2

Connect with us

Internacionales

Viudas negras de WhatsApp drogan a empresario y le robaron más de 70 mil dólares

Publicado

el

G., de 50 años, empresario y dueño de una importante firma gastronómica, recuperó la conciencia recién a las 11 de la mañana del lunes. Estaba sentado en el sillón principal de su departamento de Recoleta, desnudó y mareado. No recordaba cómo había llegado a esa situación. Al lado suyo una caja de preservativos sin abrir, un juguete sexual. Ninguna de las dos cosas, según él, le pertenecían. Buscó su celular para llamar a un amigo pero no lo encontró. Con el correr de los minutos empezaron a aparecer imágenes difusas en su mente: dos mujeres que no reconocía, una copa de champán y nada más. Cuando fue a mojarse la cara notó que uno de los armarios de su habitación estaba roto. Adentro las cajas vacías de dos relojes de 15 mil dólares cada uno de marcas exclusivas como Rolex y Hublot. Tampoco estaban los 30 mil dólares en efectivo que tenía guardados bajo llave en su vestidor, los 250 mil pesos en un armario, los tres mil dólares que guardaba en su billetera ni las llaves de su auto, o su iPhone 11 con rastreo satelital.

Con el tiempo, el empresario entendió: había sido el blanco de un nuevo ataque de viudas negras en pleno corazón de uno de los barrios más caros de la Capital. El empresario hizo la denuncia el 25 de mayo en una comisaría de la Policía de la Ciudad, con una causa a cargo del fiscal Edgardo Orfila. La Justicia no pudo encontrar aun a las dos acusadas y hasta sospecha de una tercera mujer que sería la entregadora.

“Todo comenzó un mes antes del robo. Yo tengo una empresa importante de eventos y me escribe a mi WhatsApp una mujer llamada ‘Mica’. La chica me dice que me conocía por distintas referencias, aunque nunca me especificó cuáles, y me comentó que estaba organizando un evento para enero de 2021. Ahí comenzamos a charlar aunque siempre en el plano laboral. Fue el comienzo del engaño que me hicieron”, dice a Infobae la víctima, que pidió el resguardo de su identidad. La oferta fue clara, hasta le pidieron presupuesto para el evento, que tendría, en cálculos de “Mica”, unos 400 asistentes.

La mañana después: los estuches de los relojes robados.
La mañana después: los estuches de los relojes robados.

Según le contó el empresario al fiscal Orfila, la mujer le había dicho que vivía en Villa del Parque junto a una amiga llamada “Maru” con quien estaba pasando la cuarentena. El empresario intentó citar a la mujer en la sede de la empresa para arreglar los términos de la contratación del catering pero ella siempre se negó esgrimiendo como excusa la imposibilidad de cruzar de capital a provincia, ya que la empresa queda en La Tablada.

“En el transcurso de los días empezamos a charlar de distintas cosas, a generar una confianza. Hacíamos videollamadas a la noche y ella me contaba cómo iba su día. Ahora me doy cuenta que estaba tratando de seducirme para robarme. Permanentemente me invitaba a la casa, me decía que fuera a tomar algo que estaba sola con su amiga, pero siempre me negué por miedo, ya que no las conocía”, aclara G. con la vergüenza lógica del caso.

Luego de un mes de conversaciones telefónicas y mensajes en las que los temas de conversación iban entre la seducción y el supuesto futuro evento, G. decidió invitar a las dos mujeres a su departamento para, según sus propias palabras, “terminar de cerrar el negocio, ya que me pareció que podía ser un buen ingreso para la empresa en este momento tan difícil que estamos viviendo. Ni yo quería ir a su casa ni ellas a la empresa, entonces me pareció un buen lugar de encuentro mi departamento. Ante la falta de trabajo de hoy en día concretar algo así nos venía muy bien”.

Pautaron día y hora para el encuentro. Domingo 24 de mayo cerca de las 20 en el departamento del empresario. G. habló con su empleado y mano derecha, para que pasara a buscar a las dos invitadas. “Mica” le pasó la dirección de un edificio en la calle Baigorria. Ese mismo día, unos minutos antes de la hora arreglada las mujeres avisaron que se habían demorado y que iban a estar listas recién para las 21.30. Al empleado le llamó la atención que no las vio salir del edificio sino que venían caminando desde la otra esquina. “Es que tuvimos que ir a dejarle algo a mi abuela acá a la vuelta”, se justificaron.

“Habrán llegado a mi casa un poco después de las 22. Subieron ellas dos y mi empleado. No estaban vestidas provocativas ni nada. Tenían unas botas, Jean y un suéter. Yo estaba tomando champán pero ellas me pidieron que les sirviera gaseosa. Comenzamos a charlar normalmente. En un momento mi empleado recibe un llamado de la esposa porque se había hecho tarde, yo me acerco a decirle que se fuera, que no había problema. Ahí les dimos los dos la espalda. Fue el gran error porque creo que fue cuando aprovecharon a ponerme la droga en la copa”, hace memoria el empresario, tratando de recordar algo que aparece borroso en su mente.

G. se quedó solo con las dos mujeres. Lo último que recuerda es estar sentado en el sillón y ver la cara de las dos a través de la copa dando el último sorbo antes de perder la conciencia. Según la reconstrucción horaria, eso se habría dado cerca de las 23. 12 horas después el empresario despertaría.

Todo revuelto: el placard del empresario donde guardaba el dinero.
Todo revuelto: el placard del empresario donde guardaba el dinero.

La víctima aseguró ante la policía que estaba vestido al momento de desvanecerse, sin embargo cuando se despertó estaba completamente desnudo. El departamento no estaba revuelto. Estaba todo en perfecto orden. Las ladronas fueron directamente adonde se guardaban los elementos de más valor. Además, se pudo determinar más tarde, las copas habían sido lavadas al igual que los picaportes.

La víctima fue atendida en el Sanatorio Otamendi ese mismo 25 de mayo en el que despertó inconsciente. Los estudios de orina que se le realizaron dieron como resultado que fue drogado con una benzodiazepina común, como, por ejemplo, clonazepam: “Según me dijeron los médicos fue tanta la cantidad que me podrían haber matado si tenía algún problema cardíaco”, aseguró.

Sobre el final de su declaración en la justicia, G. aportó un dato que puede ayudar a entender por qué las dos ladronas no necesitaron revolver el departamento y apuntaron directamente a donde estaban los objetos de valor. “Creo que una ex empleada mía tuvo algo que ver. Era la única que había tenido la oportunidad de ir en algún momento a mi casa. Ella conocía los lugares donde estaban las cosas caras. La eché de la empresa hace algunos meses y terminamos en muy malos términos”, aseguró.

El abogado de la víctima, Andrés Rabinovich, ya solicitó que se sume a la investigación la división especializada en defraudaciones y estafas de la Policía de la Ciudad. Además solicitó que la investigación sea calificada como un hurto en concurso real con tentativa de homicidio: la pastilla en el champán lo podría haber matado.

Por el momento el fiscal no llamó a declarar aún a la mujer señalada por el empresario como la entregadora. Está esperando recabar más información para, eventualmente, realizar una imputación.

Una de las pruebas más importantes con las que cuenta la Justicia son las cámaras de seguridad de la puerta del edificio y de las calles cercanas en las cuales se movieron las mujeres después del robo. Mientras tanto, las dos acusadas no fueron ni ubicadas ni identificadas. Solo se conocen sus caras, en sus fotos de perfil de WhatsApp.

Internacionales

¡25 AÑOS A CADENA PERPETUA! Salvadoreño es condenado en Estados Unidos por asesinar a su exsuegra durante celebración familiar

Publicado

el

Por

Un salvadoreño originario de Candelaria de la Frontera, Santa Ana, fue condenado a una pena de 25 años de prisión a cadena perpetua en Estados Unidos, tras declararse culpable del asesinato de su exsuegra. El sentenciado fue identificado como Erick Efrén Corado González, de 29 años, quien recibió la condena el jueves 15 de octubre de 2026, en un tribunal del condado de Nassau, Nueva York, por el crimen de Ana Ruth Espinoza, de 51 años, ocurrido en septiembre de 2024.

De acuerdo con la Fiscalía del condado de Nassau, el crimen ocurrió durante la madrugada del 29 de septiembre de 2024, cuando la víctima y varios familiares salían de una celebración de cumpleaños en el restaurante La Candela II, ubicado en West Hempstead, Long Island. Corado González, quien se encontraba separado de la hija de Espinoza y no había sido invitado a la reunión, se acercó a la mujer en el estacionamiento del establecimiento y la atacó con un arma blanca. El esposo de la víctima también resultó lesionado cuando intentó intervenir, mientras otro familiar fue amenazado durante el incidente.

Tras el ataque, Ana Ruth Espinoza fue trasladada a un hospital, donde falleció horas después debido a la gravedad de sus heridas. El responsable huyó de Nueva York, pero fue detenido ese mismo 29 de septiembre en Linden, Nueva Jersey, y posteriormente trasladado al condado de Nassau para enfrentar la justicia. Durante las investigaciones, las autoridades recuperaron un cuchillo en el estacionamiento del restaurante y un arma de imitación en el vehículo del acusado.

Corado González se declaró culpable el 3 de septiembre de 2026 de asesinato en segundo grado e intento de asesinato en segundo grado, antes de recibir su sentencia definitiva. Aunque la Fiscalía había solicitado una pena de 30 años a cadena perpetua, el tribunal estableció una condena de 25 años a cadena perpetua, lo que significa que deberá cumplir al menos ese período antes de poder optar a una eventual libertad condicional. La fiscal del condado de Nassau, Anne Donnelly, lamentó el impacto del crimen en la familia de Ana Ruth Espinoza, a quien sus seres queridos recordaron como una madre y abuela profundamente apreciada.

Continue Reading

Internacionales

¡HÉROE SIN CAPA! Vendedor de naranjas abandona su trabajo y se lanza al mar para salvar a un niño en Brasil

Publicado

el

Por

Un vendedor de naranjas se ha ganado el reconocimiento de miles de personas tras protagonizar un impresionante rescate en una playa de Brasil. Se trata de Jefferson Rodrigues, de 31 años, quien dejó el vehículo en el que viajaba para lanzarse al océano y auxiliar a un niño de cuatro años que se encontraba en peligro de ahogarse. El hecho ocurrió el domingo 11 de octubre en la playa de Abricó, ubicada en Rio das Ostras, en el estado de Río de Janeiro.

El trabajador regresaba de realizar una entrega junto a su jefe cuando observaron que un padre intentaba desesperadamente alcanzar a su hijo, quien era arrastrado por las olas. Al percatarse de la emergencia, Jefferson salió corriendo del vehículo y se dirigió hacia el agua para ayudar al menor. El momento quedó registrado en un video que rápidamente comenzó a circular en redes sociales, donde numerosos usuarios destacaron su valentía y rápida reacción.

El rescate no fue sencillo debido a la fuerza del oleaje y las peligrosas condiciones del mar. Según relató el propio vendedor a medios brasileños, logró alcanzar al niño, pero una ola hizo que se le escapara de los brazos. Sin rendirse, volvió a sujetarlo y consiguió llevarlo hasta la orilla, donde otras personas también colaboraron para ponerlo a salvo. Jefferson, quien es padre de tres hijos, explicó que actuó de inmediato al observar la situación de peligro.

El Cuerpo de Bomberos de Río de Janeiro advirtió que la playa de Abricó no es recomendable para bañistas, debido a que la profundidad del agua aumenta bruscamente cerca de la orilla. La institución informó que no recibió una llamada de emergencia relacionada con este rescate, mientras que las autoridades sanitarias locales tampoco registraron una atención médica por el incidente. Aunque no se conocen detalles posteriores sobre el estado de salud del menor, el video del salvamento ha convertido a Jefferson en protagonista de una historia de solidaridad que ha conmovido a miles de personas.

Continue Reading

Internacionales

TRAGEDIA EN PAKISTÁN: 35 PERSONAS PIERDEN LA VIDA TRAS DERRUMBE DEL TECHO DE UNA ESCUELA

Publicado

el

Por

Una tragedia sacudió a Pakistán luego de que el techo de una escuela privada colapsara mientras decenas de estudiantes recibían clases, dejando un saldo de al menos 35 personas fallecidas, entre ellas 34 menores de edad y una docente. El hecho ocurrió la mañana del jueves 15 de octubre en el centro educativo Al-Khair, ubicado en la ciudad de Peshawar, al noroeste del país, y provocó una amplia movilización de los cuerpos de emergencia.

De acuerdo con los informes de las autoridades, el derrumbe afectó varias aulas donde se encontraban estudiantes de primaria, quienes fueron sorprendidos por el desplome de parte de la estructura. Cerca de un centenar de rescatistas participaron en las labores de búsqueda y asistencia, mientras los equipos médicos atendieron a decenas de personas lesionadas. Los reportes indican que más de 45 estudiantes resultaron heridos, algunos de ellos de gravedad.

Las primeras investigaciones apuntan a posibles deficiencias estructurales en el edificio escolar, según informaron las autoridades locales. La Policía confirmó la detención del propietario del establecimiento mientras se esclarecen las circunstancias del colapso. Familiares de las víctimas también señalaron que anteriormente habían expresado preocupación por las condiciones de las instalaciones, especialmente por filtraciones de agua durante las lluvias.

Tras lo ocurrido, las autoridades de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa ordenaron inspecciones en centros educativos para evaluar la seguridad de sus instalaciones y prevenir nuevas tragedias. Por su parte, UNICEF expresó sus condolencias a las familias afectadas e hizo un llamado a garantizar que todas las escuelas cumplan con las normas de seguridad. El caso ha generado consternación y renovado el debate sobre la importancia de contar con espacios educativos seguros para la niñez.

Continue Reading

Publicidad

Lo Más Leído