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¿Cada cuánto tiempo hay que bañarse?
El aseo personal es algo que se valora de diferentes formas en cada nación o cultura. Hay lugares donde se aprecia el hecho de que una persona se bañe todos los días, mientras que en otros no es una prioridad tener este hábito diario.
Se relaciona el aseo frecuente como una forma de proyectar responsabilidad, respeto, orden y salud a quienes hacen parte del entorno de una persona. No obstante, este acto también es susceptible a la subjetividad.
Hay personas que, en vez de bañarse todos los días de forma casi religiosa, prefieren hacerlo solamente cuando sea necesario, o de forma no tan frecuente, por una cuestión de recursos o por simple iniciativa.
Esto también ha sido estudiado por la ciencia, la cual ha profundizado en esta dicotomía, que -como las visiones que se pueden encontrar en la opinión pública- también tiene diversas posturas.
¿Por qué la gente se baña de forma diaria?
En los países occidentales, por lo menos, el baño diario representa una costumbre que se va adquiriendo a medida que una persona atraviesa su primera infancia.
Para dar un ejemplo, según la Universidad de Harvard, dos tercios de la población estadounidense tiene la costumbre de ducharse diariamente, a diferencia de China, donde se estima que la mitad de la población se baña solo hasta dos veces a la semana.
Esto se debe a que muchas personas consideran el baño diario como una forma de proteger su salud. Sin embargo, el mismo estudio hecho por Harvard asegura que esta acción es posible debido a ser una norma social.
Aliviar inseguridades, como el mal olor corporal; que sea la forma para prepararse para un nuevo día o una simple rutina diaria son algunas de las razones por las cuales las personas tienden a bañarse todos los días.

¿Cuál es la necesidad?
“Creo que ducharse tiene principalmente razones estéticas. La gente piensa que se ducha por higiene o para estar más limpia, pero bacteriológicamente ese no es el caso”, dijo Elaine Larson, experta en enfermedades infecciosas y decana asociada de investigación de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, para la revista Time.
En su investigación, llamada ‘Efecto de los productos antibacterianos para la limpieza del hogar y el lavado de manos en los síntomas de enfermedades infecciosas’, la científica asegura que el uso de jabones antibacterianos no es mejor que el jabón convencional para prevenir infecciones.
Sin embargo, en aras de hablar de formas de protegerse contra enfermedades infecciosas, lo más recomendable, según Larson, sería lavarse las manos de forma regular.
Esto se puede relacionar con el concepto que tiene el doctor Shmerling, quien asegura que el baño diario puede perjudicar a las propiedades naturales de la piel: “La piel normal y sana, la cual mantiene una capa de grasa y un equilibrio de bacterias ‘buenas’ y otros microorganismos, pierden estas ‘características’ al lavar y restregar, especialmente si el agua está caliente”.
Esto puede generar resequedad e irritación en la piel, dejándola así desprotegida ante infecciones o, por lo menos, bacterias que pueden hacerle daño.
Esto coincide con el pensamiento del doctor Brandon Mitchell, profesor asistente de dermatología de la Universidad de Washington, quien asegura que “la mayoría de las personas se bañan en exceso”.
Mitchell dice que el constante lavado puede quitarle sus aceites naturales a la piel y afectar negativamente al número de bacterias alojadas que ayudan a reforzar el sistema inmunológico en la epidermis. “Tu cuerpo es naturalmente una máquina bien engrasada -dice a Time-, una ducha diaria no es necesaria”, según Mitchell.

¿Cada cuánto me debería bañar, entonces?
El doctor Shmerling aseguró que no existe una frecuencia ideal, pero que lo más recomendable es bañarse varias veces a la semana y con duchas cortas (de entre 3 a 4 minutos), enfocándose principalmente en las axilas y la ingle, las cuales suelen ser partes que desprenden malos olores.
Mitchell, por su parte, aseguró que lo más recomendable, además de abandonar por completo los antibacteriales, es no abusar con el jabón durante la ducha: “Les digo a los pacientes que se duchan a diario que no se enjabonen todo el cuerpo. Algunas personas con el cuero cabelludo y el cabello secos probablemente sólo necesiten enjabonarse cada pocas semanas”.
Principal
Nueva evidencia indica que la obesidad y la hipertensión pueden ser una causa directa de la demencia
La tasa de obesidad se triplicó en las últimas cuatro décadas a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es hoy una de las mayores preocupaciones de la salud pública.
Ahora, científicos de Dinamarca y el Reino Unido presentaron pruebas que sugieren que la obesidad y la presión arterial alta pueden ser causas del desarrollo de la demencia, el trastorno mental que puede implicar un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
El estudio fue publicado hoy en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores señalaron que mantener un peso óptimo y la presión arterial bajo control podría ayudar a evitar el deterioro cognitivo.
“Encontramos que el índice de masa corporal elevado y la presión arterial alta son causas directas de demencia”, dijo Ruth Frikke-Schmidt, profesora y médica jefe del Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.
Así, la salud física y la salud mental resultan estar mucho más conectadas de lo que se pensaba.
En la investigación, también participaron científicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido. Contaron con el financiamiento del Fondo Independiente de Investigación de Dinamarca, la Fundación Lundbeck, la Región Capital de Dinamarca, Hjerteforeningen y Sygeforsikringen Danmark.
La obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, según OMS. Sin embargo, el uso del IMC como único criterio para definir la obesidad ha sido cuestionado porque no distingue entre masa muscular y grasa ni considera la distribución de la grasa en el cuerpo. Por eso, algunos expertos proponen complementar el IMC con otras mediciones para evaluar el riesgo real para la salud.
El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Dinamarca fue averiguar si la obesidad y la hipertensión no solo acompañan a la demencia, sino que la provocan.
El equipo analizó datos de miles de personas de Dinamarca y Reino Unido. Utilizó una técnica llamada aleatorización mendeliana, que emplea información genética para simular un experimento natural y eliminar confusiones externas.
Esta metodología compara a quienes tienen variantes genéticas ligadas a la obesidad con quienes no las tienen. Así se puede detectar el efecto real del exceso de peso sobre la salud mental.
El análisis demostró que el riesgo de demencia aumenta con el IMC mayor y se intensifica cuando existe hipertensión.
Frikke-Schmidt comentó: “Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso con el objetivo de detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero no se observó ningún efecto beneficioso”.
Una cuestión abierta que queda por probar es si la medicación para bajar de peso, iniciada antes de la aparición de síntomas cognitivos, podría ser protectora contra la demencia.
“Nuestros datos actuales sugerirían que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia de tipo vascular”, estimó.
En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni e investigador en neurociencias del Conicet, señaló: “Hasta ahora, la obesidad se reconocía como un importante factor de riesgo para la demencia, pero la evidencia previa no la definía como una causa directa”.
Estudios anteriores habían sugerido una relación clara entre obesidad y mayor riesgo de demencia, aunque consideraban que el vínculo era complejo y dependía de varios factores intermedios.
“Aún se necesita más investigación para confirmar una relación causal directa”, consideró Allegri.
“Recientemente se planteó que los pacientes obesos en tratamiento con medicamentos GLP-1 podían desarrollar menos demencia. Pero otro estudio encontró que ese tipo de fármaco no frenan el deterioro cognitivo”, dijo.
En cuanto a la prevención de la demencia, “implementar campañas de salud pública enfocadas en los factores de riesgo es una de las acciones más económicas y efectivas a largo plazo. El estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism lo reafirma”, subrayó Allegri.
Jetset
Sydney Sweeney se prepara para su nuevo protagónico tras el éxito de «La Empleada»
Tras el éxito de taquilla que ha significado «La Empleada», Sydney Sweeney, uno de los rostros más bellos de Hollywood en la actualidad, ya tiene preparado su próximo proyecto en el que será protagonista y también productora.
Se trata de una adaptación cinematográfica del libro «Custome of Country», de Edith Wharton, según confirmaron medios de la farándula este pasado miércoles. Con esto, Sweeney arranca el 2026 con más roles protagónicos, tal y como se desarrolló en todo el 2025.
Para esta nueva película, la esbelta rubia interpretará a una mujer del Medio Oeste que intenta ascender en la escala social de Estados Unidos a principios del siglo XX. Por el momento no se han dado mayores detalles al respecto.
Tras cintas que tuvieron poca aceptación en taquilla, como «Edén» y «Christy», Sydney Sweeney volvió a su estatus de estrella taquillera con «La Empleada», la cual ha superado los $248 millones a escala mundial y sigue estando en cartelera en varios países.
Jetset
Luis Fonsi inicia el 2026 con nueva colaboración junto a Feid
Luis Fonsi arranca el 2026 con una nueva propuesta musical al unir su talento con el cantante colombiano Feid en «Cambiaré», un tema que invita a moverse, sentir y reconectar con la alegría a través del ritmo.
La canción es un giro en la carrera del artista puertorriqueño, quien apuesta por sonidos distintos a los que ha explorado durante más de dos décadas de trayectoria musical.
«Me hace mucha ilusión escribir e interpretar una canción diferente a lo que llevo haciendo durante estos 27 años de carrera. Siento emoción, nervios, adrenalina; me encanta sentirme así. Se siente como empezar de nuevo», explicó Fonsi, según declaraciones publicadas por Universal Music.
«Todo nace de un lugar de respeto y de celebrar mis raíces, mi cultura y esa clave que llevo por dentro. Sin riesgo no hay avance y sin valentía no hay evolución», añadió.
«Cambiaré» se apoya en los ritmos y la cadencia de la salsa, reinterpretados desde una producción contemporánea que busca conectar la tradición con una nueva generación de oyentes.
El tema fue compuesto por Luis Fonsi, Feid, Andrés Torres y Mauricio Rengifo.
La colaboración con Feid surgió de forma natural durante el proceso creativo.
«Cuando grabé la maqueta supe que quería una voz con un color distinto, que aporta otra perspectiva. Quería trabajar con alguien fresco, con una energía muy actual y con un artista a quien admiro profundamente. Sentí que era el momento perfecto para que Feid y yo hiciéramos algo completamente diferente y, a la vez, muy especial para el público», dijo Fonsi.
El tema y su video oficial ya están disponibles en todas las plataformas digitales.


