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INCONSCIENTE COLECTIVO: NAYIB BUKELE

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Nayib Bukele es un fenómeno en la política de manera indiscutible, pero eso NO necesariamente significa que sea una opción viable para cambiar el rumbo del país. Prometer cualquiera puede, opinar diferente también, acabar con la corrupción es un discurso absolutamente trillado, gobernar para el pueblo, hasta el mismo candidato de derecha ha jurado que esta vez sí lo hará; pero tener la capacidad de cumplir al pueblo votante en su gestión presidencial, es algo que sinceramente nunca ningún candidato ha logrado, y el mayor ejemplo para refrescarnos la memoria, se encuentra “exiliado” en Nicaragua, viviendo de la comodidad de los “cambios” que -con el mismo perfil de Nayib- lo llevaron al poder. Actualmente, la mayoría de los fenómenos políticos, han sido figuras “outsiders” que han visualizado oportunidades de llegar al poder, en medio de la confusión y “asqueo” de la población por la política tradicional: Donald Trump en Estados Unidos o Jimmy Morales en Guatemala son un ejemplo, y ninguno de ellos ha resultado ser un cambio de dirección en las aspiraciones de país, y al contrario, parece ser que la medicina resulta ser peor que la enfermedad que el sistema político tradicional tiene. Estamos totalmente de acuerdo en algo: se debe poner fin a los esquemas políticos tradicionales llenos de corrupción, nepotismo e incapacidad, pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿a qué precio? Yo creo de deben seguir leyendo para aclarar dudas sobre el precio que este candidato celeste desea establecer. Y por ello, y de manera técnica o documental, descifro los antecedentes, actualidad y futuro de este candidato político.

1.UNA LARGA CAMPAÑA PRESIDENCIAL. La aspiración a la presidencia de Nayib, nace en el 2012, pero se profundiza a su llegada a la Alcaldía de San Salvador en 2015. Lo que pocos han logrado entender es que su apuesta por la Presidencia solo deja en claro el poco interés que tiene por continuar mejorando las obras que ha comenzado (en Nuevo Cuscatlán se mantuvo solo un periodo y el evidente abandono de la posibilidad de seguir gobernando y mejorando San Salvador, ya que hubiera ganado como candidato de cualquier partido al que hubiera apostado). Nayib ha pretendido la Presidencia desde hace años y ver su publicidad en todo el país señalando sus “obras como Alcalde”, solo reflejan la intención deliberada de promoverse hacia una oportunidad en el poder ejecutivo. Así mismo, la gestión en la Alcaldía de San Salvador fue la más clara propaganda política de este aspirante a la presidencia. Una de las primeras evidencias que revelan a Nayib como un político tradicional, lejos de su imagen de innovador que desea vender, es el uso que hizo de los fondos públicos de la municipalidad para promover su futuro político. La ciudad se llenó del “celeste” en banderas, anuncios y láminas, que posteriormente ha sido el color e imagen de los partidos a los que representa (Nuevas Ideas y Gana).

2. SU AFINIDAD A MENTIR (O DIGAMOS A SOBREDIMENSIONAR) Desde la victoria de Nayib en Nuevo Cuscatlán en 2012, su afinidad por “manipular, sobredimensionar o quizá hasta mentir sobre sus logros” por encima de los datos y la realidad, parece ser un elemento propio de su forma de ser. En esa elección municipal, manifestó haber arrebatado a ARENA la alcaldía con una tendencia de 20 puntos de diferencia. Los datos del TSE son claros: solo fueron 5 puntos la diferencia. Luego, en San Salvador en 2015, su mismo #Team Nayib, promulgaba una ventaja de más de 20 puntos en la elección de la Alcaldía contra el candidato de ARENA. El resultado, el mismo de siempre, a pesar del triunfalismo de Bukele, la diferencia real fue de 3 puntos porcentuales. ¿Lo que importa es quién ganó? No, lo que importa es observar la actitud de soberbia electoral con la que un candidato arriba al poder y que debe respetar a ese porcentaje que no votó por él, sea del partido que sea, ahí comienza la alternancia, la democracia y la tolerancia en el poder.

Esa misma historia se está repitiendo en el escenario de las elecciones presidenciales que actualmente vivimos: una promoción indiscriminada de encuestas (muchas de ellas poco creíbles) que reflejan una victoria “contundente” de Nayib para el 2019, pero según la historia y los resultados reales, las elecciones terminan más apretadas de lo que aparentan en las encuestas, los números no mienten. En una entrevista, el mismo Bukele dijo: “las encuestas son el resultado de un momento, pero en política las cosas cambian de un momento para otro”. Parece ser que el predicador de la anti-política, ya no piensa igual, y hoy piensa que “sus” encuestas son “Palabra de Dios”.

3. REDES SOCIALES Y EL NACIMIENTO DE “UN FAKE SOCIAL”. De manera importante hago mención de su inflada imagen en las redes sociales. De acuerdo a su perfil de Twitter, le siguen 484 mil personas, la mala noticia para Nayib es que uno perfectamente puede verificar esos perfiles y darse cuenta que, miles de sus seguidores son falsos, que no son personas que “twittean” sino “fakes” y obviamente solo se los crean para mantener vivo el mito de su inexplicable popularidad. Ese espejismo “tonto e infantil” de su histórico liderazgo en las redes sociales le puede salir caro, a la gente no se le engaña, porque de esos políticos tenemos y en colección interminable. Pruébelo, es fácil y las evidencias están a la vista.

4. LA ANTI-POLITICA Y LA CORRUPCIÓN. Bukele sumó multitudes de principio a fin al mostrarse como una figura “anti política” desde el cómodo sitio de su sillón en Facebook Live. Su discurso se basó en señalar los errores de los gobiernos pasados y presentes, señalar la corrupción como modelo de gobernar, y fomentar el odio hacia la política tradicional. Su gestión como Alcalde la vendió como un modelo de resultados concretos bajo el eslogan: “el dinero alcanza cuando nadie se lo roba”. Aun así, hay que anotar que sus proyectos obviamente carecen de una orientación a la consulta ciudadana, y procede simplemente de acuerdo a lo que él considera “que el pueblo necesita”, típico del pensamiento anarquista, que de paso me permite preguntarle: ¿Ud necesita un Aeropuerto en La Unión?

A medida que la campaña electoral ha avanzado, la imagen del Nayib “antipolítico” ha empezado a desaparecer de manera precipitada, y su figura se acerca cada vez más a las de los políticos tradicionales que conocemos: sus evidentes relaciones con políticos o círculos con pasado nefasto, tanto de ARENA que tanto odia, como del Frente que tanto critica; personajes  oscuros que no le abandonan y son parte de su “día a día” y que por lo visto, serian parte del Gobierno del país; lanzarse como candidato de GANA a sabiendas de la imagen de dicho partido y la recurrente mentira de que el Tribunal no le permitió inscribir a su adorada Nuevas Ideas. Un poco de paciencia le hubiera venido bien, aún está joven.

Otro de los aspectos que han manchado la trayectoria de Nayib son los casos de corrupción (creamos o no en ellos) que la Corte de Cuentas, la Fiscalía, ARENA, el Frente y la misma CSJ han difundido. No voy a meterme en líos ideológicos, pero como dice el dicho: “cuando el río suena…”.  Con ello manifiesto estar claro que la gestión de Nayib tampoco ha sido la diferente a las tradicionales formas de gobernar, y rodeado de un selecto grupo de “incapaces y corruptos”, no puedo imaginar un gobierno de Bukele transparente y capaz.

5. BULLYING POLÍTICO O EL FOMENTO DEL ODIO ELECTORAL. Todos estamos cansados de las campañas sucias, o quizá nos hemos acostumbrado a ellas, y esta elección no ha sido la excepción. Quienes esperaban que Nayib hiciera algo a la altura, han comenzado a decepcionarse: difusión de noticias falsas, ejercito de troles atacando figuras contrarias, discursos incendiarios contra sus oponentes, manipulación hacia las masas, pocas o nulas propuestas reales y concretas para su futuro gobierno, son lo que el partido de la Golondrina ha ofrecido como menú principal en estas elecciones. Nayib es parte del odio electoral típico de las campañas, la seducción del poder no le hizo ser capaz de alejarse de este mal.

6. CONCLUSIÓN. El fenómeno Nayib Bukele, se diluye semana tras semana, es fuerte sí, pero no como para pensar en que más de la mitad de los votantes estén pensando en votar por él, y como advertí a colegas cercanos: la campaña electoral salvadoreña es el reflejo de lo que realmente los candidatos “son”: es cruel y saca el peor lado de las intenciones políticas. Nayib Bukele no sobrevivió a su figura de innovador y “sex-simbol” de las masas, ahora deberá enfrentar en condiciones iguales a ARENA o al Frente en las elecciones del 2019. Nadie ha tenido la culpa, si sos político honesto (Como AMLO en México o Mujica en Uruguay), cualquier acusación o calumnia se esfuma, y no te daña, pero si son acusaciones más o menos sustentadas, dinamitan la popularidad del candidato celeste y los votantes, por lo tanto, vuelven a sus cauces naturales, así funciona el sistema electoral. El fenómeno Nayib duró lo que duró, no creo que llegue tan fuerte al “Dia D”, ya que las tormentas arrecian y su paraguas de “honorabilidad” y “capacidad” parece haberse roto. Oírlo hablar fuera de la cámara, sin oportunidad de ser asesorado o lejos de su área de confort, ha sido una decepción total: frases sin sentido, acusaciones en vez de propuestas, la trillada idea de vender populismo barato, por lo que mi sentido común me señala: no tiene capacidad para gobernar, lo cual es un riesgo de país, y debido a su idolátrico “perfeccionismo”, no creo que algún día lo vaya a estar. Como dijo Nietzsche: “Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño”.

 

 

 

 

 

Guillermo Gómez es un Consultor Senior, Economista y Máster en Política Económica Internacional con experiencia en la elaboración de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en monitoreo y evaluación, planificación estratégica y evaluaciones económicas y sociales, así como diagnósticos y análisis de programas y proyectos.

 

 

 

 

 

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Las elecciones estadounidenses de 2020

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La elección presidencial del 3 de noviembre de 2020 fue indudablemente la elección más importante en la historia de la posguerra de EE. UU. En estas elecciones, por tanto, la participación de los votantes estadounidenses fue la mayor desde 1900, lo que demuestra el resurgimiento de su interés político y el clima fuertemente polarizador que imperaba en el país.  Al mismo tiempo, Joe Biden puede haber ganado el voto popular (4,5 millones de votos más que Trump) y los electores necesarios, pero Donald Trump ha demostrado una gran durabilidad, teniendo de hecho en su contra casi todos los medios, la gran mayoría de Hollywood y el todo establecido. 

Estas elecciones mostraron la profunda división en los Estados Unidos, que en muchos lugares llevó a resultados electorales extremadamente marginales. El intenso enfrentamiento entre las dos partes y la retórica y práctica extremas no es un hecho aislado y puede profundizarse aún más, teniendo un impacto negativo en el país.

Las razones de la resiliencia electoral de Trump se deben a que el presidente Trump había adoptado una retórica antisistémica de denuncia de las élites, a las que sin embargo pertenece, así como una táctica agresiva contra las fuerzas de la globalización, aspectos que tocaron fuertemente grandes sectores de la clase media y, por supuesto, la clase trabajadora.

Entonces, a los desempleados, a las personas que sienten que no tienen voz, a los habitantes de la provincia que son ridiculizados por sus modales y costumbres por los arrogantes residentes metropolitanos, incluso a los ciudadanos pertenecientes a minorías pero también a todas las grandes comunidades, como los afroamericanos y latinos, el discurso de Donald Trump ha encontrado y sigue encontrando una gran resonancia. Y esto a pesar de que todos los movimientos por la protección de los derechos (black lives matter, etc.) estaban claramente en su contra. 

Y si no se hubiera producido la pandemia de coronavirus y no hubiera estallado la segunda ola, que está golpeando a Estados Unidos con tanta violencia como la primera, Donald Trump habría ganado fácilmente las elecciones. Así, después de los primeros tres años de resultados económicos positivos de la administración Trump, el cierre de marzo provocó el cierre de muchas pequeñas y medianas empresas, mientras que más de 20 millones de estadounidenses se quedaron repentinamente sin trabajo.

Y Donald Trump sin duda habría ganado las elecciones presidenciales sin la crisis de salud  dado el hecho de que Joe Biden, quien expresa el internacionalismo neoliberal, el proceso de globalización relacionado y la “sociedad abierta” de las ONG y las muy poderosas instituciones económicas como las fundaciones George Soros y Bill Gates. etc., claramente parecía haberse quedado sin fuerzas, propuestas y consignas antes incluso de llegar a la línea de meta.

Los oponentes políticos de Trump y la mayoría de los analistas y encuestadores se habían centrado en los rasgos arrogantes y egoístas de su personalidad, un excéntrico y muy impulsivo sin duda multimillonario, y por supuesto se equivocaron al creer que sería derrotado con una gran diferencia. El trumpismo como fenómeno ideológico y social es cierto, por tanto, no se ha ido, está presente y seguirá existiendo. Trump no es solo un paréntesis en la historia política de Estados Unidos, sino que expresa tendencias obvias específicas en la sociedad estadounidense y la burguesía.

Los ciudadanos estadounidenses quieren prosperar económicamente en un país donde prevalecerá la paz social, el orden y la seguridad. Debido a la globalización, muchas unidades industriales se han ido a países pobres donde hay una mano de obra barata. Entonces, la clase trabajadora de Estados Unidos resultó muy herida. Trump fue quien reclamó el regreso de las fábricas a su país, anteponiendo a EE.UU. y al pueblo estadounidense, en el contexto de la tendencia ideológica del conservadurismo etnocéntrico.

Y a otros países, especialmente a los poderosos, puede que no les guste la política de “Estados Unidos primero”, pero no ocurre lo mismo con el ciudadano estadounidense promedio, especialmente en América profunda y los estados centrales.

El 20 de enero, Joe Biden se sentará en su silla en la Oficina Oval con Kamala Harris, en el cargo de vicepresidenta, por primera vez en el cargo, una mujer de ascendencia africana, jamaicana e indiο. Durante su mandato y en base a lo que dijo, Estados Unidos volverá al Tratado Climático de París, según el cual el objetivo mínimo de los estados es mantener la temperatura en más 2 grados Celsius (+2 C), y eso será un desarrollo positivo, ya que el cambio climático no es un “mito”. Y esto se puede ver fácilmente si se observan los fenómenos meteorológicos extremos que ocurren en el planeta. No olvidemos que Estados Unidos es el segundo mayor contaminante del mundo después de China.

Además, los organismos multilaterales, como p.ej. La OTAN, la ONU y sus ramificaciones, que han sido fuertemente desafiadas por el presidente saliente Trump, probablemente serán tratadas de manera diferente por la administración de Joe Biden, pero las relaciones de Estados Unidos con sus aliados europeos pueden moverse en otras direcciones.

 Cabe señalar en este punto que Donald Trump había amenazado repetidamente con retirar a Estados Unidos de la OTAN y reducir su contribución si otros miembros no mostraban voluntad de aumentar su gasto en la organización. Las relaciones entre Alemania y Estados Unidos también se han tensado durante los últimos cuatro años, con Trump amenazando a la industria automotriz alemana y a la Unión Europea en su conjunto varias veces con impuestos. Las relaciones de Washington con Bruselas también se congelaron después de su decisión de retirar a Estados Unidos de los acuerdos climáticos internacionales e Irán por su programa nuclear.

Sin embargo, si los republicanos finalmente logran el control del Senado, causarán muchos problemas profundos al nuevo presidente Joe Biden, ya que bloqueará la mayor parte de su agenda legislativa.

Para terminar, me gustaría enfatizar que el predominio de Joe Biden, quien también ha protagonizado todas las características patogénicas que llevaron a Estados Unidos a su declive actual, es decir, las desigualdades sociales generalizadas, el estado de bienestar problemático, el favor a las élites financieramente fuertes, la anarquía internacional, etc., no va a llevar a Estados Unidos por caminos brillantes. Además, no presentó un plan de programa inspirador, integral y convincente para la reorganización social, económica y política de la sociedad y el país.


Isidoros Karderinis nació en Atenas en 1967. Es novelista, poeta y columnista. Ha estudiado economía y ha realizado estudios de posgrado en economía del turismo. Sus artículos se han publicado en periódicos, revistas y sitios de todo el mundo. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y español y publicados en antologías de poesía, revistas literarias y columnas literarias de periódicos. Ha publicado ocho libros de poesía y tres novelas en Grecia. Sus libros han sido traducidos y publicados en Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia y España.

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Juan José Martel: ARENA, FMLN y PDC están utilizando a los empleados de la Asamblea como rehenes

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El diputado de CD, Juan José Martel, afirmó que los diputados del bloque de oposición están utilizando a los empleados de la Asamblea Legislativa como “rehenes”, al negarse a dar sus votos para aprobar $3.5 millones para pagar el salarios de los trabajadores de ese órgano de Estado.

“Están utilizando a los empleados de la Asamblea Legislativa como rehenes de esa confrontación que ellos han generado con el órgano Ejecutivo”, dijo el legislador.

A juicio de Martel, estas bancadas no quieren aprobar el pago de salarios a los trabajadores de legislativos hasta que no se garantice que ellos y sus asesores también lo recibirán.

“Ahora, como no se les garantiza el pago a los diputados, pues aquí tampoco se les puede garantizar que se pague a los empleados legislativos aunque esté el dinero y esté Hacienda listo para poder cancelar sus salarios”, manifestó Martel.

Y agregó: “El pensamiento de los diputados de estos partidos es que, si primero les pagan a los empleados, ya no les pagarán a los asesores y a ellos. No lo dicen en público, pero ese es el pensamiento”.

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Christian Guevara: “La Ley de Extradición de Capitales Evadidos, evitaría que el país se endeude”

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El comunicador y candidato a diputado por NUEVAS IDEAS, Christian Guevara, calificó de urgente y necesaria la aprobación Ley de  Extradición de Capitales Evadidos, herramienta legal que sería útil para evitar que el país se endeude más,  los ruegos gubernamentales a los diputados en la Asamblea Legislativa para que aprueben préstamos.

“Si aprobaran la Ley de Extradición de Capitales Evadidos, Gobierno del Presidente Nayib Bukele, no necesitaría endeudarse más. Tendríamos los fondos necesarios para más obras”, manifestó Guevara.

Durante el debate, el analista político también exhortó al diputado de ARENA, Emilio Corea, a que promueva reformas a la Ley de Imprenta para que los periódicos paguen impuestos.

“Aprovecho que está acá el diputado Emilio Corea, y le digo que presente ya una reforma a la Ley de Imprenta. Una ley que le ha permitido a los periódicos evadir millones en 70 años”, externó el también comunicador.  “Si está en la Comisión de Libertad de Prensa, que aproveche al menos hacer eso”, le dijo cara a cara al parlamentario.

Experto en comunicaciones y con larga carrera periodística Guevara también se refirió a la terminología de “periodismo incómodo” muy de moda en estos tiempos en el país.

“El periodismo incómodo no existe. Incómodo es que una periodista sea acosada sexualmente por un compañero de trabajo. El periodismo es objetivo o no lo es. Así de simple”, expresó el comunicador quien afirma que muchos periodistas se han “prostituido” y están en “campaña política”.

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