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»Desde mi cielo», la trágica historia real que inspiró la película
Tras el hallazgo del cuerpo sin vida de la joven Debanhi Escobar, quien desapareciera el 9 de abril pasado tras asistir a una fiesta con sus amigas en una quinta en Nuevo León; varias teorías hicieron eco en redes sociales, lo que causó que -de alguna manera- casos sin resolver que han sido trasladados a la pantalla ocuparan las tendencias del fin de semana en Netlix.
Desde «La Búsqueda», que retrata el caso de desaparición de la niña Paulette, pasando por la historia de Elisa Lam y el Hotel Cecil, también ocupó las sugerencias de la plataforma la película «Desde mi cielo», que marca el debut de Saoirse Ronan, con un elenco en el que destacan Mark Wahlberg, Rachel Weisz, Susan Sarandon y Stanley Tucci.
«Desde mi cielo» está basada en la novela “The Lovely Bones”, de Alice Sebold, lanzada en 2002 y que narra la historia del feminicidio de Susie Salmon, quien a los 14 años de edad es reportada como desaparecida por sus padres, quienes la buscan desesperadamente.
Se trata de una historia que mezcla la fantasía con una cruenta realidad, en la que «desde su cielo» -una especie de limbo- Susie es testigo de cómo sus amigos, el chico que le gusta y su familia, sufren por su ausencia y la falta de justicia, al no tener un cierre debido a que su cuerpo no es encontrado, lo que convierte su historia en un caso sin resolver.
En ese mismo limbo, Susie conoce a otras niñas, adolescentes y mujeres, que resultan ser víctimas de su propio agresor.
»Desde mi cielo», basada en hechos reales
Al ser llevada a la pantalla grande en 2009, Alice Sebold reveló que la historia de Linda Ann O’Keefe fue la que inspiró la creación de su protagonista Susie.

Linda era una niña de 11 años que el 6 de julio de 1973 tuvo la desafortunada ocasión de encontrarse de frente con un feminicida, a quien las autoridades tardaron 45 años en identificar.
Como en el filme, Linda era una niña a la que le gustaba montar en bicicleta y en ocasiones ese era su transporte a la escuela. Ese día se encontraba en clases de verano, pero se dirigió a la escuela caminando. Llevaba puesto un vestido bordado azul que su madre le había hecho. Este elemento también está en la versión fílmica, pues Susie ese día parte de casa con un gorro tejido por su mamá.

Una vez terminadas las clases, a Linda la vieron hablando con un extraño en una camioneta, cerca de la intersección de Marguerite Drive e Inlet Drive, en Newport. Se dirigía a casa, un tanto decepcionada porque tan solo una hora antes le había pedido a su madre que pasara por ella, pero ésta le explicó que no podía porque tenía mucho trabajo que hacer. No sabía que esa sería la última llamada con su hija, pues al día siguiente su cuerpo sin vida se encontraría una zanja del área de Back Bay.
En el cuerpo fue hallada una muestra de ADN, que debido a la falta de tecnología de aquel año no pudo ser procesada.
En el marco del 45 aniversario del caso de Linda Ann O’Keefe, la Policía de Newport decidió honrar su memoria narrando el hecho en primera persona y declarando culpable del caso a James Alan Neal, arrestado en Colorado Springs el 19 de febrero de 2019, con 72 años de edad. El hombre trabajaba en una constructora, que abandonó tras el asesinato de la niña.
El caso de Linda cimbró a la comunidad, tras revelarse varios hechos que hicieron que el caso se demorara en resolver: al parecer al menos dos vecinas del rumbo vieron a la niña cerca de una camioneta color turquesa hablando con un desconocido; otra escuchó a la niña gritar mientras era agredida. Ninguna reportó el caso a la policía, hasta el día siguiente que el cuerpo fue hallado.
Las autoridades, por su parte, al no poder procesar la muestra de ADN, «congelaron» el caso sin darle justicia a la familia.

De acuerdo con Bio Chile, James Alan Neal continúa en prisión por el feminicidio de Linda y por darse a la fuga durante varios años por este hecho.
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Justin Bieber regresa con fuerza y nostalgia en su show de Coachella 2026
Con un set minimalista y un viaje a su pasado musical, el astro del pop Justin Bieber regresó oficialmente al escenario este sábado, cuando encabezó el segundo día del Coachella.Bieber se presentó ante una multitud que colmó el Empire Polo Club vistiendo suéters, camisetas y gorros alusivos al cantante canadiense que no subía a un escenario similar desde 2022, cuando canceló su gira mundial debido a temas personales y de salud.
Bieber fue adentrándose en las búsquedas de YouTube que no sólo le mostraron sus antiguos clips sino también momentos particulares capturados por las cámaras que suelen perseguirlo, así como a su esposa, Hailey Bieber.
El cantante, vestido de suéter rojo, bermudas y botas negras, estableció de inmediato una conexión con su público en la arena, pero también con quienes estaban viéndolo en casa gracias a la transmisión en vivo de YouTube.
Bieber, que comenzó su carrera publicando videos de niño en la plataforma, fungió este sábado como una suerte de DJ invitando a los seguidores que lo veían virtualmente a sugerir las canciones que querían escuchar.
Tras un repaso por varias canciones de su más reciente álbum Swag II, lanzado el año pasado, Bieber se sentó al computador y comenzó un viaje al pasado buscando sus videos en YouTube y cantando retazos de varios éxitos como That Should Be Me, Beauty and a Beat, Never Say Never y el himno pop adolescente Baby, que se convirtió en la banda sonora de una generación.
Bieber fue adentrándose en las búsquedas de YouTube que no sólo le mostraron sus antiguos clips sino también momentos particulares capturados por las cámaras que suelen perseguirlo, así como a su esposa, Hailey Bieber.
Pero su paseo virtual no alteró su interacción con la gente en directo. «Esto es especial», dijo a la audiencia el artista de 32 años. «Esta es una noche que soñé por mucho tiempo, estar aquí es increíble», agregó.
Bieber no se presenta en un espacio de las dimensiones de Coachella desde 2022, cuando participó en el Rock in Rio en Brasil, pero en el último año ha protagonizado un regreso paulatino a la escena. El anuncio de su participación en Coachella surgió poco después de los lanzamientos de Swag y «Swag II».Este sábado, el cantante invitó a la tarima a Tems, Dijon, Wizkid y el productor y guitarrista Mk.gee, y también entonó éxitos como Sorry, Stay, Where Are Ü Now y Daisies, con la cual se despidió de la audiencia.«Teloneros de Justin Bieber»
Poco antes, los rockeros neoyorquinos de The Strokes se subieron a la tarima en lo que también fue una especie de regreso: la banda anunció un nuevo disco para junio, luego de una pausa de seis años.
La banda entonó varios de sus himnos, como Hard to Explain, Reptilia, Last Nite y Someday.
Julian Casablancas bromeó varias veces con el peso de tocar antes de Justin Bieber, y su bajista Nikolai Fraiture llegó a ironizar con el tema.
«Quiero agradecerles por llenar nuestro sueño de vida de abrir para Justin Bieber», dijo Fraiture, poco antes de tocar What Ever Happened, la tonada sobre el lado b del éxito, con la cual se despidieron.Mientras que, Nine Inche Noize, la colaboración de Nine Inch Nails y el productor alemán Boys Noize, tomó por asalto el escenario Sahara.
Con un dramático juego de luces y un sonido visceral, Trent Reznor, Atticus Ross y Boys Noize bombardearon la escena y pusieron a saltar a sus seguidores con versiones de éxitos como Closer, Heresy, The Warning y Copy of A.
Una de las sorpresas del segundo día de festival estuvo a cargo de Sombr, quien invitó a su set a Billy Corgan, de The Smashing Pumpkins, con quien cantó 1979.
Los nueve escenarios del festival desplegaron una diversidad de géneros con un cartel variopinto en el que se contaron, entre otros, Luísa Sonza, Addison Rae, PinkPantheress, Taemin y David Byrne.
El festival se celebra del 10 al 12 de abril, y regresa con un cartel prácticamente idéntico el siguiente fin de semana.
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Los Hermanos Flores conquistan Coachella 2026 y hacen historia por El Salvador
El Salvador volvió a decir presente en la escena internacional con la histórica participación de Los Hermanos Flores en Coachella 2026, uno de los festivales más influyentes del planeta. Su presentación no solo fue un espectáculo musical, sino una muestra de identidad cultural que conquistó a miles de asistentes en el desierto de California.Con más de seis décadas de trayectoria, la dinastía musical de Los Hermanos Flores llevó su cumbia al escenario Outdoor Theatre, el segundo más grande del festival, donde ofrecieron un show de 50 minutos que dejó claro que su repertorio trasciende generaciones. Lejos de un simple recorrido de éxitos, la orquesta estructuró su presentación en cinco bloques de «trencitos», como llaman a sus emblemáticas mezclas de canciones.
Frente a una multitud diversa, donde banderas con el azul y blanco se mezclaban con públicos de distintas nacionalidades, la cumbia salvadoreña encontró su lugar. A pocas horas del concierto de Justin Bieber, la energía latina dominó el ambiente y reflejó el espíritu multicultural que define a Coachella.
El espectáculo arrancó con una introducción audiovisual que repasó la historia de la orquesta, seguida por «Yo viviré», tema con el que se celebraron los 50 años de carrera de Nory Flores. A partir de ahí, clásicos como «Linda muchachita» y «El momento» marcaron el ritmo inicial, antes de elevar la intensidad con «Estás bien buena» y «La cumbia es una hembra».El calor del desierto —superó los 30 grados— no fue impedimento para que el público se entregara por completo. «Cumplí el sueño de ver al grupo con el que crecieron mis padres. Es la primera vez que los veo en vivo y ha sido increíble», comentó Javier, un joven salvadoreño residente en Estados Unidos que viajó hasta Indio para presenciar el concierto.
Tras un saludo dirigido a la comunidad latina e internacional por parte del cantante César Cortez, la orquesta continuó con temas como «Guanaquita», «Sin visa ni pasaporte», «El emigrante latino» y «Arriba El Salvador» que conectaron especialmente con la diáspora. El momento sorpresa llegó con «La enfermera», interpretada por Julio Roberto Hernández, histórico vocalista que regresó al escenario para reencontrarse con el público tras 28 años como parte de la agrupación.
El recorrido musical siguió con otro bloque de clásicos como «La medallita», «El mango», «Salvadoreñas» y «Somos latinos», que convirtió el espacio frente al escenario en una pista de baile improvisada entre saltos, risas y pasos de cumbia.Uno de los momentos más significativos de la presentación llegó cuando Nory Flores tomó el micrófono para enviar un mensaje a los salvadoreños dentro y fuera del país. Destacó la transformación de El Salvador y extendió una invitación a la diáspora a reconectarse con su tierra natal.«Al fin podemos vivir en paz. Los invito a visitar su país y a que disfruten de su belleza», expresó en medio de los aplausos.
El cierre fue tan enérgico como emotivo. Con la interpretación de «La bala», la fiesta alcanzó su punto máximo, lo que consolidó una presentación que combinó historia, identidad y celebración.
Más que un concierto, la participación de Los Hermanos Flores en Coachella 2026 marca un momento simbólico: la cumbia salvadoreña cruza fronteras y se posiciona en uno de los escenarios más importantes del mundo. Un hito que confirma que la música también es una forma de representar a un país.
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Madre emocionada ve a su hijo bailar en Coachella desde un cine al aire libre
Ivania Avendaño junto a más de un centenar de salvadoreños disfrutó de la presentación de Los Hermanos Flores en el escenario Outdoor Theatre de Coachella y que este sábado el Ministerio de Obras Públicas proyectó en el cine al aire libre.
La Bala, Salvadoreña, Mi País, Secretaria, Linda Muchachita y otros éxitos hicieron bailar a los asistentes que desde tempranas horas llegaron al lugar.
Para Avendaño, el concierto histórico de la orquesta salvadoreña tuvo algo especial, pues era el grupo favorito de sus padres e hijos que ya fallecieron.
En su honor bailó y cantó cada éxito del show que duró alrededor de 40 minutos.«Sentí una mezcla de emociones recordando a mis padres, a mis hijos que ya partieron al cielo y gozaban de la música de Los Hermanos Flores así que por eso lo disfruté», comentó la asistente.Sobre su canción favorita contó que es «Mi País», «porque cambiamos, ya somos un país diferente, ya somos un país libre y con paz».
Entre los asistentes también estuvo María Amaya, quien llegó desde Soyapango a ver bailar su hijo, Ronald Villalta, quien acompañaba al grupo musical salvadoreño.«Creo que no tengo palabras correctas, solo sé que me siento más orgullosa también de ver el apoyo que tienen Los Hermanos Flores de todos los hermanos lejanos que están en el extranjero. Yo no esperaba ver así ese ese recibimiento», opinó Amaya, quien también gozó cada canción.
Amaya también se mostró orgullosa por la presentación de su hija y manifestó que desde hoy lo apoyará más en sus proyectos de baile.
«Es un orgullo como mamá. En su momento le aconsejé que ya no bailara que mejor buscara otra forma de ganarse la vida, pero verlo ahora bailando en ese escenario tan importante lo apoyaré más, pues es su fuerte, tengo que apoyarlo», agregó entre lágrimas.





