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Ciencia

Científicos descubren una nueva parte del cuerpo humano

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Un equipo de investigadores asegura haber descubierto y proporcionado «la primera descripción detallada» de una nueva parte de cuerpo ubicada en el músculo masetero, según revela su estudio publicado el pasado 2 de diciembre en la revista científica Annals of Anatomy.

Si bien se considera que el masetero, un músculo corto responsable de la masticación, consta de dos capas —superficial y profundo—, los científicos señalan que varios textos históricos hacen referencia a la posible existencia de una tercera capa.

A fin de comprobar la presencia de una nueva capa y sus características morfológicas, los investigadores realizaron un estudio anatómico de 12 cabezas de cadáveres humanos preservadas en formaldehído y analizaron las tomografías de 16 cadáveres frescos. Además, se examinó la imagen por resonancia magnética de un sujeto vivo.

«Una tercera capa profunda y distinta desde el punto de vista anatómico del músculo masetero estaba presente de manera consistente desde la superficie medial del proceso cigomático del hueso temporal hasta la raíz y el margen posterior de la apófisis coronoide», escriben los investigadores, que recomiendan el nombre ‘Musculus masseter pars coronidea’ (parte coronoide del masetero) para identificar la parte descubierta.

Esta región del músculo masetero, ubicada en su capa más profunda, puede servir para estabilizar la mandíbula, elevando y retrayendo la apófisis coronoide, según se desprende de la distribución de sus fibras musculares.

«El conocimiento preciso de la estructura del músculo masetero también podría ser importante en un contexto clínico con respecto al manejo de los trastornos temporomandibulares o las intervenciones quirúrgicas en la zona del arco cigomático», concluyen los científicos. En este sentido, concluyen que «el conocimiento de la masa muscular normal y su ubicación» podría traducirse en «intervenciones mínimamente invasivas y un tratamiento óptimo para los pacientes».

Ciencia

Estudio sugiere que COVID-19 conlleva más riesgos al final del embarazo

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La mujeres que se contagian de COVID-19 hacia el final del embarazo son más vulnerables a complicaciones relacionadas con el parto, según un estudio, el cual destaca que la mayoría se dan entre las no vacunadas.

Una investigación que publica hoy Nature Medicine analizó los datos de todas las mujeres embarazadas en Escocia, entre ellas más de 87 mil que lo estuvieron entre el inicio de la vacunación, en diciembre de 2020, y octubre pasado.

El equipo encabezado por la Universidad de Edimburgo señala que las mujeres con COVID-19 hacia el final del embarazo tienen más probabilidades de sufrir complicaciones, frente a las que enferman en las primeras fases de la gestación o no lo han pasado.

Poblaciones invitadas a la vacunación contra la COVID-19 en Escocia a lo largo del tiempo.. Datos e Nature.
Poblaciones invitadas a la vacunación contra la COVID-19 en Escocia a lo largo del tiempo.. Datos e Nature.

Los partos prematuros y los nacimientos de bebés muertos o que fallecen al poco de nacer son más frecuentes entre las mujeres que enferman 28 días, o menos, antes de la fecha del parto.

La “mayoría de las complicaciones”, que también incluyen ingresos en cuidados intensivos relacionados con COVID-19, se produjo en mujeres no vacunadas, de acuerdo con el estudio.

Los expertos indicaron que no es posible decir si COVID-19 contribuyó directamente a las muertes o a los nacimientos prematuros, ya que no tuvieron acceso a las historias clínicas detalladas de cada mujer.

La autora principal de la investigación, Sarah Stock, de la Universidad de Edimburgo, indicó en una rueda de prensa virtual que, desde el inicio del programa de vacunación, el 77 por ciento de casos de COVID-19 en embarazadas correspondió a no vacunadas y las hospitalizaciones e ingresos en UCI fueron “sustancialmente más comunes” en este grupo.

Por el contrario, destacó que solo el 3 por ciento de los ingresos hospitalarios y el 1 por ciento en las unidades de cuidados intensivos fueron de mujeres totalmente vacunadas.

Alrededor del 12 por ciento de los casos de COVID-19 se produjo en embarazadas que solo habían recibido una dosis de la vacuna o a las que se les diagnosticó la enfermedad menos de catorce días después de la segunda.

El mensaje clave es que “la vacunación es la forma más segura y efectiva que tienen las madres de protegerse ellas mismas y a sus bebés de la infección”, manifestó Aziz Sheikh, también autor del estudio.

El equipo analizó los datos sobre muertes perinatales ampliadas, es decir, el fallecimiento de un bebé en el vientre materno después de las 24 semanas de embarazo o en los primeros 28 días después del nacimiento.

Esta tasa de mortalidad entre los bebés nacidos en los 28 días siguientes al desarrollo de COVID-19 por sus madres fue de 23 por cada mil nacimientos.

Todos los fallecimientos de bebés correspondieron a mujeres que no estaban vacunadas en el momento de la infección, dice el estudio.

Además, alrededor del 17 por ciento de los bebés nacidos en los 28 días siguientes a la infección lo hizo prematuramente, más de tres semanas antes de la fecha prevista.

Un 32 por ciento de las mujeres embarazadas que dieron a luz en Escocia el octubre pasado estaban completamente vacunadas (habían transcurrido más de catorce días desde la segunda dosis), en comparación con el 77 por ciento de la población femenina general de entre 18 y 44 años.

Stock agregó que los datos de esta investigación “se suman a la evidencia de que la vacunación en el embarazo no aumenta el riesgo de complicaciones en el embarazo, pero COVID-19 sí” lo hace.

Con información de EFE

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Científicos polacos hallan variante genética que aumenta riesgo por covid-19

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Un grupo de investigadores polacos de la Universidad Médica de Bialystok identificaron una variante genética que hace que los portadores sean más vulnerables al covid-19 y sufran una mortandad superior.

El descubrimiento, hecho público el miércoles, es fruto del trabajo del equipo científico dirigido por los profesores Marcin Moniuszko y Miroslaw Kwasniewski, y fue calificado como “innovador” por la dirección de la Universidad de Bialystok.

Según las conclusiones del estudio, el perfil genético de cada persona tiene una influencia significativa en cómo les afecta el covid-19, independientemente de otros factores de riesgo ya identificados como la obesidad, la edad avanzada o las comorbilidades.

El profesor Moniuszko explicó en una comparecencia ante la prensa que hallar la variante genética en cuestión en los pacientes puede ayudar a determinar quiénes corren un mayor riesgo de transcurso grave de la enfermedad.

Estos pacientes podrían, en este caso, recibir atención preferente e incluso dosis adicionales de vacunas contra el covid-19.

La investigación fue llevada a cabo en colaboración con el Instituto de Enfermedades Pulmonares y Tuberculosis de Varsovia y con la empresa privada ImageneMe; la muestra analizada fue de 1,500 personas.

La presencia de la variante genética en cuestión, que forma parte del cromosoma número 3, puede afectar las posibilidades de que el portador muera por covid-19, un riesgo que se multiplica por dos con respecto a los no portadores.

Según los científicos polacos, el 14% de los habitantes de Polonia presenta este gen, mientras que en el resto de Europa el porcentaje se reduce al 9% de la población.

Está previsto que el próximo jueves el ministro polaco de Sanidad, Adam Niedzielski, participe en una rueda de prensa en la universidad de Bialystok junto al equipo científico responsable.

Polonia es uno de los países europeos más afectados por la pandemia y el pasado martes superó la cifra de 100,000 víctimas mortales por esta enfermedad.

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Ciencia

Hembras de delfín tienen un clítoris “sorprendentemente similar” al del ser humano

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Al igual que el ser humano, las hembras de los delfines tienen un clítoris funcional y muchas de sus características sugieren que sirve para proporcionar placer, según un estudio que publicó  el lunes pasado la revista Current Biology.

El nuevo estudio muestra que las hembras tienen un gran clítoris repleto de nervios sensitivos y tejido eréctil, lo que sugiere que tiene un papel clave en proveerles placer.

La autora principal y experta en genitales de animales Patricia Brennan, de Mount Holyoke College, explicó a la agencia AFP que la sexualidad no humana es un área de estudio poco abordada, especialmente la enfocada en las hembras.

“Estas son cosas que es críticamente importante que las comprendamos a nivel evolutivo. Es posible que tengan algo que enseñarnos sobre nuestra propia sexualidad”, dijo.

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Aparte de los primates, los delfines son una de las principales especies conocidas por usar el sexo como una forma de crear y mantener lazos sociales.

Estos mamíferos acuáticos tienen sexo, incluso hembras con hembras y machos con machos, durante todo el año, y el clítoris está ubicado en un punto que sería estimulado durante la copulación.

Se restriegan contra la arena para masturbarse y también ha habido reportes de hembras tocándose entre ellas sus clítoris con sus hocicos o aletas.

Todos estos comportamientos apuntan a que disfrutan la experiencia, pero Brennan y sus colegas querían confirmar la idea y obtener un conocimiento biológico más profundo.

Como es difícil analizar a delfines teniendo sexo bajo condiciones de laboratorio, como para recabar datos como sus pulsaciones o escanear sus cerebros, decidieron estudiar las funcionalidades del clítoris para sacar conclusiones.

Para el estudio, llevaron a cabo un análisis detallado de los clítoris de 11 hembras que murieron por causas naturales y encontraron fuerte evidencia para respaldar la funcionalidad de este órgano.

La primera funcionalidad encontrada fue la presencia de estructuras de tejido eréctil, con muchos vasos sanguíneos.

“Lo que eso significa es que estos son tejidos que se hinchan con sangre, parecido a lo que ocurre con un pene y con el clítoris humano”, dijo Brennan.

La forma de estas estructuras cambiaba entre las crías y las adultas, indicando que son usadas cuando el animal se hace sexualmente maduro.

En segundo lugar, encontraron que el clítoris tiene grandes nervios y muchas terminaciones nerviosas justo por debajo de la piel, similar a las yemas de los dedos humanos –y, claro, también a los genitales. Además, la piel del clítoris es muy fina para aumentar la sensibilidad.

Finalmente, encontraron estructuras sensoriales llamadas corpúsculos genitales, que son bastante similares a las encontradas en el pene y el clítoris humano, y que se sabe existen específicamente para proporcionar placer.

Los humanos compartieron un ancestro común con los cetáceos hace ya unos 95 millones de años, lo que hace que las similitudes sean sorprendentes –pues la relación es distinta a la que existe con los primates, de los que nos separamos hace unos seis millones de años.

Para Brennan, la falta de investigaciones previas sobre los delfines, pero también sobre la sexualidad animal femenina en general, es “desconcertante” y puede deberse a la incomodidad que puede generar el tema entre científicos y el público. 

Sin embargo, es importante estudiarlo, dijo. Por ejemplo, investigaciones anteriores han mostrado que el éxito de la inseminación artificial de terneras y cerdos incrementa de manera importante cuando una persona estimula los genitales del animal.

“La gente podría sentirse incómoda si supieran que para tener su carne alguien tuvo que estimular el clítoris de una vaca”, dijo. Pero estudiar la sexualidad animal también podría tener implicaciones en la salud humana, explicó Brennan.

“Ciertamente hay muchas mujeres que experimentan problemas durante el sexo, por ejemplo, relacionados con la excitación o con dolor durante el sexo o con la imposibilidad de tener un orgasmo”, dijo, y estudiar a otros mamíferos puede mejorar el entendimiento sobre por qué esto ocurre y a la vez darnos posibles soluciones.

Parte de las razones para que esté tan poco estudiado el campo de la sexualidad femenina podría estar en el desbalance histórico en el número de mujeres científicas, dijo Brennan. Incluso el clítoris humano no fue totalmente descrito sino hasta los años 1990.

Brennan ahora planea ahora estudiar a las alpacas, que copulan por hasta media hora. Ella tiene la sospecha de que durante el acto los machos podrían estar estimulando los clítoris de las hembras, para facilitar la reproducción.

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