Judicial
Madre de joven al que mataron por robar su moto en colonia Miramonte: Tener al asesino en frente no es fácil, pero en mi corazón no le guardo rencor
La madre de un publicista sigue llorando su inesperada muerte a manos de un sujeto que intentó robarle una motocicleta en la colonia Miramonte. El asesino que recibió una condena de 30 años de prisión tras confesar los hechos fue perdonado por la mujer quien sigue sin tener una respuesta certera del por qué ocurrieron los hechos el 4 de abril de 2017.
Antes de ser condenado, Héctor Chacón, de 24 años, se levantó del banquillo de los acusados, tomó el micrófono y en sus últimas palabras pidió perdón a la madre de Josué Adonay Cardona, a quien mató en la calle Sisimiles de San Salvador.
Jaqueline Castaneda, la madre de Cardona, escuchó el arrepentimiento del imputado quien tiene una edad similar a la de su hijo y aunque le cree aseguró que «es demasiado tarde para borrar el daño».
“Pero dígame, ¿Cómo revivo a mi hijo? Yo en mi corazón rencor, voy a la iglesia no puedo tener odio. Él (Chacón) me da lástima”, dijo la mujer con un tono melancólico. Al mismo tiempo agregó: “Si tuvo el valor de confesarlo y decir que hizo todo. En mi mente está demostrando que se arrepiente».
Luego de escuchar que se hizo justicia en el caso de su hijo, Castaneda no le quitó la mirada de encima al asesino; estudiando cada detalle en el comportamiento del imputado, no encontró una respuesta que solventara sus dudas sobre los motivos que Chacón tuvo para matar a Cardona.
“Mire como se ríe, como una persona normal… Le disparó por la espalda a mi hijo, fue a traición. Tener al asesino de su hijo en frente no es fácil”, exclamó la mujer quien vio por última vez al hombre que la ha sometido a una gran pena desde hace más de un año.
“Hay días en los que me deprimo y me hace falta. Veo las fotos de él porque lo extraño. Fue la manera en la que murió…. Que de repente le quiten la vida a un joven que está en la mejor etapa de su vida”, comentó con voz pausada. La iglesia le ha servido como refugio para sanar las heridas que le dejo la muerte abrupta de su hijo.
La mujer señaló que una noche soñó que Adonay llegaba a la casa como cualquier otro día; le preparó su comida favorita y se sentaron a platicar. “Estoy bien mami, no te preocupes”, le dijo en el sueño. Esa ilusión la llevó a sentir paz por estar nuevamente con su hijo “quisiera todas las noches soñarlo para verlo y sentirlo”.
A Jaqueline la atormenta el hecho de no haberse podido despedir de su hijo, ya que cuando llegó al hospital este ya estaba sin vida: “No me pude despedir de él y que me dijera: Mami te amo, como siempre”.
La vida destacada de Adonay
Una de las cosas que marcaron la vida de ambos fue cuando la madre perdió el trabajo y su hijo estaba por entrar al bachillerato. al no tener recursos para pagar sus estudios el joven encontró la forma para estudiar y trabajar al mismo tiempo.
“Me tocó ser padre y madre porque el padre no me ayudaba económicamente entonces me tocó criarlos y me costó bastante”, señaló Castaneda.
En ese momento Adonay trabajó en una unidad de marketing de la Universidad Francisco Gavidia (UGB), posteriormente fue mesero en un restaurante de comida rápida donde laboró alrededor de un año.
Cansado de ser un empleado, el joven señaló que tener un jefe no era algo de su agrado «quiero poner mi propio negocio”, le exclamó a su madre en ese momento en el que comenzó a trabajar para montar su propia empresa de publicidad.
“El hacia todo: diseñaba, vendía y atendía. Todo. Solo tenía sus empleados que con ellos andaban poniendo las vallas publicitarias a nivel nacional. Tenía 24 años pero tenía una mentalidad de 30”, dice con orgullo su mamá.
En tanto en sus estudios, las buenas calificaciones obtenidas lo llevaron a recibir media beca en la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) de la cual egresó en la carrera de administración de empresas.
La noche del asesinato
El día en el que fue asesinado, Adonay estaba por cobrar el anticipo de un trabajo. El cliente él estaba a punto de abrirle la puerta al joven cuando escuchó los disparos, nunca se imaginó que su proveedor fuera la víctima.
La última vez que Jaqueline vio a su hijo fue antes de salir rumbo a la referida colonia colonia y explicó que «me di cuenta del tiroteo por las redes sociales de que habían baleado a un joven. Yo en un momento dijo: le voy a avisar porque él ahí anda… pero ya no me contestaba”.
“Fue hasta después de 20 llamadas que los policías me contestaron y ya me dijeron que me fuera al hospital… cuando llegué al Rosales ya tenía media hora de haber fallecido”, recordó.
Ahora el compromiso de esta mujer con la memoria de su hijo es seguir trabajando en lo que a él más le gustaba para seguir adelante junto a su otra hija.
Judicial
Prisión para sujeto que asesinó al esposo de su amante en San Miguel
La Fiscalía General de la República (FGR) logró que Víctor Manuel Benítez Lazo fuera condenado a 25 años de prisión por asesinar al esposo de su amante en San Miguel.
El crimen por el que fue declarado culpable el empresario migueleño ocurrió el 7 de junio de 2025.
La investigación fiscal estableció que el procesado y Rubidia de los Ángeles Castro Zúniga -ya condenada-, mantenía una relación extramarital. Ambos planearon y ejecutaron el homicidio.

Castro Zúniga contrajo matrimonio con la víctima el 29 de marzo de 2025. El día del crimen, con engaños llevó a su esposo hasta una calle rústica que conduce al cantón El Pilón y Loma Larga, en La Unión, donde la mujer y el procesado le dispararon en la cabeza. Posteriormente trasladaron a la víctima hasta un negocio propiedad de Benítez Lazo, ubicado a inmediaciones del puente Luis de Moscos, en la ciudad de San Miguel.
En el lugar se percataron de que la víctima aún estaba con vida, por lo que la asfixiaron hasta causarle la muerte y luego la enterraron en una fosa clandestina.

La víctima fue reportada como desaparecida por su esposa el 10 de junio de 2025.
El 11 de julio de 2025, Castro Zúniga se sometió a un proceso abreviado en el Juzgado Segundo de Paz de San Miguel, donde fue sentenciada a 10 años de prisión por desaparición de personas y a 15 años por homicidio agravado. En total deberá cumplir 25 años de cárcel.
Benítez Lazo era el propietario de una empresa de venta de repuestos y fue condenado por homicidio simple por el Tribunal Primero de Sentencia del distrito de San Miguel.
Judicial
Condenan a 15 años de prisión a hombre por extorsionar a un comerciante en Apopa
El Tribunal Primero de Sentencia de San Salvador condenó a 15 años de prisión a Julio César Durán Ramos por el delito de extorsión agravada, en perjuicio de un comerciante del distrito de Apopa, municipio de San Salvador Oeste.
De acuerdo con las investigaciones, el 28 de noviembre de 2015 el imputado llegó al negocio de la víctima y se identificó como palabrero de la pandilla 18 que operaba en el sector donde el comerciante desarrollaba su actividad.
Según la investigación, posteriormente Durán Ramos exigió el pago de una renta mensual de 150 dólares y amenazó a la víctima con quitarle la vida si no entregaba el dinero.
Ante las amenazas, el comerciante accedió a pagar la cuota al finalizar cada mes para poder continuar con su actividad laboral.
La Fiscalía informó que eran diferentes personas las que se acercaban a reclamar el dinero de la extorsión y señaló que varios de esos extorsionistas ya han sido procesados y juzgados por separado.
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44 años de prisión para agresores y asaltantes de mujeres
Irvin Iván Quintanilla Méndez y Ovidio Samuel Gutiérrez Lazo fueron condenados a 44 años de prisión por ofrecer servicios de transporte a mujeres para luego privarlas de libertad, agredirlas sexualmente y despojarlas de sus pertenencias.
La condena fue impuesta por el Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador, que los declaró responsables de los delitos de robo agravado, privación de libertad y otras agresiones sexuales, en perjuicio de dos víctimas, cuyas identidades permanecen bajo régimen de protección.
Durante la vista pública, la Fiscalía General de la República expuso que los condenados habían adoptado un modus operandi para planificar y ejecutar los ataques sexuales, utilizando como fachada un servicio de transporte privado.
Según la investigación presentada por la Fiscalía, las víctimas solicitaban los viajes desde sus lugares de trabajo, ubicados en la zona del Paseo General Escalón, en el distrito de San Salvador, con destino a distintos puntos del área metropolitana.
Mientras se encontraban en el trayecto, los imputados simulaban desperfectos mecánicos en el vehículo. Al detenerse, un delincuente armado salía del baúl para someter y amenazar a la pasajera, con lo que facilitaban la comisión de los delitos.






