Internacionales
El FBI y la Policía de Nueva York ofrecen una recompensa de 60.000 dólares por información sobre el asesino de Brian Thompson
En pleno corazón de Manhattan, frente a un conocido hotel de la Avenida de las Américas, el CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson, fue víctima de un ataque premeditado que terminó con su vida el pasado 4 de diciembre de 2024. El directivo, de 50 años, se encontraba en la ciudad desde principios de la semana para asistir a la conferencia anual de inversores de la aseguradora más grande de Estados Unidos. El atentado, que ocurrió en la mañana del miércoles, fue descrito por la policía como un acto cuidadosamente planeado, dejando pocas dudas sobre la intencionalidad del agresor.
El caso ha movilizado a las autoridades, y tanto el FBI como el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) están colaborando en la investigación. Para incentivar la participación ciudadana, se ha ofrecido una recompensa de USD 60,000 a quienes proporcionen información que lleve al arresto y condena del responsable. El FBI, que lidera la búsqueda, puso a disposición USD 50.000, mientras que el NYPD sumó USD 10.000.
La huida del sospechoso tras el ataque
El autor del asesinato de Brian Thompson dejó tras de sí un rastro meticulosamente calculado, pero no invisible. Según las autoridades, el sospechoso abandonó la escena en bicicleta, desplazándose hacia Central Park, donde cambió de medio de transporte y abordó un taxi hasta una terminal de autobuses en Manhattan. Desde allí, se presume que salió de la ciudad en dirección a Atlanta, Georgia, lugar del cual habría llegado días antes del ataque.
La investigación se apoya en una vasta red de cámaras de vigilancia que han permitido reconstruir parte de sus movimientos, tanto antes como después del crimen. Según Joseph Kenny, jefe de detectives del NYPD, las grabaciones muestran al sospechoso utilizando el sistema de metro de Nueva York y visitando diferentes locales en Manhattan, dejando tras de sí una serie de pistas que ahora son analizadas por las autoridades.
La estrategia del sospechoso, aunque minuciosa, contrasta con la evidencia recolectada en la escena del crimen y a lo largo de su recorrido. Las cámaras y testimonios han sido clave para confirmar la hipótesis de que el atacante dejó la ciudad poco después del asesinato. Sin embargo, hasta el momento, ni su identidad ni su ubicación han sido confirmadas.
Posibles motivos detrás del crimen
Aunque las autoridades aún no han confirmado un motivo oficial, los detalles encontrados en la escena del crimen sugieren una conexión con la industria de los seguros de salud, particularmente con la percepción pública de UnitedHealthcare, la aseguradora más grande de Estados Unidos. Los casquillos de bala recuperados en el lugar tenían inscritas las palabras “negar”, “deponer” y “defender”, lo que ha llevado a especular sobre un vínculo con el libro Delay, Deny, Defend: Why Insurance Companies Don’t Pay Claims and What You Can Do About It, que critica prácticas comunes en el sector asegurador.
Este hallazgo avivó las teorías de que el ataque podría estar relacionado con un acto de resentimiento hacia las políticas de la compañía o una disputa con reclamos de seguros. Sin embargo, las autoridades aún no han confirmado ninguna conexión directa entre el crimen y un caso específico. El perfil del asesino, descrito por los investigadores como premeditado y metódico, refuerza la hipótesis de que este fue un ataque planificado y dirigido contra Thompson, lo que lo diferencia de un acto impulsivo o azaroso.
Mientras continúan las investigaciones, el enfoque permanece en reunir más pruebas que confirmen si el motivo estuvo vinculado a cuestiones profesionales o si hay una historia personal detrás de este asesinato que ha conmocionado tanto a la industria como a la opinión pública.
Impacto del asesinato en la industria de los seguros y la sociedad
El asesinato de Brian Thompson ha sacudido a la industria de los seguros de salud y ha puesto en el centro del debate los retos y controversias que enfrentan estas compañías. UnitedHealthcare, como líder del sector, ha estado bajo escrutinio público por sus prácticas, muchas veces criticadas por rechazos de reclamos y su manejo de beneficios médicos.
El caso también ha dejado una huella en el ámbito corporativo, recordando los riesgos que enfrentan los ejecutivos de alto perfil. Reuniones estratégicas, como la conferencia anual de inversores que UnitedHealthcare organizaba en Nueva York durante la semana del asesinato, han pasado a considerarse escenarios vulnerables que requieren mayor atención en términos de seguridad.
Internacionales
Casi 13,000 desplazados tras el terremoto en Indonesia
Miles de personas desplazadas por un potente terremoto registrado en el este de Indonesia aguardaban el lunes la llegada de ayuda, mientras permanecían acampadas frente a escuelas, estaciones policiales y oficinas del gobierno.
El sismo, de magnitud 7,7, ocurrió el sábado y dejó 53 personas fallecidas y más de 100 heridas. Organismos de rescate señalaron que no existen reportes de personas desaparecidas.
Sin embargo, el número de personas que no pueden regresar a sus viviendas aumentó el lunes a 12,800 en varias localidades de la isla de Flores, informó a la AFP Berton Suar Pelita Panjaitan, portavoz de la agencia nacional de desastres de Indonesia (BNPB).
Muchos habitantes de Flores pasaron una segunda noche consecutiva a la intemperie por temor a regresar a sus casas debido a las centenares de réplicas registradas en la zona.
Periodistas de la AFP observaron a varios residentes de la localidad de Mbay, ubicada cerca del epicentro, acampados en tiendas improvisadas construidas con lonas y tubos.
«Nuestras casas ya no son habitables porque muchas han colapsado, están agrietadas y no podemos entrar», comentó Junaidin, un residente de Mbay de 32 años, frente a la tienda improvisada donde dormían unas 30 personas.
El residente explicó que únicamente regresan a sus viviendas para recoger agua, ropa y almohadas, para luego pasar la noche en el campamento.
«Estamos aquí por nuestra cuenta», agregó Junaidin, quien, al igual que muchos indonesios, lleva un solo nombre.
El hombre también expresó su frustración por la aparente demora en la llegada de ayuda, mientras Indonesia celebraba el lunes su día de independencia con actos y ceremonias en la capital, Yakarta.
«En cuanto a la ayuda del gobierno, no ha habido ninguna, ni tiendas, ni medicinas, ni comida ni agua potable, nada», afirmó Junaidin.
Ante la situación, la fuerza aérea de Indonesia informó que transportaría 13 toneladas de ayuda de emergencia en aviones y movilizaría helicópteros para trasladar los suministros a los sobrevivientes de comunidades aisladas, según la agencia noticiosa estatal Antara.
Internacionales
La epidemia de ébola en RD Congo es la más mortífera de la historia del país
La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) se convirtió el lunes en la más mortífera registrada en la historia del país, luego de superar en solo tres meses las 2,300 muertes contabilizadas durante el brote de 2018-2020.
La epidemia «es la de más rápida propagación jamás registrada» y «mata a una persona cada 30 minutos», alertó la semana pasada el jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher.
Por el momento, no existe vacuna ni tratamiento disponible para la variante Bundibugyo, identificada como responsable de esta epidemia.
El brote se originó en Ituri, en el noreste de la RDC, y corresponde a la decimoséptima epidemia de ébola registrada en la historia del país. Actualmente, se extiende con fuerza por provincias del este y noreste, donde la presencia del Estado es débil y las infraestructuras sanitarias son precarias.
Pacientes llegan tarde a los centros de tratamiento
En Ituri, uno de los principales epicentros de la epidemia, el hermano de Flavier Ngurima murió poco antes de llegar a un centro de tratamiento (CTE).
«Habíamos llamado a una enfermera de confianza para que lo atendiera en casa, ya que tanto él como sus familiares temían acudir al CTE. Decían que allí muere mucha gente», relató Ngurima.
La situación no sería aislada. En el territorio de Djugu, también en Ituri, parte de la población considera que los síntomas corresponden a «un envenenamiento u otras afecciones», explicó Jean-Paul Malo Lotsima, un líder local.
Según Lotsima, las familias llevan a los enfermos al hospital «en el último momento, cuando la familia ve que la situación empeora», y en algunos casos los pacientes «mueren por el camino».
Mohamed Janabi, director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para África, aseguró que «más del 70% de las personas fallecen en la comunidad» en lugar de hacerlo en los centros de tratamiento.
Hasta el momento, el brote registra 2,325 fallecidos y 4,945 casos confirmados, superando las cifras de mortalidad de la epidemia de 2018-2020 en el este de la RDC, que dejó 2,299 muertos y 3,381 casos confirmados.
Además, los primeros tres meses de esta epidemia registraron siete veces más contagios y cinco veces más muertes que los primeros tres meses de la peor epidemia de ébola de la historia, que afectó a África Occidental en 2014, según la Agencia sanitaria de la Unión Africana (Africa CDC).
En Bunia, capital de Ituri, se ha registrado cerca del 90% de los casos desde mediados de mayo. Sin embargo, las medidas para combatir la epidemia apenas son visibles, pese a la gravedad de la situación.
Un corresponsal de la AFP también observó que las personas continúan aglomerándose en los mercados y prestan poca atención a las medidas de protección.
«La participación de la comunidad en la respuesta sigue siendo insuficiente», afirmó Janabi.
Situación en Uganda
Uganda, país vecino de la RDC, registró 20 casos confirmados, incluidas dos muertes. Sin embargo, a mediados de julio anunció que ya no tenía casos activos del virus.
La Organización Mundial de la Salud declaró el miércoles que espera revertir la tendencia al alza de la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo en un plazo de tres meses.
Internacionales
Colombia avanza en la remoción de escombros tras terremoto que deja cerca de 300 muertos
Colombia avanza este domingo en la remoción de escombros tras la destrucción provocada hace casi una semana por un potente terremoto, mientras las probabilidades de rescatar sobrevivientes son cada vez menores.
El ruido de retroexcavadoras, grúas y camiones se escucha en las zonas más afectadas por el sismo de magnitud 7.4 que, el lunes pasado, derribó miles de casas, edificios, hoteles y hospitales.
Los momentos de silencio que acompañaron las extensas jornadas de búsqueda y rescate comienzan a quedar atrás tras el terremoto más letal registrado en Colombia en este siglo, que deja cerca de 300 muertos.
El terremoto ocurrió horas después de la asunción del nuevo gobierno del ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien el sábado solicitó a su aliado estadounidense Donald Trump la suspensión temporal de aranceles para ayudar a Colombia.
El oeste del país y la región cafetera fueron las zonas más golpeadas. A casi una semana de la tragedia, las esperanzas de encontrar sobrevivientes se reducen debido al paso de los días.
Voluntarios no renuncian
En Cali, una pared de un edificio de cinco pisos que colapsó tras el sismo fue marcada por un rescatista con una «V» roja atravesada por una línea horizontal, señal que indica la finalización de las labores de búsqueda de posibles sobrevivientes.
Sin embargo, los rescatistas voluntarios se niegan a abandonar las labores.
«A pesar de que nos han dicho que ya han pasado muchos días, nosotros seguimos buscando vida porque queremos seguir apostándole a la vida», aseguró a la AFP el profesor Juan Carlos Tabares, de 58 años, quien lidera junto a varios voluntarios el punto de rescate denominado «Valentía».
Hasta el momento se registra al menos un centenar de personas desaparecidas a causa del terremoto, aunque se considera que después de 72 horas las posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente.
Más maquinaria
En Cali, una mujer continúa recorriendo los alrededores de su casa en busca de su perro Lucky, en la ciudad que registra la mayor cantidad de fallecidos, con 111.
Algunos vecinos aseguraron haber escuchado los gemidos del animal entre los escombros, por lo que los equipos de rescate continúan buscándolo con micrófonos especiales bajo los restos del edificio.
«Ya no quedaban personas vivas, pero vecinos del sector dijeron que habían escuchado a Lucky llorar en la noche y convocamos a los voluntarios para que vinieran», relató Cristian Moreno, un bombero de 32 años.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, estimó que la reconstrucción de la tercera mayor ciudad de Colombia tendrá un costo de al menos 3,200 millones de dólares.
Colombia ha recibido ayudas millonarias de países como Estados Unidos y de organismos como el Banco Mundial.
En las ciudades más afectadas por el sismo, numerosos edificios fueron marcados con una «X» roja para advertir sobre el riesgo de colapso y prohibir el paso de transeúntes.
En Pereira, una de las zonas afectadas casi en su totalidad por el terremoto, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, solicitó el sábado a empresarios poner a disposición maquinaria para la remoción de escombros, aunque advirtió que todavía hay personas bajo las ruinas.








