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Deportes

Conoce el lado noble de la estrella del Real Madrid, Gareth Bale

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El futbolista galés Gareth Bale, una de las máximas estrellas del Real Madrid, ha tenido un gesto admirable, noble, en medio de una tragedia familiar. El atacante de 28 años ha ayudado a la hermana de Emma Rhys-Jones, su prometida, comprándole una casa de $350,000.

El drama familiar de Bale comenzó el pasado noviembre. Su novia, de 26 años, quien se encontraba ultimando los preparativos de su casamiento con el jugador, tuvo que viajar de urgencia a Cardiff al enterarse que la pareja de su hermana había muerto.

Alexander Williams, de 29 años, quien era la pareja de la cuñada del delantero galés, se suicidó después de que los servicios sociales fueron alertados por los problemas de salud de sus dos hijos.

Fue encontrado muerto en la casa de su abuelo con notas de suicidio escritas en fotografías de su hija pequeña y su bebé, de pocas semanas de nacida.

Alex y Kate, hermana de la mujer de Bale, vivían en una caravana en la ciudad de Bridgend. Tenía un estilo de vida bohemio y sólo comían comida orgánica. Sus hijos no estaban bien de salud, por lo que los servicios sociales empezaron a investigar el caso. En ese contexto, él se quitó la vida.

Por ello, Gareth Bale, quien en su momento fue el futbolista más caro del mundo, decidió ayudarlos de inmediato y compró una casa para su cuñada y sus sobrinos, según informó el Daily Mail.

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ALARMA | Sergio Ramos da positivo a COVID-19

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Sergio Ramos, capitán del Real Madrid, ha dado positivo por covid-19 en plena recuperación de su lesión de gemelo y es el noveno positivo en la plantilla madridista, tras haberlo superado Mariano Díaz, Militao, Casemiro, Eden Hazard, Luka Jovic, Nacho Fernández, Raphael Varane más el entrenador Zinedine Zidane.

“El Real Madrid C.F. comunica que nuestro jugador Sergio Ramos ha dado resultado positivo en el último test de COVID-19 que se le ha realizado”, reza el escrito de la entidad madrileña.

El capitán madridista acudía a diario a la ciudad deportiva de Valdebebas para tratarse de la lesión que sufre en el gemelo izquierdo, desde que cayese lesionado el 31 de marzo. Tras disputar los últimos cinco minutos con molestias para sumar una internacionalidad, en unas carreras posteriores en La Cartuja de Sevilla, el camero sufrió una lesión muscular.

Sergio Ramos no juega con el conjunto de Zinedine Zidane desde el pasado 16 de marzo, en el partido ante el Atalanta de los octavos de final de la Liga de Campeones. Está protagonizando la temporada con más lesiones desde que llegó al Real Madrid y ya se ha perdido un total de 21 partidos este curso.

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El Bayern Múnich visita al PSG con la obligación de remontar para acceder a las semifinales de la Champions

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el París Saint-Germain y el Bayern de Múnich se juegan el pase a semifinales de la Champions League en el Parque de los Príncipes. Mientras que los franceses intentarán mantener la diferencia para clasificar, los alemanes, últimos campeones, tendrán que salir a luchar para poder mantener la corona continental.

El choque anterior en el Allianz Arena fue leído de forma diferente en ambos bandos. Los germanos destacaron su superioridad y el número de ocasiones creadas, mientras que los franceses se quedaron con un resultado histórico que les hace soñar con tomarse la revancha de la final del año pasado.

La eficacia frente al gol y el gran partido de sus estrellas, sobre todo de Neymar y Kylian Mbappé, junto con el gran estado de forma de su portero costarricense Keylor Navas, son las mejores cartas de presentación del PSG.

El equipo del argentino Mauricio Pochettino quiere poner de manifiesto que ha desaparecido el respeto a los grandes y que ahora su mentalidad es la de un campeón. La victoria conseguida este fin de semana contra el Estrasburgo les otorga un plus de confianza, así como la previsible vuelta al equipo del italiano Marco Verratti, ausente en la ida por un positivo por covid-19.

También podrá volver al once el argentino Leandro Paredes, sancionado en la ida, y que puede dar consistencia al centro del campo, que se vio superado en el Allianz.

Aunque la baja de la que más se va a hablar está en el otro lado del terreno de juego, la de Robert Lewandowski, cuya contundencia anotadora ya se echó de menos en la ida y que tampoco estará en el Parque de los Príncipes.

El técnico alemán, Hans-Dieter Flick, tampoco podrá contar con Serge Gnabry, en cuarentena por coronavirus, el otro goleador por excelencia del equipo. Otra baja importante del Bayern es la de Leon Goretzka, con problemas musculares, que obligará a adelantar la posición de David Alaba al centro del campo y a que Lucas Hernández ocupe la posición de este último en el centro de la defensa.

El partido llega un momento en el que en el Bayern hay turbulencias internas debido a los conflictos entre el entrenador Flick y el director deportivo, Hasan Salihamidzic, que han llevado incluso a que discuta sobre la continuidad del técnico.

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Las confesiones del ayudante de campo de Maradona en Dorados, lo que deseó y lo que lo hacía sufrir al “10”

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Son pocas las personas que estuvieron al lado de Diego Armando Maradona y lo pudieron conocer más allá del mito. José María “Pancho” Martínez fue su último ayudante de campo en Dorados de Sinaloa y vivió “momentos inolvidables, un privilegio que hemos podido darnos unos pocos. Le agradezco a la pelota que nos lleva a lugares inimaginables y me puso al lado de Dios“.

El Pancho arrancó como colaborador de Pelusa en enero de 2019 y se alejó una vez que el astro finalizó su ciclo como entrenador del conjunto de Culiacán, en junio del mismo año. La relación entre ambos estaba intacta y era muy buena hasta el día de su fallecimiento. “A Diego lo tengo presente, sigue estando a mi lado. Lamentablemente, su vida fue muy solitaria, porque nunca pudo tener una vida normal como la nuestra. No pensé que su final iba a ser así de drástico”, se lamentó el ex jugador de Estudiantes, Atlético de Tucumán y Chacarita.

En diálogo con Infobae desde Valparaíso (Chile), donde se encuentra dirigiendo al San Luis de Quillota, el oriundo de Chivilcoy reveló detalles imperdibles sobre el Diez. Cómo fue trabajar a su lado, el sueño que se le truncó de dirigir a un equipo grande de Argentina, por qué “su vida fue muy solitaria”, y lo difícil que era decirle “no” a Diego.

-¿Qué recuerda de su trabajo al lado de Maradona?

-Ser su ayudante de campo en Dorados fue la frutilla del postre en mi carrera. Viví momentos inolvidables, un privilegio que hemos podido darnos unos pocos. El fútbol me premió por el esfuerzo que hice toda mi vida, por la pasión que le dedico a este deporte y por no bajar los brazos, siempre con la intención de seguir insistiendo. La vida me regaló estar al lado del más grande de todos los tiempos. Disfrutar no sólo del fútbol, sino de conocerlo y ser una parte pequeña de su historia. Le agradezco a la pelota que nos lleva a lugares inimaginables y me puso al lado de Dios. Fui inmensamente feliz. La tristeza que tengo es producto de lo que él representaba. No sé si alguien tiene la capacidad para explicar lo que genera Diego en nosotros y en aquellos que no pudieron disfrutarlo en vivo.

-¿Lo sorprendió su fallecimiento?

-Sí, me sorprendió mucho, no pensé que su final iba a ser así de drástico. Diego siempre nos acostumbró a estar presente. Cuando lo conocí, sabía de las dificultades físicas que le tocó transitar en su vida. Pero también lo vi recuperarse. Sus piernas y su espalda estaban deterioradas por sus infiltraciones y por el esfuerzo que hizo para jugar en la alta competencia. Por ser quien fue terminó pagando un costo altísimo en lo físico. Cuando daban las noticias, pensé que sería una más en su vida y que saldría adelante. De las situaciones críticas siempre salió fortalecido. No creía que fuera a fallecer de esa manera. Fue una tristeza increíble. No sólo para mí, sino también para mi hijo de 12 años que se puso a llorar conmigo. Fue una conmoción que irá aliviando, pero no va a pasar nunca. A Maradona lo tengo presente, sigue estando a mi lado. Lamentablemente, su vida fue muy solitaria porque nunca pudo tener una vida normal como la nuestra.

-¿Sufría Diego por no tener una vida normal?

Si, sufría, pero también era feliz con muy poco. Recuerdo que un día llegó feliz al entrenamiento en Culiacán con dos bolsas del supermercado, una en cada mano. En una traía shampoo, en la otra, desodorantes. Y nos dijo: “Fui al súper porque ustedes no compran, ja”. Ahí vi una persona que, haciendo mandados, algo que para el resto es un tema rutinario, fue feliz, incluso compartiendo ese momento que extrañaba o necesitaba en su vida.

-¿Era reconocido en las calles de Culiacán o pasaba desapercibido?

-Sí, era reconocido pero la gente lo respetaba y no lo molestaba. Podía ir a almorzar a un restaurante, llevar a su hijo Dieguito al colegio. Alguno que otro le pedía una foto, pero no se transformaba en una situación desbordada. Estaba predispuesto, pero casi siempre lo dejaban tranquilo y se movía libremente y sin problemas. Compartimos muchos almuerzos y cenas sin inconvenientes. Fue una ciudad donde la pasó muy bien. La gente le daba mucho amor y él podía vivir relajado.

-¿Fue feliz en México?

-Estaba con su hijo y se lo veía bien, feliz. También lo era estando en una cancha de fútbol. Recuerdo que luego de cada entrenamiento se quedaba con Dieguito pateando el balón, un momento único de felicidad en Culiacán. Maradona era especial. Tenía la particularidad de amar al futbolista más que a nada, sin importar donde jugase. Siempre vi un Diego preocupado y triste cuando Dorados perdía. Se ponía muy nervioso y sufría mucho la derrota. Es más, no miraba cuando sus jugadores pateaban los penales. Se daba vuelta por temor a que los erraran. Sencillo, simple y humilde, así lo recuerdo. Un ser maravilloso.

-¿Te diste cuenta de lo difícil que fue ser Maradona?

-Sí, tuve que conocerlo para darme cuenta. Ser Maradona era muy difícil y jodido a la vez. Yo no lo hubiera soportado. Vi una persona humilde con todo y con todos, sobre todo con los más necesitados. También, con los auxiliares, colaboradores, los cancheros, los periodistas, con sus futbolistas. Respetaba a cada trabajador y generaba un buen ambiente laboral. Un tipo placentero de tratar. Su grandeza está por demás remarcarla. Su don hacía sentirnos importantes. Salvo alguna crítica a los poderosos, después siempre para arriba, nunca hablaba mal de nadie.

-¿Fue bastante criticado en México?

-Sí, pero lo tomaba con mucha naturalidad. Por eso, ser Maradona era único. No compartía sus bajones anímicos ni disputas con los poderosos. No tenía inconvenientes con la prensa, ignoraba a los que lo criticaban. No tuvo contradicciones más allá de sus ideales, porque siempre fue defensor de los más humildes. Nunca se acercó al poder para algún beneficio personal ni mucho menos. Es más, se vio perjudicado por la pelea contra la gente poderosa. Siempre tuvo la coherencia de pedir y reclamar por los que menos tenían. No solamente por el pueblo, sino también por los futbolistas en general.Martínez hoy se encuentra dirigiendo en el fútbol de ChileMartínez hoy se encuentra dirigiendo en el fútbol de Chile

-¿Cómo fue la relación de Maradona con José Toño Nuñez, presidente de Dorados?

-Era buena pero un día se enojó feo por el estado de la cancha. Se enojó muy mal y quedó reflejado en la serie de Dorados de Netflix. Sus enfados estaban relacionados con defender a sus jugadores. Entonces, si la cancha no estaba en buenas condiciones, los perjudicaba porque no podían desenvolverse de la manera que debían y no podía evitar que sus dirigidos fueran criticados. Sus enojos eran por defenderlos y no por algo de él en particular. Diego siempre fue un luchador en las causas nobles, para proteger a sus futbolistas.

-¿En qué se basaban sus charlas técnicas?

-Los entrenadores, para desarrollar las charlas un poco más convincentes, tenemos muchas maneras de gestionar o elaborar una estrategia para seducir y convencer a los jugadores. Lo que a nosotros nos costaba mucho tiempo planificar, armar la idea, convencer y motivar a nuestros dirigidos, a él le salía natural por ser únicamente Maradona. En sus encuentros diarios buscaba generar un ambiente en donde todos se consideraran importantes; los que jugaban y los que no, porque siempre trataba a todos por igual. Quería que el futbolista se entregara al máximo y que se cuidara. Previo a los entrenamientos, contaba sus malas experiencias para que sus dirigidos no las repitieran. Además, transmitía la pasión de cómo vivía el futbol, que al final nos terminaba contagiando. Diego tenía varias combinaciones producto de su esencia: pasión, verborragia y euforia. Le sacaba a cada jugador lo más importante, más de lo que podía dar. Después, como integrantes del cuerpo técnico cada uno tenía un rol determinado, pero la cabeza trascendental del grupo era Pelusa. Tenía un aura especial.  Nunca tuvo suerte de dirigir a un equipo grande, sino creo que hubiera perdido uno o dos partidos al año, nada más.

-¿Criticaba a sus propios jugadores?

-Nunca escuché una crítica dentro y fuera del campo de juego. Una vez tuvimos una charla con los integrantes del cuerpo técnico, porque uno del staff había corregido al lateral derecho. Por ese hecho, Diego se enojó porque estaba en plena construcción de liderazgo y de protección a sus jugadores. Para él, si el equipo perdía era culpa del árbitro o de la cancha, nunca de sus dirigidos. Si no le echaba la culpa a la hinchada rival. pero jamás se la agarraba con sus futbolistas. Siempre tenía una salida espontánea, genuina y pícara para poder defenderlos. Nunca los criticaba en público o en privado. Terminaban los partidos, y si el resultado no era bueno, igualmente los felicitaba. Si estaba enojado, su malestar lo volcaba a terceros: árbitros, cancha, rivales, federación, hinchada, pero nunca iba a herir el orgullo de los protagonistas del juego.

-En sus conversaciones privadas, ¿confesó alguna vez si su sueño era dirigir a Boca?

-Sí, me lo dijo, su sueño era dirigir a Boca. Su corazoncito era muy bostero, una cosa increíble. Diego era auténtico y decía lo que pensaba. No tenía contradicciones, era siempre el mismo e incapaz de pedir algo, porque se construyó en la adversidad y resolvió todo sólo. De alguna forma necesitaba y deseaba dirigir en la Argentina, pero tenía miedo de cómo lo iban a tratar. Cuando se dio la posibilidad de Gimnasia y Esgrima La Plata fue una persona muy feliz. Siempre estará agradecido eternamente al Lobo platense porque se la jugó por él. Todo lo que deseaba, se lo fue dando la gente. Siempre esperaba la devolución del hincha, por eso tuvo su premio y reconocimiento. Nadie más defendió a la Argentina como lo hizo Maradona, Si hubiera políticos Diego defendió la bandera, seríamos un país mucho mejor.. Él quería dirigir en la Argentina y hubiera sido el hombre más feliz del mundo si entrenaba a Boca. Tenía un sentimiento genuino, legitimo y verdadero que sentía por esa hinchada y esos colores.

-¿Qué le aconsejaba sobre la vida?

-Era mucho de charlar en la previa a los entrenamientos. Se paraba frente al grupo y contaba lo que había pasado dentro y fuera de la cancha. Siempre remarcaba que no era un ejemplo como persona, pero sí como futbolista. Recordaba cómo había pasado algunas situaciones en circunstancias decisivas. Generalmente, relataba sus malas experiencias, o cómo se había equivocado cuando llegó relajado a una final o subestimó al rival con sus compañeros. Cada vez que hablaba, generaba silencios y tensión en el ambiente. Los jugadores lo miraban fijo, lo escuchaban. Le llegaba el mensaje a cada uno de ellos. Sus charlas tenían que ver con sus cuidados y con la idea de no repetir sus experiencias. La verdad es que nos quedarán grabadas en el cuerpo para siempre.

-¿Qué anécdota recuerda con él?

-Tiene que ver con su velocidad mental y capacidad de atención, para aquellos que lo acusaban de que no era un buen entrenador. Estábamos jugando una instancia de Eliminatorias por la Copa MX y, en México, es obligatorio poner juveniles en el banco de suplentes para que se vayan fogueando. En los últimos minutos, ganábamos 3 a 0 frente a Atlas. Le recomendé hacer ingresar a un jugador con experiencia y él me respondió: “Llamá al juvenil para que debute”. El chico tenía 16 años y lo hizo debutar para que fuera sumando minutos. Se acordó del chiquito y me pareció brillante. Mas allá de que estábamos ganando, se mantuvo concentrado y, producto de su sensibilidad, lo hizo ingresar.

-¿Su entorno lo llevaba por el buen o mal camino?

-En el tiempo que compartí con él estuvo acompañado de Dieguito, y de Verónica, su ex pareja. Fue un reencuentro después de un largo tiempo, porque su hijo no había podido estar en la última parte. Sin embargo, iba todos los días a entrenar y no faltó nunca. Jugábamos cada cuatro días y disputamos seis partidos de liguilla en un mes. No teníamos descanso. Mas allá de eso, su entorno lo contenía y era una persona que decidía por sí misma. Estaba tranquilo, feliz y relajado. Pudimos transitar seis meses entre sufrimientos y alegrías.

-¿Era difícil decirle “no” a Maradona?

-Cuando me convocaron para trabajar con él, dije que sí de una, sin pensarlo. Me imaginaba lo que iba a ser la convivencia y el día a día. No digo que me resulto fácil, porque la confianza se gana con el tiempo. Yo ocupaba un rol de estar a su servicio y colaborar en lo que necesitaba, siempre buscando el beneficio en lo deportivo. De mi parte, fui prolijo y meticuloso a la hora de expresarme; lo hice con el cuidado y el respeto que merecía semejante personaje. Él sabía que yo me lo tenía que ganar. Ser Maradona era único y Diego podía especular con que los que estaban cerca suyo buscaban sacar alguna ventaja. Ganarse su confianza llevó su tiempo. Hasta que vio que quería lo mejor para él. Era muy perceptivo e inteligente. Nadie le iba a decir lo que tenía que hacer ni pensar sobre otros, porque él mismo lo iba a vivenciar. Yo le consultaba sobre todo. Nunca tuve que decir que sí a algo que era no. Teníamos una relación normal de entrenador-colaborador. El “No” para él era una palabra muy difícil, dura. Pero no fue un “no” a la persona, sino a algo que proponía. Me hacía sentir importante y nunca abusé de ese beneficio que me otorgaba.

-¿Lo llamó para que sea su colaborador en Gimnasia?

-Sí, me llamó. Lo hablamos con Cristian (Bragarnik) y estaba todo bien. Después, Diego se operó de su rodilla. Me dijo: “Me voy a tomar 6 meses para acomodar el chasis y, luego de ese tiempo, nos volvemos a juntar”. Ahí surgió lo de Gimnasia y no estaba preparado para dirigir, pero como esperaba desde hacía tiempo esa oportunidad la aceptó de cualquier manera. Hablamos. Me ofreció ser su ayudante de campo y le dije: “No puedo salir de Chile porque ya dirigí seis encuentro con San Luis de Quillota”. Y lo entendió. Tengo todos momentos lindos vividos junto a Maradona.

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