Su profesión la aprendió durante la guerra y ahora tiene 26 años de servicio en el Rosales

A lo largo de su carrera, la enfermera ha estado marcada con anécdotas y vivencias de las que dice nunca ha dejado de aprender.

En los últimos 26 años, dentro de las paredes del nosocomio, no muy alejado de la entrada, se encuentra la oficina de Iveth la carismática subjefe del departamento de enfermería del Rosales quien a diario coordina a más de 700 personas entre enfermeros y auxiliares.

Pese a las dificultades que vivió durante el conflicto armado, una enfermera del Hospital Rosales aseguró que nunca se planteó abandonar la profesión de la que se ernamoró desde que era una niña y que tras su retiro planea seguir trabajando en un proyecto con el que buscará mejorar la tan cuestionada atención a los pacientes en este centro médico.

Desde muy joven, Iveth inició con su vida profesional cuando estaba por finalizar el conflicto armado y el Ministerio de Salud buscaba reclutar a jóvenes que cursaban el último año de carreras afines a medicina.

“En ese momento yo vi mi oportunidad, dije que tenía que hacerlo pese a las dificultades de tendría porque aun debía ir a la universidad”, recordó la enfermera a quien su madre no le dio el visto bueno ya que esto podría complicar las últimas materias que tenía que cursar.

Sin embargo, consciente de lo difícil que sería combinar el estudio con trabajo decidió aceptar la oportunidad laboral que se le estaba ofreciendo y en la que inició con los turnos de noche en Maternidad. Durante el día se dedicó a sus estudios de los que logró graduarse con éxito.

Finalizado sus estudios, Iveth fue aceptada en el Hospital de Chalatenango donde realizó su año social en el que terminó de convencerse que estaba ejerciendo la carrera con la que logró llegar al Hospital Rosales, lugar en el que siempre quiso estar.

“En un inicio estuve como enfermera general, después, hice el proceso para una jefatura, saqué la segunda mejor nota y fue por eso que me nombraron supervisora”, recordó la mujer con un tono de orgullo.

Tras 14 años como supervisora, una nueva oportunidad se le presentó a Iveth quien en julio del presente año se sometió a pruebas para ascender a ser la subjefa de Enfermería.

Experiencias que han marcado su vida

Con más de dos décads en servicio, Iveth tiene muchas historias para contar. Una de las que más tiene presente es cuando estaba como enfermera quirúrgica y tuvo que ser trasladada junto a un equipo médico hacia el hospital de Cojutepeque en helicóptero para atender a las víctimas de un terremoto.

“Las calles se habían obstruido, el hospital de Cojutepeque se había caído y ahí estuvimos apoyando en atención inmediata”, recordó la mujer quien consideró que para la profesión que ejerce hay que nacer.

Iveth explicó que para ser enfermera la principal motivación debe ser el bienestar de los demás y no los factores económicos “claro que eso incide, pero no debe ser lo principal, uno debe enamorarse de la carrera, sino no funciona”, señaló.

“En este hospital usted puede encontrar patologías que quizá jamás  haya estudiado o que se recuerde que en algún momento leyó. Entonces ese es el reto, seguir aprendido”, afirmó.

Otros proyectos

Las exigencias de su trabajo no le impiden participar en otros proyectos relacionados a la medicina, actualmente forma parte del comité de adolescentes conformado por el hospital de la Mujer, el Benjamín Bloom y el Rosales; además del comité de Nutrición y del hospital en el que labora.

Esta enfermera no solamente se dedica a inyectar pacientes, tomar presión y las demás tareas que son asignadas en la profesión, sino que va más allá, utilizando parte de su tiempo en la prevención de la violencia de los pacientes presentan indicios de ello y que llegan al nosocomio, además llevar estadísticas de estos casos.

En un futuro desea implementar un proyecto que impulse al departamento de enfermería a una mejor atención a los pacientes, ya que en la profesión “son a ellos a quienes nos debemos”.

La enfermera ha dedicado la mayor parte de su vida a la atención de los enfermos en los hospitales, por lo que el tiempo con su familia está dividido y esto es algo que aseguró sus hijos comprenden.

Nota por El Salvador Times