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HISTORIA: Mujer que tocaba puertas semidesnuda de madrugada y con esposas en sus manos habló de su vida con su exnovio
Tiene 32 años, vive en Dallas, aquella noche temía por su seguridad, y le duele que se digan tantas cosas negativas contra su ex novio, Dennis Ray Collins, que terminó suicidándose.
Pero no quiere revelar su identidad, y lamenta que el video que la hizo famosa les haya dado esperanzas a tantos familiares de personas desaparecidas.
«Eso me duele en el corazón», le dijo la mujer en entrevista exclusiva con el Canal 13 de la cadena ABC en Houston. «En aquel momento no me di cuenta de que podían verme como la persona que ellos estaban buscando».
Según el teniente Scott Spencer, de la Oficina del Sheriff del Condado de Montgomery, la madrugada del 24 de agosto la mujer logró zafarse las esposas que se usan «para encuentros privados íntimos», salió semidesnuda a pedir ayuda en el vecindario, tocó en dos puertas, regresó a la casa que había compartido con Collins durante los últimos cuatro meses y de allí escapó en auto a Dallas.
La mujer agradece los buenos deseos de tantas personas de todo el mundo que rezaron por ella.
«Sus oraciones me dieron fuerza», dijo. «Su bondad me recordó que hay belleza en este mundo».

El hombre que la hizo huir y temer por su vida aquella noche, asegura, no era el hombre que ella había conocido y con quien mantenía una relación desde abril.
Pero no era la primera vez que Collins tenía conductas de ese tipo, a juzgar por lo que reporta el Canal 26 de la cadena Fox en Montgomery. En mayo de 2000, la policía de Houston lo arrestó por intento de agresión sexual, un delito grave de segundo grado.

Collins fue hallado muerto en su casa la mañana del 29 de agosto, y dejó notas en las que admitía lo ocurrido. De acuerdo con el teniente Spencer, eso debe haber sido al menos en parte lo que lo llevó a suicidarse.
Si no hubiera muerto, el caso se habría convertido en una investigación criminal contra él por secuestro, retención ilegal y agresión sexual.
La más sorprendida con la popularidad del video fue Jennie Drude, residente del barrio de Sunrise Ranch, en Montgomery, que fue quien lo hizo público después de haberlo visto en la cuenta de Facebook de su vecindario.

«Originalmente lo que yo quería era que lo supiera la gente de Montgomery, nuestro pequeño y tranquilo pueblo», le dijo Drude al Canal 26 local. «Pensé que alguien iba a reconocer a esta muchacha y el problema se resolvería en cuestión de uno o dos días».
Una semana después, el video había sido visto millones de veces.
La protagonista del video le dio esta declaración a la periodista Deborah Wrigley, del Canal 13 local:
«Sé que muchas familias tenían alguna esperanza de que yo fuera la persona amada que buscaban. Eso me duele en el corazón. Quisiera poder abrazar a cada uno de ellos y poder ayudarlos de alguna manera a sentirse mejor. Si hay algo que pueda hacer por alguno de ustedes, sería para mí un honor.
No quiero entrar en detalles de lo que pasó aquella noche, excepto para decir que temía mucho por mi seguridad. No supe del video hasta la tarde del miércoles.
Es realmente difícil entender la dualidad que existe en cada uno de nosotros. La gente quiere pintar a Dennis o a mí como personas enteramente buenas o enteramente malas, claras u oscuras, cada cual tiene ambas cosas dentro. Cuesta trabajo entender cómo alguien que me trató con tanta bondad fuera la persona que vi aquella noche.
Estoy segura de que para Dennis fue difícil aceptar la parte oscura de mí. Puedo ser egoísta. He hecho cosas de las cuales la mayoría de las personas se sentirían avergonzadas y he tenido dependencia de una sustancia por una lesión seria.
Sería fácil albergar resentimiento en nuestras mentes y en nuestros corazones, pero el miedo, el odio y la vergüenza sólo crean más miedo, odio y vergüenza.
El amor es lo único en este mundo que crea luz donde no la había. Espero que en estos tiempos de transformaciones sociales seamos capaces de elegir amor con más frecuencia.
Perdoné a Dennis mucho antes de que se fuera, y lo amo. Sé que él también me perdonó y me amó. Sé que seré una persona insuficiente cada día, pero espero seguir eligiendo ser amada. Es lo que espero para todos nosotros».
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Presidente saliente de Costa Rica fue designado superministro por su sucesora
El saliente mandatario de Costa Rica, Rodrigo Chaves, formará parte del gabinete de su sucesora Laura Fernández en un puesto con amplios poderes que además le garantizará inmunidad frente a eventuales procesos legales.
Chaves, quien entregará el mando a Fernández el próximo viernes, fue designado este martes ministro de la presidencia, encargado de las relaciones con los demás poderes del Estado, con los cuales el actual gobernante mantiene un duro enfrentamiento.
También tendrá a su cargo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), señalada en el pasado por opositores de supuesto espionaje político, lo que ha sido rechazado por el gobierno.
Fernández ya había adelantado que le ofrecería el puesto a su mentor, de quien también fue ministra, lo que críticos del gobierno ven como una maniobra del presidente para mantener su influencia.
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Irán intensifica sus amenazas por la operación de EE. UU. en Ormuz
Estados Unidos y la república islámica mantienen un pulso por el control de este paso estratégico, por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
«Sabemos perfectamente que la continuación del statu quo es intolerable para Estados Unidos, mientras que nosotros ni siquiera hemos empezado todavía», advirtió Mohamad Baqer Qalibaf, el principal negociador iraní en un mensaje en X.
«La seguridad del transporte marítimo y del tránsito energético se ha visto amenazada por Estados Unidos», cuya «presencia maligna disminuirá», agregó Qalibaf, que también es presidente del Parlamento iraní.
Desde el inicio de la guerra emprendida el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, que ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, Teherán controla esta vía estratégica.
La situación ha disparado el precio del petróleo a niveles inéditos desde 2022.
Washington intenta por todos los medios presionar a Teherán y le reclama que abandone su programa nuclear.
El 8 de abril, coincidiendo con el inicio de la tregua con Irán, impuso un bloqueo a los puertos iraníes.
Y el lunes lanzó la llamada operación «Proyecto Libertad» para permitir que los barcos bloqueados desde hace semanas puedan cruzar el estrecho.
Según varias empresas especializadas, más de 900 buques estaban en el Golfo a finales de abril, con cerca de 20,000 marinos.
En las últimas horas Irán replicó a la operación de Washington con lanzamientos de misiles y drones contra barcos militares estadounidenses en la zona, que fueron interceptados, según el Mando Central de los Estados Unidos (Centcom).
Corea del Sur informó de una «explosión» seguida de un incendio en un buque surcoreano en el estrecho.
Pese a los desmentidos iraníes, el Centcom asegura que dos buques mercantes con pabellón estadounidense, escoltados por el ejército, cruzaron «con éxito» el estrecho de Ormuz el lunes. «Marcha muy bien», se felicitó el presidente Donald Trump.
El gigante danés del transporte Maersk anunció que uno de sus barcos, que transportaba vehículos y estaba bloqueado en la zona desde febrero, pudo atravesar el estrecho el lunes «acompañado de medios militares estadounidenses».
Las fuerzas estadounidenses también afirmaron haber destruido seis embarcaciones iraníes «que amenazaban la navegación comercial».
Irán negó cualquier daño en sus buques y acusó a Estados Unidos de haber matado a cinco civiles al atacar dos barcos que partieron de Omán rumbo a la costa iraní.
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Ex niños soldado aprenden oficios para rehacer sus vidas en República Centroafricana
En un aula en Bria, en la República Centroafricana, ex niños soldado aprenden a coser. Una forma de ayudar a adolescentes de entre 14 y 17 años a superar la violencia que sufrieron a manos de los numerosos grupos armados del país.
«No es fácil enseñarles. Algunos todavía llevan esa violencia dentro. Otros siguen muy estresados», relata Christophe Yonaba, profesor de la organización benéfica Esperance en esta zona del este de la República Centroafricana.
«A veces se quedan sentados en silencio», cuenta sobre sus aprendices de sastre.
«De repente se inquietan, como si se bloquearan por dentro», añade.
El este de la República Centroafricana, cuyo subsuelo es rico en diamantes, se ha visto desgarrado por años de conflicto armado.
«Todos estos adolescentes fueron, en algún momento, capturados por grupos armados», afirma Yonaba, de 53 años.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 2,000 jóvenes centroafricanos siguen en manos de estas fuerzas combatientes.
En el punto álgido de la guerra civil que se prolongó de 2013 a 2018, unos 20 grupos operaban en el este. La cifra descendió ahora a 14 gracias a los acuerdos de paz y los programas de desarme.
Pero los grupos armados continúan controlando ciertas zonas del este, especialmente en la frontera con Sudán y Sudán del Sur.
Desde finales del año pasado los combates entre el ejército y los rebeldes se intensificaron en la región.
El conflicto desplazó a decenas de miles de civiles, en su mayoría mujeres y niños, dentro del país y hacia la vecina República Democrática del Congo.
Trauma del pasado
Awa —la AFP cambió los nombres de todos los menores en esta historia— tenía 14 años cuando fue secuestrada por la Unidad por la Paz en la República Centroafricana (UPC), uno de los mayores grupos rebeldes.
Estuvo retenida durante unos tres meses.
Sentada en la parte delantera de la clase de Yonaba, donde las máquinas de coser sustituyen a los pupitres tradicionales, evita hablar del pasado y prefiere centrarse en el presente.
«Hoy me siento bien. Me gusta lo que hago aquí. Hay otros niños que tuvieron experiencias similares a la mía. Nos ayudamos mutuamente con el trabajo», describe la joven.
También afirma estar contenta de vivir ahora «una especie de vida normal».
Amadou, de 16 años fue formado como panadero por la ONG y ahora hace pan y rosquillas cada mañana en un horno tradicional en su aldea. Pasó un año y medio en las filas de la UPC.
«No nos pedían que usáramos armas, pero estábamos allí, como sirvientes. Hacíamos todas las tareas ingratas y no descansábamos. Nos hablaban de manera grosera y dura», comenta, luchando con los dolorosos recuerdos que reaparecen.
Rachelle, que está aprendiendo sobre ganadería con Esperance, cuenta que fue utilizada como esclava sexual cuando tenía 14 años. La experiencia duró un año.
«Me obligaron a hacer cosas y tuve que hacerlo, de lo contrario habría habido consecuencias», confiesa con valentía pero negándose a decir más.
Pero los recuerdos la atormentan. Se pregunta por su madre, secuestrada al mismo tiempo que ella y de la que no volvió a saber nada desde entonces.
Esperance, financiada en parte por UNICEF, ayudó a 52 jóvenes a encontrar una vocación y un empleo el año pasado. Ofrece apoyo psicológico además de formación.
Los recientes programas de desarme contribuyen a un aumento de la demanda de sus servicios.
«Antes recibíamos una llamada al mes. Ahora es cada semana», relata Karl Malone, encargado de identificar nuevos casos de niños soldados en la región de Bria.
«Este año recibimos financiación suficiente para ayudar a 100 niños. Pero hay al menos 117 que necesitan ayuda. Y no podemos atenderlos», lamenta.
Como otras organizaciones de ayuda, Esperance se ve afectada por la disminución de la financiación internacional, especialmente de USAID, la agencia estadounidense de desarrollo, desmantelada por el presidente Donald Trump poco después de regresar al poder.




