Ha sabido adaptar su vida a ellos y pareciera no necesitar prótesis.
Las veces en las que el dolor en los muñones ha sido insoportable, ha buscado empleos que no impliquen esfuerzo físico, pero la respuesta siempre ha sido la misma: “Me dicen que es peligroso que me caiga trabajando y que no quieren demandas”.

La esperanza de una vida diferente
En 2018 le surgió una motivación mucho más fuerte para dejar los potes.
Stiven entraba a estudiar y Jaime no quería llevarlo a la escuela con ellos puestos y someterlo al “matoneo” que él mismo sufrió de niño y que acabó dejándolo casi analfabeto y condenado a la pobreza.
Su historia llegó a oídos de la Fundación CIREC, encargada de rehabilitar personas amputadas en Bogotá, y en septiembre de ese año viajó a la capital para cumplir su sueño: llevar a Stiven a la escuela sin los potes.
El 21 de septiembre llegó a Bogotá tras 12 horas en autobús. Traía puesta una pantaloneta de jean, y así permaneció toda su estadía a pesar del frío que puede llegar a hacer (unos 8 grados centígrados), pues con los potes es imposible usar un pantalón completo: se enredaban y es difícil manejarlos.

En la tarde tuvo la cita médica. Lo evaluaron durante una hora y esa misma noche regresó a Cúcuta.
Quedaron de llamarlo a finales de noviembre para continuar el proceso, y acabó regresando al CIREC en diciembre para probarse los moldes, ilusionado por recibir el 2019 en casa y con pies.
Jaime nunca se imaginó ir a la capital del país, y mucho menos para conseguir los pies que nunca tuvo.
El Zulia queda a 570 kilómetros de distancia. Es un municipio de sexta categoría (los menos poblados y con menos ingresos de Colombia), que, por su cercanía geográfica con El Catatumbo, una de las regiones más violentas del país, ha tenido presencia de la guerrilla del ELN.
En su pueblo, la gente sobrevive a 35 grados de temperatura cultivando arroz, criando peces, o teniendo ganado. Hay paros armados con cierta regularidad, y los edificios, el tráfico y el ruido ensordecedor de una metrópolis es algo que los pobladores solo conocen a través de las noticias.

En Bogotá, Jaime vio por primera vez una película en cine, fue de compras, conoció la ciclovía (el programa que restringe el flujo vehicular los domingos en algunas vías principales para que los amantes de la bicicleta transiten), y durante los más de 30 días que estuvo, no hizo otra cosa que imaginarse su vida allí.
Con un trabajo normal, que le implicara menos sufrimiento, y donde, sobre todo, pudiera superarse.
Las prótesis
Luego de tres citas y habiendo pasado año nuevo lejos de su familia en el albergue donde se hospedó durante el tratamiento, los pies nuevos estaban listos.
Unas prótesis valoradas en $4,000, tipo SYME bilateral, con sockets en fibra de carbono y resina acrílica, prácticamente indestructibles, le cambiarían la vida para siempre.
Celebró una vez se puso el socket de la pierna izquierda y comprobó que ya podría usar pantalón completo (la bota entraba).
En cuanto se midió la otra y logró levantarse de la silla, soltó un sorprendido: “Uy, qué altura”.
Las prótesis, además de darle la comodidad y la movilidad de las que tanto había adolecido, le regalaron cinco centímetros de estatura.

Erguido y listo para caminar, dio los primeros pasos sin flaquear, pese a que hacía ocho años no se paraba en unas prótesis.
Al principio Jaime caminaba robotizado, no sabía qué hacer con los brazos y, especialmente, con los hombros.
Pero al cabo de 40 minutos de entrenamiento con el fisioterapeuta, lo logró: lucía como alguien que siempre ha tenido pies.

Unas zapatillas deportivas negras con cámara de aire, que él mismo escogió en una tienda días antes, fueron los primeros zapatos de su nueva vida. Esos que acompañarían los jeans entubados que ahora se moría por vestir.
Su nueva vida estaba comenzando y ahora solo le faltaba algo: un trabajo acorde a ella.
Los últimos dos años para Jaime no han sido como esperaba.
Pasó de ser “el mocho” del pueblo, a ser Jaime, a secas, y pudo llevar a Stiven a la escuela sin que los compañeritos se burlaran de él.
Pero la búsqueda de trabajo ha sido infructuosa.
Sigue haciendo labores pesadas —cargando bultos, salando cueros de res, cargando madera por el río: oficios con los que puede llegar a ganar máximo $6 al día—, y las prótesis se deterioraron.

Hace 6 meses tuvo que enviarlas por segunda vez a Bogotá para repararlas y, por falta de dinero, no ha podido hacerlo. Desde entonces anda en potes.
Hace dos semanas hablamos por teléfono. Lleva casi un mes fuera de casa, trabajando en una finca, cargando troncos de madera por el río.
En las noches, el dolor en los muñones no lo deja dormir. Los sumerge en agua caliente para desinflamarlos, pero una vez ésta entra en contacto con la piel, le arde tanto que siente que se despelleja.
Todavía hay esperanza: en abril comienza la construcción de un puente sobre la vía que lleva a su casa. Un trabajo al que podría aplicar si tuviera las prótesis reparadas y que mejoraría abismalmente su calidad de vida.
ENTREGA ESPECIAL
Abogados denuncian presunta injerencia de juez de EE. UU. en proceso penal de El Salvador
Representantes legales vinculados a Terra Towers y TBS Management solicitaron la intervención de la Fiscalía y Cancillería ante decisiones del juez federal Lewis A. Kaplan que, según sostienen, han producido efectos sobre actuaciones judiciales y bienes relacionados con un proceso penal abierto en territorio salvadoreño.
Abogados acuden a Fiscalía y Cancillería
Dos abogados salvadoreños acudieron a la Fiscalía General de la República (FGR) y al Ministerio de Relaciones Exteriores para solicitar la intervención de ambas instituciones frente a una serie de decisiones adoptadas por el juez federal estadounidense Lewis A. Kaplan, del Distrito Sur de Nueva York.
Los representantes legales de Terra Towers Corp. y TBS Management plantearon mediante escritos formales lo que consideran una injerencia en la jurisdicción salvadoreña, al sostener que determinadas resoluciones dictadas en Estados Unidos han terminado repercutiendo sobre procedimientos judiciales que se desarrollan en El Salvador.

La controversia forma parte de una prolongada disputa empresarial por el control y eventual venta de Continental Towers Latam Holdings Limited, compañía dedicada al desarrollo y operación de infraestructura de telecomunicaciones en varios países de América Latina.
Documentos del tribunal federal estadounidense identifican a Terra Towers y TBS Management como accionistas mayoritarios de Continental, mientras que Telecom Business Solution y Latam Towers —vinculadas a Peppertree— y AMLQ Holdings figuran entre los inversionistas minoritarios. El mismo expediente señala que AMLQ es una afiliada de Goldman Sachs.
Una disputa empresarial que llegó a los tribunales
El conflicto entre los socios terminó trasladándose a un arbitraje en Nueva York y posteriormente a los tribunales estadounidenses. Desde entonces, las partes han protagonizado una extensa batalla jurídica que ha producido laudos arbitrales, órdenes judiciales, sanciones por desacato y decisiones relacionadas con el control y las acciones de Continental Towers.
La protesta presentada en El Salvador sostiene que las consecuencias de algunas de esas decisiones habrían trascendido la controversia estadounidense y alcanzado a sociedades y procedimientos sometidos a la jurisdicción salvadoreña.

Uno de los principales cuestionamientos se relaciona con una resolución emitida en abril de 2025. Según los escritos de los abogados, Kaplan dispuso el desistimiento de un amparo presentado ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, además de la revocación de un arbitraje iniciado ante la Cámara de Comercio e Industria del país.
La medida contemplaba multas coercitivas que comenzaban en $10,000 diarios y podían incrementarse cada 14 días mientras persistiera el incumplimiento. Los representantes legales salvadoreños sostienen que esa presión económica llevó a la representante de Continental Towers El Salvador a desistir del proceso constitucional.

El traspaso de las acciones eleva la controversia
El conflicto escaló nuevamente en 2026.
De acuerdo con la documentación presentada por los abogados, el 21 de enero de 2026 se produjo una nueva decisión relacionada con la entrega de las acciones que Terra Towers y TBS Management mantenían en Continental Towers Latam Holdings.
Posteriormente, el 7 de mayo, Kaplan declaró en desacato a las sociedades y estableció un plazo para concretar el traspaso. Ante el incumplimiento de la orden, el secretario del tribunal estadounidense quedó facultado para ejecutar los documentos necesarios para efectuar la transferencia.
Esta parte del conflicto también consta en el expediente federal de Nueva York. La resolución del 7 de mayo señala que Terra Towers y TBS Management habían incumplido una orden que exigía transferir sus acciones como satisfacción total o parcial de una sentencia superior a $300 millones a favor de los peticionarios. El tribunal estadounidense sostiene que las sociedades habían desobedecido reiteradamente resoluciones anteriores.
Esta última precisión resulta relevante porque muestra las dos posiciones enfrentadas: mientras los representantes salvadoreños cuestionan los efectos que las decisiones estadounidenses habrían producido sobre asuntos sometidos a la justicia de El Salvador, el tribunal de Nueva York sostiene que sus actuaciones forman parte de la ejecución de laudos arbitrales y sentencias previamente dictadas dentro de esa controversia.
Denunciantes señalan efectos sobre un proceso penal salvadoreño
Para los abogados que acudieron a la FGR y Cancillería, el problema adquiere una dimensión mayor porque el traspaso de las acciones habría generado consecuencias sobre bienes relacionados con un proceso penal que permanece activo en El Salvador.
El expediente es conocido por el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado de San Salvador e incluye señalamientos por los delitos de estafa agravada, extorsión agravada y agrupaciones ilícitas contra cinco personas relacionadas con la disputa empresarial, según la documentación proporcionada por los denunciantes.
Los representantes legales afirman que existen órdenes de arresto contra los procesados y señalan que entre ellos figuran tres ejecutivos estadounidenses relacionados con Peppertree, a quienes describen como fugitivos. Asimismo, indican que esperan la tramitación de una difusión roja de INTERPOL para su localización y detención. La documentación base no señala que esa difusión roja ya haya sido emitida.
Terra Towers, TBS Management y las subsidiarias salvadoreñas aparecen, de acuerdo con los escritos, como víctimas reconocidas dentro de esa causa penal.
Piden valorar una protesta diplomática
Ante este escenario, los abogados solicitaron que las autoridades salvadoreñas informen al Gobierno de Estados Unidos sobre las actuaciones que cuestionan y que se valore la presentación de una protesta diplomática.
El argumento central de los denunciantes es que las resoluciones adoptadas por el tribunal de Nueva York podrían reducir la eficacia práctica de medidas dictadas por la justicia salvadoreña, especialmente aquellas relacionadas con consecuencias patrimoniales dentro del proceso penal.
El caso abre así un nuevo capítulo en una disputa corporativa que dejó de limitarse hace tiempo a un desacuerdo entre accionistas. El conflicto involucra ahora arbitraje internacional, resoluciones de una corte federal estadounidense, procedimientos judiciales en El Salvador y cuestionamientos sobre hasta dónde pueden extenderse los efectos de decisiones adoptadas en una jurisdicción extranjera.
Por ahora, la calificación de estas actuaciones como una “injerencia” corresponde a los abogados que presentaron los escritos ante las autoridades salvadoreñas. En paralelo, el expediente estadounidense muestra que el tribunal de Kaplan considera sus decisiones parte de la ejecución de obligaciones contractuales, laudos arbitrales y sentencias que ha confirmado durante el litigio. En junio de 2026, el mismo tribunal confirmó el laudo arbitral final y rechazó la solicitud presentada para anularlo.
ENTREGA ESPECIAL
VIDEO | Marbeli, la niña que enseñó que los sueños también se caminan de la mano de papá
El 15 de septiembre de 2026, entre música de bandas y celebraciones por la Independencia, Marbeli protagonizó una escena que conmovió las redes sociales. Vestida de cachiporra, avanzaba acompañada por su padre, quien la sostenía para que pudiera participar junto a sus compañeras. Las imágenes se viralizaron y despertaron el interés por conocer a aquella niña. Detrás del momento había una decisión muy suya: quería desfilar, y estaba dispuesta a prepararse para hacerlo.
Dos días después, el 17 de septiembre, nuestro equipo fue a buscarla en Ciudad Arce. El Colegio Reforma y su banda habían sido invitados a participar en un nuevo desfile, y aprovechamos la ocasión para conocer a Marbeli, a sus padres y a su instructora. Allí descubrimos una historia que merecía contarse más allá del video viral: la de una niña que reconoce sus propios avances y encuentra alegría en cada nueva experiencia.
«Siento que voy avanzando un paso más», Marbeli, estudiante y cachiporra del Colegio Reforma.

Su deseo de desfilar nació al observar a otras niñas realizar sus pasos. Marbeli quiso estar allí también y se lo pidió a su papá. Miguel Ángel Ramírez contó que no quería responderle con un no, pero necesitaba encontrar una manera de acompañarla tomando en cuenta sus necesidades. Habló con su esposa y consultaron con la fisioterapeuta. Consideraron alternativas, escucharon la insistencia de su hija y buscaron cómo prepararla. Después, al recordar los aplausos que recibieron durante el recorrido, describió lo que había sentido:
«Sinceramente, muy emotivo, muy alegre», Miguel Ángel Ramírez, papá de Marbeli.


Para Guadalupe Haydee Guevara, su mamá, acompañar ese deseo también significó organizar el tiempo y pensar en los apoyos necesarios. Marbeli tiene una rutina que incluye escuela, terapias y actividades de iglesia; incorporar la preparación del desfile requería dedicación. Su testimonio permitió conocer el trabajo que las imágenes virales apenas muestran: los horarios, los traslados y las decisiones de una familia que busca dar espacio a las aspiraciones de su hija.
«Se piensa primero cómo hacerlo», Guadalupe Haydee Guevara, mamá de Marbeli.


En esa preparación estuvo Adriana Bautista, conocida por Marbeli como Adri, instructora de cachiporras del Colegio Reforma. Ella explicó que se organizó con la mamá para realizar los ensayos. En el reportaje también la vemos peinar y maquillar a su alumna, compartiendo los preparativos de la presentación. Al hablar de sus cualidades, Adriana destacó su sonrisa y esa vitalidad que la acompaña. Marbeli, por su parte, reconoció en su instructora a alguien que la ayuda y la motiva.
«Siempre está con una energía increíble», Adriana Bautista, instructora de cachiporras del Colegio Reforma.

Durante el nuevo recorrido, Marbeli volvió a compartir las calles con sus compañeras, acompañada por sus padres y entre muestras de cariño del público. Sin embargo, su historia también abre una conversación sobre las oportunidades para participar. Miguel Ángel señaló que todavía existen barreras de accesibilidad y que la inclusión exige que el entorno responda a las necesidades de las personas con discapacidad. Su acompañamiento expresa amor familiar; su reflexión recuerda que las familias también necesitan condiciones que faciliten ese camino.
Marbeli tiene más sueños: durante la entrevista habló de ser actriz y pintora. El desfile es parte de una infancia con intereses, deseos y mucho por descubrir. Por eso, al recordarla como la princesa del 15 de septiembre, vale la pena escuchar lo que ella misma dice sobre su experiencia: siente que está avanzando. Su padre le ofrece las manos, su madre organiza y acompaña, su instructora enseña y anima. Marbeli pone el deseo de seguir.
Actualmente, Marbeli necesita una caminadora especial para continuar con su proceso de movilidad y rehabilitación. Por ello, las personas, empresas o instituciones interesadas en apoyarla mediante la donación completa de una caminadora médica y de rehabilitación neurológica pueden comunicarse con nosotros al teléfono 7599-9181.

Entre las especificaciones de la caminadora médica y de rehabilitación neurológica Dyaco Medical 8.0T, comercializada también bajo marcas como Spirit Fitness, se encuentran un motor de 3.0 HP de grado médico y capacidad de marcha bidireccional, tanto hacia adelante como en reversa. La velocidad hacia adelante puede regularse de 0.1 km/h a 22 km/h, en incrementos de 0.1 km/h, mientras que en reversa alcanza de 0.1 km/h a 8 km/h.
El equipo cuenta además con un rango de inclinación de -12 % hasta 25 %, regulable en incrementos de 0.5 % mediante dos motores independientes. Su superficie de cinta mide 22 por 60 pulgadas, equivalentes a aproximadamente 56 por 152 centímetros, e incluye marcas de seguridad visuales. También dispone de un sistema de elevación de plataforma con superficie autolubricada y una consola con pantalla táctil integrada de 10 pulgadas, que ofrece analítica en la nube y protocolos de pruebas de esfuerzo cardíaco.

Conoce la historia y escucha a sus protagonistas en el reportaje disponible en nuestras plataformas de Facebook, TikTok y YouTube.
👑🇸🇻 Todo comenzó con una pequeña princesa que conquistó las redes este 15 de septiembre. Pero detrás de aquel momento había una historia que merecía ser contada. ❤️
Hoy queremos que conozcas a Marbeli: sus sueños, su familia y a las personas que la acompañan en cada paso.
— Diario Digital Cronio (@croniosv) September 29, 2026
ENTREGA ESPECIAL
Audios confirmados reabren cuestionamientos sobre negocios de Roberto Arzú con señalado líder de “Los Caradura” en Guatemala
El escenario político guatemalteco rumbo a las elecciones de 2027 vuelve a colocar bajo escrutinio a Roberto Arzú García-Granados. El excandidato presidencial, quien actualmente participa en la estructura del partido Cabal como secretario de Formación Política y busca reposicionarse de cara al próximo proceso electoral, ha enfrentado cuestionamientos tras la difusión de conversaciones con Francisco Edgar “Paco” Domínguez Higueros, señalado por autoridades e investigaciones como una figura vinculada a la estructura conocida como “Los Caradura”. Arzú confirmó públicamente a La Hora que una de las conversaciones divulgadas es auténtica.
En la grabación, Domínguez reclama a Arzú por una deuda millonaria, mientras el político hace referencia a un contrato mediante el cual un “canal” realizaría un pago. Consultado por La Hora, Arzú explicó que la conversación estaba relacionada con negocios de venta de publicidad en televisión abierta y negó que se tratara de operaciones con dinero ilícito. Según su versión, ha trabajado en el sector publicitario desde joven y desconocía los señalamientos criminales contra Domínguez cuando mantuvo relaciones comerciales con empresas relacionadas con él.
La figura de “Paco” Domínguez adquirió relevancia después de su muerte en 2025 y de la circulación de distintos audios en redes sociales. Investigaciones periodísticas han relacionado a Domínguez con “Los Caradura”, estructura señalada por actividades de narcomenudeo y otros delitos en la capital guatemalteca. República publicó posteriormente una extensa investigación en la que afirma haber revisado audios y documentos relacionados con deudas y operaciones comerciales entre Arzú y Domínguez; sin embargo, algunas de las conclusiones más graves planteadas por ese medio —como un eventual uso de dinero vinculado al narcotráfico para financiar la campaña de 2019— aparecen formuladas como señalamientos o hipótesis periodísticas y no como una sentencia judicial firme.
También han circulado versiones según las cuales Arzú habría utilizado certificados o contratos publicitarios que posteriormente no podían hacerse efectivos, e incluso acusaciones de una supuesta estafa. Sin embargo, la revisión de fuentes públicas realizada para esta nota no permitió confirmar mediante resoluciones judiciales, documentos oficiales o testimonios independientes suficientes que esos certificados fueran falsos, que Arzú supiera de antemano que no podían utilizarse o que existiera un esquema comprobado de fraude. Tampoco se encontró respaldo independiente suficiente para afirmar como hecho que un supuesto intermediario identificado como “Pablo Santos” formara parte de una trama de sobornos con una televisora.
En los multiples audios Roberto habla abiertamente de un señor Pablo y la conexión directa que existe es entre Pablo Santos que es el personaje que conecta a los políticos con una famosa televisora, lo cual evidencia no solo su vínculo directo con Los “Cara dura”, si no también sobornos y corrupción en la industria televisiva, que al final esos certificados jamás sus víctimas pudieron monetizar y esos mismos certificados los usaba para salir de sus múltiplos deudas, lo que constuía una gran estafa porque la televisora siempre ponía excusas para no dar nada, poniendo restricciones según fuentes que ayudaron a la investigación periodística.
En los mismos audios Roberto Arzú admite que en una de sus crisis económicas, desesperadamente fue con «Los Caradura» a “venderles” los cerficados publicitarios que él desde ya sabía, que jamás los iban a poder utilizar y lo usa como estrategia para sacarles dinero en efectivo.
El llamado «Junior» por sus amigos ya compitió por la Presidencia en 2019 mediante la coalición PAN-Podemos, cuando obtuvo 267,049 votos, equivalentes al 6.09 % de los sufragios válidos, según los resultados recogidos por la misión electoral de la OEA. El Tribunal Supremo Electoral mantiene además disponibles los informes financieros correspondientes a PAN y Podemos de aquella campaña. De cara a 2027, los audios, las relaciones comerciales reconocidas y las investigaciones periodísticas forman parte de los antecedentes que rodean su regreso a la actividad política; establecer si alguna de esas operaciones derivó en delitos corresponde, en todo caso, a las autoridades competentes y no puede darse por probado únicamente a partir de grabaciones difundidas en redes sociales.
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