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Capacitan a jueces en situación legal de familias radicadas en Exbolsones
Un total de 25 jueces de paz de todo el país participaron, este lunes, en el taller «Situación jurídica y social de los sectores delimitados por la sentencia de Corte Internacional de Justicia de 1992», dicho dictamen pasó parte del territorio salvadoreño conocido como los Bolsones a territorio hondureño.
El taller tenía por objetivo instruir a los jueces de paz en la situación legal y jurídica de las 18,000 personas afectadas radicados en la zona fronteriza con Honduras, los ex Bolsones.
«Este taller es sobre la sentencia de Corte Internacional de Justicia de 1992 sobre los Bolsones, tras la sentencia, quedaron varios cantones fuera de nuestro país, que ahora forman parte de Honduras, nosotros tratamos de ver, como velamos por los derechos de todas estas personas que al parecer no son de aquí, ni de allá, que tienen su documentación salvadoreña, pero sus tierras quedaron en Honduras», indicó Elsy Dueñas Lovos, magistrada de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y coordinadora de la Unidad de Facilitadores judiciales de dicha institución.
La magistrada explicó que, tras el taller, los jueces se encargan de darles capacitaciones a los 700 facilitadores judiciales distribuidos en todo el país. Los facilitadores judiciales son líderes de cada comunidad, que median en los conflictos de la población antes de llegar ante un juez, quienes, además, presentarán informes a los jueces sobre la situación legal y jurídica de cada una de las personas afectadas.
El taller también contó con la participación de la viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, como parte del trabajo coordinado entre ambas instituciones por velar y hacer valer los derechos de los salvadoreños afectados.
«Para nosotros es fundamental este tipo de apoyos coordinados, este es el mejor ejemplo de trabajo interinstitucional como Estado, no solo como Gobierno, sino también como Estado, de poder apoyar a los salvadoreños que fueron afectados por la sentencia de la Haya de 1992 y que ahora están en nuestros sectores delimitados, son 18,000, ese es el dato que nos ha arrojado el censo», señaló Mira.
Para la viceministra es muy importante que después de 31 años, el trabajo del Gobierno llegue a estas zonas para darles a conocer y hacerles valer los derechos decretado en la sentencia.
«Para realizar este trabajo, los facilitadores son fundamentales ya que ellos están en el terreno y el territorio explicando a cada uno de los salvadoreños afectados cuáles son sus derechos», destacó Mira.
Mesa de honor taller: «Situación jurídica y social de los sectores delimitados por la sentencia de Corte Internacional de Justicia de 1992». Foto: Edison González/Diario El Salvador.
La funcionaria explicó que entre los proyectos que se tienen con los afectados en los bolsones está el otorgamiento de un carné que los identifica como salvadoreños afectados por la sentencia, dicho proyecto iniciará en diciembre y espera ser ejecutado en tres meses, para que puedan desplazarse de un país a otro.
Además, el Gobierno a través del ministerio de Relaciones Exteriores y el ministerio de Agricultura y Ganadería les entregan paquetes agrícolas, dan insumos educativos con el ministerio de Educación, buscan acercar DUI centros para que las personas puedan obtener su documento, consulados móviles para poder sacar pasaporte, también en coordinación con el ministerio de Obras Públicas para construir puentes transfronterizos para que las personas ya no crucen a través de quebradas y ríos.
Los sectores afectados, conocidos como ex Bolsones, son seis: Tecpangüisir, Las Pilas-Cayaguanca, Arcatao-Sazalapa, en Chalatenango; Sabanetas-Nahuaterique, en Morazán; Monteca o Dolores, en La Unión y Los Amates o Goascorán, también en La Unión.
Opinet
LA PAZ ANTES DE LA PAZ Por: Yossi Abadi
La incorporación de El Salvador al Board of Peace impulsado por el presidente Donald Trump ocurre en un momento particular: cuando la palabra “paz” se repite con urgencia, pero con poca eficacia. Se la invoca en declaraciones solemnes, se la persigue en mediaciones interminables, se la reclama en llamados constantes al alto al fuego. Mucha intención. Poco orden. Esa saturación obliga a replantear una pregunta que el mundo suele evitar: ¿qué significa realmente hablar de paz? No por mala fe, sino porque se ha confundido el objetivo con el camino.
El Board of Peace surge precisamente desde esa frustración. No como un organismo decorativo, sino como un intento de entender por qué tantos procesos de paz fracasan incluso antes de comenzar. Y es ahí donde la experiencia de El Salvador adquiere relevancia: no llega a esa mesa como alumno ni como observador. Llega como caso. Como ejemplo de que, a veces, la paz no empieza con un acuerdo, sino con una decisión.
Durante años, gran parte del mundo asumió que la paz es el punto de partida. Que primero se dialoga, luego se ordena. Que el consenso genera autoridad. El Salvador recorrió el camino inverso. Entendió que sin un Estado que ejerza control efectivo sobre su territorio,
la paz no es una promesa: es una ficción administrativa.
Lo que cambió en El Salvador no fue solo una política de seguridad. Fue la secuencia. Primero orden. Primero presencia estatal. Primero reglas claras. Solo después, normalidad. La paz no llegó como resultado de una negociación; llegó como consecuencia de que el miedo dejó de administrar la vida cotidiana.
Ese aprendizaje tiene valor directo para regiones atrapadas en conflictos prolongados. En muchos de esos escenarios, el problema no ha sido la ausencia de iniciativas de paz, sino la ausencia de una autoridad capaz de sostenerlas. Vacíos de poder que son rápidamente ocupados por actores no estatales, milicias, organizaciones criminales o estructuras terroristas que convierten la violencia en sistema mientras el Estado negocia desde la debilidad.
El Salvador no ofrece soluciones mágicas ni recetas universales. Lo que aporta al Board of Peace es algo más incómodo y, precisamente por eso, más útil: la certeza de que la paz no puede construirse sobre un vacío de poder. Que antes del diálogo debe existir control. Que
antes de la reconciliación deben existir límites. Y que sin Estado, no hay proceso que aguante.
En un mundo donde el crimen, el extremismo y el terrorismo aprendieron a usar el lenguaje del derecho como escudo, El Salvador recuerda una verdad básica que muchos sistemas han preferido olvidar: la paz no se defiende con comunicados, sino con presencia. No se sostiene
con intenciones, sino con autoridad. No se proclama; se ejerce.
Por eso su presencia en el Board of Peace tiene tanto sentido. No para enseñar cómo se firma la paz, sino para recordar algo más elemental y más difícil: que la paz duradera no empieza con palabras, sino cuando el Estado vuelve a llegar a tiempo.
Y cuando ese silencio llega -cuando es real- dice más que cualquier declaración

Cónsul Honorario de El Salvador en Israel
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Fuertes vientos dejan una menor lesionada y daños en vivienda de Zaragoza, La Libertad
Las fuertes ráfagas de viento registradas durante la madrugada de este lunes 2 de febrero ocasionaron el desprendimiento total del techo de una vivienda con habitaciones de alquiler en el distrito de Zaragoza, en el departamento de La Libertad Este, informaron autoridades.
El incidente se produjo alrededor de las 5:00 de la mañana, cuando los vientos alcanzaron velocidades estimadas entre 50 y 70 kilómetros por hora, de acuerdo con datos proporcionados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
Como resultado del hecho, una niña resultó lesionada y fue atendida de manera oportuna por personal del Ministerio de Salud (MINSAL), sin que hasta el momento se reporten complicaciones mayores.
Las autoridades advirtieron que los Vientos Nortes continuarán durante el transcurso del día, con rachas que podrían alcanzar nuevamente hasta los 70 kilómetros por hora. Ante esta situación, recomendaron a la población no subirse a techos ni árboles, así como mantenerse alejada de vallas publicitarias, láminas y estructuras que puedan representar un riesgo.
Internacionales
Laura Fernández es la nueva presidenta de Costa Rica
La derechista Laura Fernández es la nueva presidenta de Costa Rica, tras arrasar en las elecciones del domingo con su promesa de mano dura contra el narcotráfico, en este país que por años fue considerado uno de los más seguros del continente.
Fernández, politóloga de 39 años, obtuvo el 48,7 % de los votos, casi nueve puntos más de los que necesitaba para ganar en primera vuelta, según el conteo del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) del 85 % del escrutinio.
Sus propuestas sobre seguridad -que capitalizaron el principal reclamo de los costarricenses- y para reformar los poderes del Estado son vistas por opositores como parte de un plan para consolidar un poder absoluto, al estilo del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, primer mandatario en felicitarla.
En una videollamada con su mentor, el presidente Rodrigo Chaves, Fernández le agradeció haber confiado en ella «para ser hoy la presidenta electa de Costa Rica».
Apenas se conocieron los primeros resultados, que ya mostraban una amplia ventaja sobre el socialdemócrata Álvaro Ramos (33,18% de los votos), miles de militantes del Partido Pueblo Soberano se reunieron en sitios emblemáticos del país para festejar.
Caravanas de vehículos con banderas turquesa y fiestas callejeras se organizaron rápidamente en San José y otras ciudades.
Su triunfo afianza a la derecha en Latinoamérica, tras las recientes victorias en Chile, Bolivia y Honduras, y donde este año habrá presidenciales en Brasil y Colombia, actualmente gobernados por la izquierda.
Además, Fernández será la segunda mujer que gobierne Costa Rica, de 5,2 millones de habitantes y uno de los países más estables de la región, tras el mandato de Laura Chinchilla, quien también ganó en primera ronda en 2010.
Costa Rica también eligió este domingo a 57 diputados.
Fernández, quien asumirá el 8 de mayo, propone copiar parte de la guerra contra contra las pandillas de Bukele y reformar los poderes del Estado, a los que ella y Chaves acusan de auspiciar la impunidad.
Por ello, aspira a lograr una amplia mayoría legislativa que le permita modificar la Constitución.
Durante el gobierno de Chaves, una figura polarizante, la tasa de asesinatos alcanzó un récord de 17 por 100,000 habitantes.
Siete de cada diez homicidios están ligados al narcotráfico, que convirtió a este país, considerado por décadas uno de los más seguros del continente, en centro logístico y de exportación de drogas, según las autoridades.
Fernández ofrece terminar la construcción de una cárcel inspirada en la megaprisión para pandilleros de Bukele, aumento de penas y estados de excepción en zonas marginales conflictivas.
«Me gusta su proyecto de la cárcel. La violencia explotó porque están tocando a los cabecillas, como sacar a las ratas de las cloacas», justificó Jéssica Salgado, oficinista de 27 años.
«La economía anda bien y Laura va a darle duro a los narcos», señaló por su parte Sileny Fernández, asesora de recursos humanos de 39 años.
Pero los opositores aseguran que las reformas constitucionales en realidad buscan allanar el regreso de Chaves al poder cuando finalice su mandato de cuatro años. Actualmente el presidente debe esperar dos períodos para volver a postular.
A Fernández la tildan de «populista» y «mala copia» de Chaves por adoptar su retórica confrontativa.
«Siempre voy a cuidar la estabilidad democrática», garantizó la candidata este domingo.
«Lo primero que quieren los dictadores es reformar la Constitución para mantenerse en el poder», lanzó este domingo el expresidente Óscar Arias, premio Nobel de Paz 1987.
«Aquí no hay dictaduras», dijo tras sufragar el presidente, quien desató críticas por hacer gestos de burla contra votantes que gritaban «¡Fuera Chaves!».
Aunque la pobreza bajó del 18 % en 2024 al 15,2% en 2025, Costa Rica está entre los seis países latinoamericanos más desiguales en el índice Gini y es el segundo más caro después de Uruguay.


